miércoles, 1 de agosto de 2007


2 Reyes 13:
"Mas Joacaz oró en presencia de Jehová, y Jehová lo oyó; porque miró la aflicción de Israel, pues el rey de Siria los afligía" (v . 4). Por largo tiempo, Israel había sufrido la derrota ante los sirios, por haber dejado al Señor y desobedecido a su Palabra. Pero El Señor había prometido que si su pueblo se arrepentía y oraba reconociendo su pecado, Él escucharía y respondería: "Si tu pueblo sale a la batalla contra sus enemigos por el camino que los Envíes, y ellos oran a ti en Dirección a esta ciudad que Tú has elegido y a la casa que he edificado a tu nombre, 35 entonces escucha desde los cielos su Oración y su plegaria, y ampara su causa" (2 Crónicas 6: 34, 35), "si se humilla mi pueblo sobre el cual es invocado mi nombre, si oran y buscan mi rostro y se vuelven de sus malos caminos, entonces yo oiré desde los cielos, perdonaré sus pecados y sanaré su tierra" (2 Crónicas 7: 14). El Señor siempre cumple sus promesas, es fiel a su Palabra, escucha nuestra oración. Confiemos en Él y clamemos por nuestra vida, por nuestra familia y por nuestra nación; si lo hacemos de corazón, arrepintiéndonos y volviendo a obedecerle, Él oirá y responderá restaurando nuestra tierra.

martes, 31 de julio de 2007



2 Reyes 12:
Joás comenzó a reinar siendo demasiado joven, a los siete años de edad; pero contó con el consejo, apoyo y dirección del sacerdote Joiada: "Y Joás hizo lo recto ante los ojos de Jehová todo el tiempo que le dirigió el sacerdote Joiada" (v. 2). Cuando elegimos correctamente nuestros consejeros, podremos hacer lo correcto ante El Señor y disfrutar así de Su bendición; como bien lo expresa el Salmo 37: 3- 6: "Confía en Jehová, y haz el bien; Y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad. 4 Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón. 5 Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará. 6 Exhibirá tu justicia como la luz, Y tu derecho como el mediodía". Nuestra más segura fuente de consejo indudablemente es la palabra del Señor, y personas que nos aconsejen de acuerdo con los principios eternos que encontramos en ella: "Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; 2 Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. 3 Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará" (Salo 1: 1-3). La bendita palabra del Señor es la fuente inagotable de agua de vida para nosotros, que nos puede hacer fuertes, saludables y fructíferos en cada área de nuestra vida. Leerla diariamente, estudiarla y ponerla en práctica; como le dijo El Señor a Josué cuando estaba listo a iniciar la conquista de la tierra prometida: "Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien" (Josué 1: 8). Así podemos vivir "a la manera de Dios".

lunes, 30 de julio de 2007



2 Reyes 11:
El deseo de poder llevó al asesinato de la descendencia del rey Ocozías en el reino de Judá: únicamente uno de los hijos del rey (Joás), se salvó gracias a la intervención de su tía Josaba. Durante seis años reinó Atalía, la madre de Ocozías. En el séptimo año un valiente sacerdote llamado Joiada, organizó a un grupo de oficiales para preparar la coronación de Joás como rey. Ya coronado el rey y muerta Atalía, Joiada dirigió al pueblo y al rey a hacer pacto con El Señor: "Entonces Joiada hizo pacto entre Jehová y el rey y el pueblo, que serían pueblo de Jehová; y asimismo entre el rey y el pueblo" (v. 17). Hoy más que nunca debemos ser hombres y mujeres que como Joiada, hagamos pacto con Dios y llevemos a nuestras familias y a nuestra nación a hacerlo: "seremos pueblo de Jehová", lo amaremos, le serviremos, seremos fieles a Él, le daremos el primer lugar. Esto requiere de valor, compromiso y determinación; pero vale la pena y es indispensable y urgente; si es que queremos la restauración de nuestras naciones. Esa restauración es posible únicamente, si inicia con cada individuo, con cada familia, impactando luego la sociedad. Una revolución espiritual profunda y verdadera, mucho más que simple religión; que produzca transformación de la manera de pensar, de relacionarnos, que genere reconciliación en los hogares, que lleve a volver a los verdaderos valores. Como en el caso de Joiada y el pueblo de Judá en aquel entonces, esto debe incluir la destrucción de los falsos cultos, el engaño, la corrupción, la injusticia (el culto al dinero, a la promiscuidad, al ocultismo, etc.). "Coronar al verdadero Rey", a Jesús, como rey de nuestras vidas, de nuestras familias y de nuestras naciones; es nuestro reto, nuestra misión y nuestra responsabilidad hoy.

viernes, 27 de julio de 2007


2 Reyes 10:
La misión de Jehú no fue fácil ni agradable, ya que consistió en exterminar la descendencia de Acab y Jezabel. Puede parecer demasiado cruel, si no se tienen presentes los antecedentes de la maldad de esta pareja de reyes de Israel, la manera como llevaron al extremo la maldad en sus vidas, y en su desempeño público como gobernantes. Sus acciones, su culto idólatra, el paganismo, la hechicería; se convirtieron en un verdadero "cáncer" que debía ser extirpado definitivamente. Había sido demasiado el dolor, la ruina, la pobreza, que habían traído a la nación como resultado de su desobediencia a Dios. También debemos tener en cuenta que ellos habían recibido incontables advertencias y amonestaciones de parte de Dios por medio de los profetas. En la epístola a los Romanos capítulo 6, versículo 23 dice: "Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro". Es la razón por la que el Señor Jesús vino a dar su vida en la cruz; llevar nuestras culpas, pagar nuestra deuda, llevar nuestro dolor, y rescatarnos de nuestro pecado: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" (Juan 3: 16)

miércoles, 25 de julio de 2007

2 Reyes 9:
El Señor eligió a Jehú como rey de Israel y como el encargado de aplicar Su juicio sobre el rey más malvado que tuvo la nación (Acab) y su esposa Jezabel. Una de las mentiras que muchos creen, es que se puede hacer lo malo sin asumir las consecuencias. La verdad es que siempre se cumple lo que dice la Escritura: lo que sembramos, eso recogemos; no podemos burlarnos de Dios. Acab y Jezabel desbordaron los límites de la maldad, llevando a Israel a una época oscura en la que el culto a falsos dioses, la hechicería y el paganismo se generalizaron: trayendo como consecuencia la sequía, la derrota, el hambre. Puede parecer muy fuerte el juicio y la manera como murió Jezabel: "Y él les dijo: Echadla abajo. Y ellos la echaron; y parte de su sangre salpicó en la pared, y en los caballos; y él la atropelló. 34 Entró luego, y después que comió y bebió, dijo: Id ahora a ver a aquella maldita, y sepultadla, pues es hija de rey. 35 Pero cuando fueron para sepultarla, no hallaron de ella más que la calavera, y los pies, y las palmas de las manos. 36 Y volvieron, y se lo dijeron. Y él dijo: Esta es la palabra de Dios la cual él habló por medio de su siervo Elías tisbita, diciendo: En la heredad de Jezreel comerán los perros las carnes de Jezabel, 37 y el cuerpo de Jezabel será como estiércol sobre la faz de la tierra en la heredad de Jezreel, de manera que nadie pueda decir: Esta es Jezabel" (v. 33- 37). Pero la verdad es que Dios tuvo demasiada paciencia con ella y con su marido Acab, advirtiéndoles repetidas veces por medio de Elías y otros profetas, por medio de las mismas consecuencias como la sequía, y ellos no quisieron arrepentirse. Como le dijo Jehú a Joram, el hijo de Jezabel: "¿Qué paz, con las fornicaciones de Jezabel tu madre, y sus muchas hechicerías?" (v. 22). La maldad de esta mujer y su marido, había traído graves consecuencias sobre toda una nación; así que El Señor mostró Su amor ejecutando un juicio justo.

sábado, 21 de julio de 2007

2 Reyes 8:
El profeta Eliseo anunció a la mujer sunamita que venían siete años de hambre en Israel, y le recomendó que se fuera a vivir temporalmete en otro país. La mujer atendió el consejo y se fue a vivir en tierra de los filisteos. Al regresar fue a solicitar al rey que sus tierras le fueran devueltas, justo en el momento en que el siervo de Eliseo (Giezi), le estaba contando al rey sobre el milagro que El Señor había hecho al resucitar al hijo de esta mujer. Definitavamente nada fue casualidad; al contrario, vemos cómo El Señor tiene conocimiento anticipado y absoluto de las situaciones, así como control de todo. Así que al revelar al profeta lo que ocurriría y lo que debía hacer la mujer, le permitió a ella pasar por una época difícil, enfrentar una gran crisis, salir adelante en un momento angustioso; experimentando la dirección y la ayuda sobrenatural de Dios: "Entonces el rey ordenó a un oficial, al cual dijo: Hazle devolver todas las cosas que eran suyas, y todos los frutos de sus tierras desde el día que dejó el país hasta ahora" (v. 6). El Señor promete en su palabra que estará con nosotros, que nos guardará, que nos proveerá y ayudará. Podemos creer a Sus promesas pero necesitamos aprender a dejarnos guiar por Él, oír Su voz, obedecer a Sus consejos; para disfrutar de todos los beneficios que Él tiene para nosotros. En Juan 10: 10 dice: "El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia". Por la obra redentora del Señor Jesús en la cruz, hoy tenemos victoria sobre "el ladrón" (Satanás), y podemos recibir de vuelta todo lo que nos robó en el pasado; salud, libertad, bienes materiales, paz, familia, trabajo, etc.

jueves, 19 de julio de 2007


2 Reyes 7:
La ciudad de Samaria estaba sitiada por los sirios llevando a sus habitantes a una situación desesperada, al punto de que, por el hambre, dos mujeres habían acordado comerse un día el hijo de una, y al día siguiente el hijo de la otra. Dios no queria que su pueblo pasara por esta clase de sufrimientos y por eso les advirtió en Deuteronomio 28: 15- 68, sobre las consecuencias de no obedecer los principios que les dio en la Escritura. En el versículo 57 (Deuteronomio 28) dice: "al recién nacido que sale de entre sus pies, y a sus hijos que diere a luz; pues los comerá ocultamente, por la carencia de todo, en el asedio y en el apuro con que tu enemigo te oprimirá en tus ciudades". El profeta Eliseo anunció que esa situación terminaría el día siguiente, de una manera sobrenatural: "Oíd palabra de Jehová: Así dijo Jehová: Mañana a estas horas valdrá el seah de flor de harina un siclo, y dos seahs de cebada un siclo, a la puerta de Samaria" (v. 1). Esto se cumplió, cuando Él hizo huir a los sirios haciéndoles oír como si un gran ejército viniera a atacarlos: "Porque Jehová había hecho que en el campamento de los sirios se oyese estruendo de carros, ruido de caballos, y estrépito de gran ejército; y se dijeron unos a otros: He aquí, el rey de Israel ha tomado a sueldo contra nosotros a los reyes de los heteos y a los reyes de los egipcios, para que vengan contra nosotros. 7 Y así se levantaron y huyeron al anochecer, abandonando sus tiendas, sus caballos, sus asnos, y el campamento como estaba; y habían huido para salvar sus vidas" ( v. 6, 7). El resultado fue que los habitantes de Samaria, no solamente fueron librados del sitio de la ciudad y la amenaza de muerte, sino que también pudieron saquear el campamento abandonado de los sirios que estaba lleno de alimentos y tesoros. Esto hizo que los precios de la comida viajaran de un día para otro, de una manera que nadie pudo imaginar. Cuando Eliseo anunció que esto ocurriría (v. 1), un príncipe expresó su incredulidad: "Y un príncipe sobre cuyo brazo el rey se apoyaba, respondió al varón de Dios, y dijo: Si Jehová hiciese ahora ventanas en el cielo, ¿sería esto así? Y él dijo: He aquí tú lo verás con tus ojos, mas no comerás de ello" (v. 2). Seguramente nos parezca imposible que la realidad económica y social de nuestro país pueda cambiar en forma rápida y completa, mejorando la forma de vida de las familias, trayendo prosperidad y desarrollo; pero Dios promete que esto puede ocurrir mucho más rápido de lo que nos podamos imaginar: "si se humilla mi pueblo sobre el cual es invocado mi nombre, si oran y buscan mi rostro y se vuelven de sus malos caminos, entonces yo oiré desde los cielos, perdonaré sus pecados y sanaré su tierra" (2 Crónicas 7: 14).