1 Samuel 30:
Cuando David regresó al campamento con su ejército, encontró un panorama terrible. Una banda de Amalecitas había atacado la ciudad y el campamento y se había llevado a sus esposas y a sus hijos. David y todos los hombres lloraron hasta quedar sin fuerzas. La reacción de los hombres de David fue culparlo a él y pensaron en apedrearlo. Las situaciones duras y difíciles pueden enceguecernos y llevarnos a reaccionar de manera absurda. ¿Acaso lo importante era buscar un culpable?, ¿la solución era acusarse mutuamente o desquitarse con el líder?. En el evangelio de Juan capítulo 10 versículo 10 dice: "El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia".
Reina Valera Revisada (1960), (Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas) 1998.
Nuestra lucha hoy no es "contra carne y sangre" (efesios capítulo 6), es una lucha espiritual contra poderes sobrenaturales que buscan dañarnos a nosotros, nuestras familias y nuestra sociedad. Necesitamos reaccionar en la manera correcta a esos ataques, como lo hizo David: lo primero que hizo fue fortalecerse en Dios, pedir Su dirección y actuar diligentemente, con rapidez pero no con desesperación, enfocando sus esfuerzos y recursos en la dirección correcta, buscando rescatar a sus familias. Esa es nuestra misión, nuestra lucha y nuestro desafío hoy; ¡rescatar nuestras familias! de todas las amenazas actuales: divorcio, alcoholismo, drogadicción, violencia, infidelidad, aislamiento, etc. La sabiduría, la guía, los recursos ilimitados de Dios están a nuestro alcance para lograrlo. Aquel que dijo "Yo he venido para tengan vida y la tengan en abundancia", dio Su vida por nosotros, nos rescató, y está dispuesto a estar a nuestro lado en todas nuestras luchas. Búscalo, conócelo, ámalo y disfruta esa vida abundante que promete para cada uno de nosotros. No es una vida sin luchas y dificultades, pero sí es una vida en victoria sobre todas las circunstancias. Afirmémonos en Sus promesas: Romanos 8: 31,32, 37-39: "31¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? 32El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?
37Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 38Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 39ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
Reina Valera Revisada (1960), (Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas) 1998.
1 Samuel 29 y 30:
Capítulo 29
29.4 Los otros príncipes filisteos sabían que David fue aquel que, cuando joven, mató a su campeón Goliat (17.32–54), mató cientos de soldados filisteos (18.27) y era el héroe de las canciones de victoria de los israelitas (21.11). Temían de que, en el calor de la batalla, David se volvería en su contra. A pesar de que al principio David se molestó, Dios usó la sospecha de los príncipes para evitar que tuviera que pelear contra Saúl y sus compatriotas.
Capítulo 30
30.6 Al enfrentarse a la tragedia de haber perdido a sus familias, los soldados de David comenzaron a volverse contra él e incluso hasta llegaron a hablar de matarlo. En vez de planear un rescate, buscaron a alguien que culpar. Pero David encontró su fortaleza en Dios y comenzó a buscar una solución, y no un chivo expiatorio. Cuando se enfrente con problemas, recuerde que no ayuda en nada buscar a quién culpar ni criticar. En su lugar, considere cómo puede ayudar a encontrar una solución.
30.7 David no podía ir al tabernáculo a pedirle al Señor que lo guiara porque estaba en territorio de Saúl. De ahí que pidiera el efod, el único objeto relacionado con el tabernáculo que poseía. En la presencia del sacerdote y de esta prenda sacerdotal, pidió a Dios su dirección. Cuando David pidió el efod, le pedía al sumo sacerdote que le llevara el Urim y el Tumim, que se guardaba en un saquito que estaba unido al efod. Solo el sumo sacerdote podía llevar y utilizar el Urim y el Tumim. (Si desea más información sobre el efod y su contenido, véase la nota a Éxodo 39.1–21.)
30.11-15 Los amalecitas dejaron cruelmente a este esclavo para que muriera, pero Dios lo usó para guiar a David y a sus hombres al campamento amalecita. David y sus hombres trataron al joven con bondad y él respondió a esta bondad guiándolos al enemigo. Trate a los que encuentre con respeto y dignidad sin importar cuán insignificantes parezcan ser. Nunca sabrá cómo Dios los usará para ayudarlo o para perseguirlo, dependiendo de cómo les responda.
30.24, 25 David decretó una ley para que los que guardaran el bagaje o provisiones se trataran igual que los que luchaban en la batalla. En la actualidad se requiere de varias personas para proporcionar los servicios de apoyo necesarios para cada uno de los soldados en batalla. En la iglesia y en otras organizaciones, debemos tratar a quienes nos dan servicios de apoyo de la misma manera que a los que están en la primera línea. Sin contadores, secretarias, maestros, ni administradores, los que están en el ministerio público no llevarían a cabo su trabajo. ¿Está en la línea del frente? No se olvide de quienes lo apoyan. ¿Está en el grupo de apoyo? Esté consciente de que su puesto, aun cuando sea un poco menos encantador o entusiasta, es vital para el trabajo de todo el grupo
Barton, Dr. Bruce B., Editore, Biblia del Diario Vivir, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1996.
1 Samuel 28:
Es muy lamentable ver a un hombre a quien Dios había escogido para representarlo en la función de rey de Israel, tratando de encontrar la ayuda, la dirección, la fuerza; que ya no tenía de parte del Señor a causa de su obstinación, rebeldía y desobediencia. Ya era demasiado tarde para Saúl, El Señor ya había tomado la decisión de quitarlo del reino. Añadió un error más al no aceptar la disciplina de Dios en su vida, al pretender ir en contra de las disposiciones de Dios. Saúl no había entendido que "somos libres para tomar nuestras decisiones, pero no somos libres para asumir las consecuencias"
28.5-7 Saúl se sintió abrumado cuando vio al ejército filisteo, por lo cual se volvió al ocultismo. Permita que las dificultades y obstáculos de la vida lo empujen en dirección a Dios y lo hagan depender de Él. Como vemos en la historia de Saúl, volvernos a cualquier otra cosa o persona solo nos llevará al desastre.
28.7, 8 Dios había prohibido estrictamente a los israelitas que tuvieran que ver con la magia negra, brujería, hechicería, médiums, espiritistas o con cualquiera que consultara los muertos (Deuteronomio 18.9–14). En realidad, se mataban a los hechiceros (Éxodo 22.18). Las prácticas ocultas se llevaban a cabo en el nombre de dioses paganos y la gente se volvía al ocultismo para recibir las respuestas que Dios no daba.
Los que practican el ocultismo tienen a Satanás y a los demonios como fuente de información. Dios no les revela su voluntad a ellos. En su lugar habla a través de sus propios canales: la Biblia, su Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo.
28.12 ¿Realmente Samuel vino de la muerte en respuesta al llamado de la adivina? Esta gritó ante la aparición de Samuel, sabía demasiado bien que sus esfuerzos por hacer contacto con los muertos eran inventados o satánicos. De alguna manera la aparición de Samuel le reveló que trataba con un poder mucho más grande de lo que había conocido. No había llamado a Samuel mediante trucos ni el poder de Satanás. Dios trajo a Samuel para dar a Saúl una predicción relacionada con su destino, un mensaje que Saúl ya conocía. Esto de ninguna manera justifica los esfuerzos por contactar a los muertos hoy ni por comunicarse con personas o espíritus del pasado. Dios está en contra de esas prácticas (Gálatas 5.19–21).
28.15 Dios no respondió a las peticiones de Saúl, porque no siguió sus instrucciones previas. Algunas veces la gente se pregunta por qué sus oraciones no reciben respuesta. Pero si no cumplen con las responsabilidades que Dios les ha dado, no deberían sorprenderse cuando Él no les da más instrucciones
Barton, Dr. Bruce B., Editore, Biblia del Diario Vivir, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1996.
1 Samuel 27:
David tuvo que irse a la tierra de los filisteos, enemigos históricos de Israel. Fue tal el acoso que soportó por parte de Saúl. De la manera menos esperada, en el lugar menos esperado; David encontró un lugar donde refugiarse. Actuó con gran astucia, aprovechando las condiciones de guerra entre Israel y los filisteos. A veces no encontramos salidas, nos sentimos acosados, no sabemos qué hacer. Recordemos que El Señor puede usar lo inesperado para ayudarnos, que no hay nada que sea imposible para Él. Dice la Escritura en romanos 8: 28: "Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados". Reina Valera Revisada (1960), (Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas) 1998. Lo malo, la adversidad, la injusticia; no provienen de Dios. Lo que si hace Él es sacar provecho aún de todo eso para nuestro bien.
27.1–3 Por segunda vez David buscó refugio de Saúl en el territorio filisteo (21.10–15). El que alguna vez fuera el gran conquistador de filisteos, ahora tenía permiso de vivir bajo la protección del rey Aquis de Gat. Antes, David había fingido ser demente delante de este rey. Era evidente de que Aquis había olvidado el incidente o lo pasó por alto a la luz de la actual situación de David. Sin duda, Aquis sabía de la separación entre Saúl y David y se sintió muy contento de proteger al traidor israelita. En respuesta, Aquis esperaba apoyo militar de David y de sus seiscientos hombres. David fortaleció aún más su posición con Aquis al hacerle creer que dirigía redadas sobre Israel y al fingir lealtad al gobernante filisteo.
27.4 Finalmente Saúl dejó de perseguir a David. Su ejército no era lo bastante fuerte para invadir el territorio filisteo solo para buscar a un hombre. Además, la amenaza inminente del trono de Saúl desaparecía mientras David permaneciera fuera del país.
27.5–7 Gat era una de las cinco ciudades capitales de Filistea y Aquis era uno de los cinco gobernantes. Quizás David pensó en dejar esta ciudad real para evitar posibles escaramuzas o ataques a su familia. Además, también pudo haber querido escapar a los escrutinios cerrados de los oficiales filisteos. Aquis permitió que David se trasladara a Siclag, donde vivió hasta la muerte de Saúl (2 Samuel 2.1).
27.8,9 Es probable que David condujera estas redadas al estilo de guerrilla debido a que estas tres tribus se conocían por sus ataques sorpresivos y su trato cruel a la gente inocente. Estas tribus del desierto no solo eran un peligro para los filisteos, sino sobre todo para los israelitas, el pueblo al que algún día David gobernaría.
27.10–12 ¿Actuaba mal David al informar falsamente sus actividades a Aquis? Sin duda David mentía, pero quizás sentía que su estrategia estaba justificada en un tiempo de guerra contra un enemigo pagano. David sabía que algún día sería rey de Israel. Los filisteos seguirían siendo sus enemigos, pero este era un excelente lugar para esconderse de Saúl. Cuando Aquis pidió a David que entrara en guerra contra Israel, David estuvo de acuerdo, fingiendo una vez más lealtad a los filisteos (28.1ss). Si habría peleado o no con el ejército de Saúl, no podemos saberlo, pero sí estamos seguros de que su máxima lealtad era hacia Dios y no hacia Aquis o Saúl.
Barton, Dr. Bruce B., Editore, Biblia del Diario Vivir, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1996.
1 Samuel 26:
Una vez más Saúl salió a perseguir a David para matarlo, porque temía que le quitara el reino. Aunque David nunca pretendió usurpar el trono, ni se llenó de ambición; al contrario sirvió a Saúl, supo esperar el tiempo de Dios. Cuando leemos sobre David, sobre sus victorias y logros, tal vez pensemos que no tuvo dificultades pero no fue así. Durante muchos años vivió perseguido y asediado injustamente, pasó por muchas aflicciones. Nada de esto lo desanimó, ni lo hizo renegar o alejarse de Dios. Al contrario, lo buscó, dependió de Él y Él lo fortaleció, lo guardó y lo reivindicó.
Abisai era sobrino de David (1 Cr 2.15–16) y un guerrero valiente (2 S 10.10). Más tarde Abisai salvaría la vida de David de un gigante (2 S 21.17). Sin embargo, Abisai intervino en el asesinato de Abner (2 S 3.30), crimen que afligió a David. Dios puso un sueño profundo sobre el campamento (v. 12), de modo que David y su sobrino no corrían peligro. Las palabra «en el campamento» del versículo 7 indican una barricada de equipajes y carretas. De nuevo Satanás usó a otros para tentar a David para que matara a Saúl (v. 8, véase 24.4), pero David resistió la tentación. La venganza estaba en las manos del Señor.
El mensaje de David a Saúl era en realidad una súplica para que volviera al Señor. «Si Dios te ha guiado a que me persigas debido a algún pecado en mi vida, ofreceré contigo un sacrificio y arreglaré el asunto», dijo. «Pero si los hombres me maldicen, puedes estar seguro de que Dios arreglará cuentas conmigo». Oiga la confesión vacía de Saúl en el versículo 21: «¡He pecado! ¡He sido un tonto!» sí, lo había sido; ¡pero ni así se arrepintió! Somos necios cuando nos adelantamos al Señor (13.8ss); cuando no le obedecemos por completo (cap. 15); cuando les damos las espaldas a nuestros amigos piadosos (David y Samuel); cuando buscamos la dirección del diablo (cap. 28); y cuando rehusamos arrepentirnos cuando sabemos que estamos equivocados. «Sabed que vuestro pecado os alcanzará».
Wiersbe, Warren W., Bosquejos Expositivos de la Biblia, AT y NT, (Nashville, TN: Editorial Caribe Inc.) 2000, c1995.
26.5–9 Abisai mostró gran valor cuando se ofreció como voluntario para ir con David al campamento de Saúl. Al calor de la emoción, quiso matar a Saúl, pero David se lo impidió. Abisai solo trataba de proteger a David, su líder. David no podía herir a Saúl debido a su respeto por la autoridad y el puesto de Saúl como rey ungido por Dios. Abisai pudo haber estado en desacuerdo con David, pero también respetaba la única autoridad que tenía sobre él. Con el paso del tiempo llegó a ser el más grande guerrero en el ejército de David (2 Samuel 23.18, 19).
26.8ss Las más firmes decisiones morales son las que tomamos antes de que nos llegue la tentación. David estaba determinado a seguir a Dios y esto lo llevó a cabo cuando optó por no matar a Saúl, el rey ungido de Dios, ni siquiera cuando sus hombres y las circunstancias parecían hacerla una opción factible. ¿A quién se hubiera parecido en una situación como esta: a David o a sus hombres? Para ser como David y seguir a Dios, debemos darnos cuenta de que no podemos hacer el mal para ejercer justicia. Aun cuando nuestros amigos más cercanos nos aconsejen hacer cierta acción que parezca correcta, siempre debemos poner en primer lugar los mandamientos de Dios.
26.9 ¿Por qué se negó David a matar a Saúl? Dios colocó a Saúl en el poder y aún no lo había quitado. David no quería adelantarse al tiempo de Dios. Estamos en situaciones similares cuando líderes de la iglesia o del gobierno son incompetentes o infieles. Nos sería muy fácil criticar o rebelarnos ante un líder olvidando los propósitos y el tiempo ocultos de Dios. Decidido a no hacer el mal, David dejó el destino de Saúl en manos de Dios. Si bien no debemos pasar por alto el pecado ni cruzarnos de brazos y permitir que líderes malvados lleven a cabo su maldad, tampoco debemos tomar medidas que vayan en contra de las leyes de Dios. Debemos trabajar por la justicia mientras confiamos en Dios.
26.15,16 David pudo haber matado a Abner y a Saúl, pero hubiera desobedecido a Dios y puesto en marcha consecuencias inesperadas. En su lugar, tomó la vasija de agua y la lanza del rey para demostrar que tuvo la oportunidad de matarlo y no lo hizo. Y con esto probó que tenía un gran respeto por Dios y por el rey que Él ungió. Cuando usted necesite destacar algún aspecto, busque formas creativas y que honren a Dios al hacerlo. Tendrán un impacto más significativo.
26.25 Saúl tuvo varias oportunidades para matar a David, pero nunca lo hizo ¿Por qué? Primero, cada vez que Saúl y David estuvieron frente a frente, David hizo algo generoso por Saúl. El rey no quería responder a la bondad de David con crueldad frente a todos sus hombres. Segundo, David tenía muchos seguidores en Israel. De haberlo matado, Saúl hubiera arriesgado el control de su reino. Tercero, Dios había designado a David para ser el próximo rey de Israel y lo estaba protegiendo.
Barton, Dr. Bruce B., Editore, Biblia del Diario Vivir, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1996.
1 Samuel 25:
25.2-11 Nabal se negó con rudeza a la petición de David para que alimentara a sus seiscientos hombres. Si simpatizamos con Nabal es porque hoy en día las costumbres son muy diferentes. Primero, la simple hospitalidad demandaba que se alimentara a los viajeros sin importar su número. Nabal era muy rico y fácilmente podría haber afrontado la petición de David. Segundo, David no pedía limosna. Él y sus hombres habían estado protegiendo la fuerza de trabajo de Nabal y parte de su prosperidad se la debía a la vigilancia de David. Debemos recompensar a quienes nos protegen y ayudan a prosperar, aun si no estamos obligados a hacerlo por la ley ni por la costumbre.
25.24 David no estaba de buen humor cuando salió rumbo a la propiedad de Nabal (25.13, 22). No obstante, se detuvo a escuchar las palabras de Abigail. Si le hubiera hecho caso omiso, hubiera sido culpable de tomar venganza con sus manos. No importa si pensamos que tenemos toda la razón, siempre debemos ser cuidadosos para detenernos y escuchar lo que los demás tienen que decir. A la larga, el tiempo y el esfuerzo extra pueden ahorrarnos mucho dolor y problemas.
25.36 Debido a que Nabal estaba ebrio, Abigail esperó hasta la mañana siguiente para decirle lo que había hecho. Sabía que Nabal, en su borrachera, podría no comprenderla o bien reaccionaría de manera necia. Cuando hay asuntos difíciles de discusión, sobre todo entre los miembros de la familia, el tiempo adecuado es lo más importante. Pida a Dios sabiduría para encontrar el mejor momento para enfrentarlos y más aún sin son delicados.
Algunos hombres no se merecen a sus esposas. Abigail fue quizás la mejor mujer que Nabal pudo alguna vez tener y obtuvo más de lo que negoció cuando hizo los arreglos para casarse con ella. Abigail era hermosa y más capaz que él para manejar su riqueza. Pero Nabal no tomaba en cuenta a su esposa.
A pesar de sus reveses, la familia de Nabal hizo lo que pudo para mantenerlo lejos de los problemas. Esta lealtad debió haberla inspirado Abigail. Si bien su cultura y su esposo la consideraban de poco valor, ella utilizó la mayor parte de sus habilidades y oportunidades. A David le impresionó sus habilidades. Y cuando Nabal murió, se casó con ella.
Abigail fue una excelente consejera para los dos hombres de su vida, trabajó muy duro para evitar que hicieran cosas sin pensar. Por sus acciones rápidas y negociaciones astutas, evitó que David se vengara de Nabal. Tuvo la visión del panorama completo y permitió la gran intervención de Dios.
¿Ve usted, al igual que Abigail, más allá de la presente crisis? ¿Observa, como ella, el cuadro completo? ¿Utiliza sus habilidades para promover la paz? ¿Es leal sin por ello ser ciego? ¿Qué reto o responsabilidad enfrenta hoy que necesite una persona bajo el control de Dios?
Barton, Dr. Bruce B., Editore, Biblia del Diario Vivir, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1996.
1 Samuel 24:
David estaba acorralado por Saúl que seguía persiguiéndolo con un ejército de tres mil hombres. Humanamente hablando no había salida ni esperanza para él, pero no estaba sólo. David conocía, amaba y servía al Dios vivo que en todas las circunstancias lo ayudaba. Lo que parecía una afortunada casualidad, fue en realidad una muestra de que la situación no se había salido de las manos al Señor. Saúl entró solo a una cueva en la que estaba David con sus hombres; era una oportunidad para David. Podía matar al hombre que lo perseguía para matarlo, pero no lo hizo. Actuó con sabiduría, perdonó e hizo bien a quien le había hecho mal. Demostró su lealtad, respeto a la autoridad y fidelidad a Dios. No hizo lo que le convenía sino lo que debía. Es una gran lección para nosotros, que también en nuestra vida diaria tendremos las oportunidades de hacer lo que nos conviene ó lo que debemos hacer. Tenemos que mirar más allá del hoy, del momento; mirar con la perspectiva de Dios. Dejarnos guiar no por nuestros sentimientos ni por nuestro impulsos, sino por los principios absolutos de la Palabra de Dios. Dejarnos guiar por El Señor, que nos enseñará a actuar de la manera correcta, trascendiendo lo inmediato para proyectarnos a lo permanente.
Las palabras de David a Saúl dejan ver lo que había en su corazón, y que le permitió actuar de esta manera: "Conoce, pues, y ve que no hay mal ni traición en mi mano, ni he pecado contra ti; sin embargo, tú andas a caza de mi vida para quitármela. 12Juzgue Jehová entre tú y yo, y véngueme de ti Jehová; pero mi mano no será contra ti".
Saúl fue impactado profundamente por lo que hizo David, reaccionó llorando y reconociendo la justicia de David. Deja ver en sus palabras que sabía lo que Dios había determinado para él y para David, pero que él se resistía a aceptar. Cuando pasamos por la disciplina de Dios para corregirnos y enseñarnos, necesitamos aceptarla sabiendo que él como Padre amoroso nos conoce y sabe lo que es mejor para nosotros. Actuar con terquedad y resistirnos a aceptar nuestros errores, solo complicaría las cosas. La opción correcta es esperar en Él, aceptar la corrección, dejarnos guiar por Él. ¿Cómo enfrentar las dificultades, injusticias, aflicciones provocadas a veces por personas que alejadas de la voluntad de Dios nos quieren hacer daño?: buscando al Señor en oración, desahogando en Él nuestra preocupación, enojo, tristeza, etc. y recibiendo de Él la fuerza, la sabiduría, la protección, la provisión. El salmo 57 es la oración que cantó David en esta circunstancia:
SALMO 57
Plegaria pidiendo ser librado de los perseguidores
(Sal. 108.1–5)
Al músico principal; sobre No destruyas. Mictam de David, cuando huyó de delante de Saúl a la cueva.
1 Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí;
Porque en ti ha confiado mi alma,
Y en la sombra de tus alas me ampararé
Hasta que pasen los quebrantos.
2 Clamaré al Dios Altísimo,
Al Dios que me favorece.
3 El enviará desde los cielos, y me salvará
De la infamia del que me acosa;
Dios enviará su misericordia y su verdad.
4 Mi vida está entre leones;
Estoy echado entre hijos de hombres que vomitan llamas;
Sus dientes son lanzas y saetas,
Y su lengua espada aguda.
5 Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios;
Sobre toda la tierra sea tu gloria.
6 Red han armado a mis pasos;
Se ha abatido mi alma;
Hoyo han cavado delante de mí;
En medio de él han caído ellos mismos. 7 Pronto está mi corazón, oh Dios, mi corazón está dispuesto;
Cantaré, y trovaré salmos.
8 Despierta, alma mía; despierta, salterio y arpa;
Me levantaré de mañana.
9 Te alabaré entre los pueblos, oh Señor;
Cantaré de ti entre las naciones.
10 Porque grande es hasta los cielos tu misericordia,
Y hasta las nubes tu verdad.
11 Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios;
Sobre toda la tierra sea tu gloria.
Reina Valera Revisada (1960), (Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas) 1998.