sábado, 4 de agosto de 2007

2 Reyes 16, 17:
Ya quedaba muy poco tiempo a la nación de Israel, antes de que el juicio del Señor contra ellos por la rebeldía y obstinación llegara. De los últimos nueve reyes, no hubo uno solo que buscara a Dios y lo obedeciera; al contrario, se apartaron más y más, así como también el pueblo: "Porque los hijos de Israel pecaron contra Jehová su Dios, que los sacó de tierra de Egipto, de bajo la mano de Faraón rey de Egipto, y temieron a dioses ajenos, 8 y anduvieron en los estatutos de las naciones que Jehová había lanzado de delante de los hijos de Israel, y en los estatutos que hicieron los reyes de Israel. 9 Y los hijos de Israel hicieron secretamente cosas no rectas contra Jehová su Dios, edificándose lugares altos en todas sus ciudades, desde las torres de las atalayas hasta las ciudades fortificadas, 10 y levantaron estatuas e imágenes de Asera en todo collado alto, y debajo de todo árbol frondoso, 11 y quemaron allí incienso en todos los lugares altos, a la manera de la naciones que Jehová había traspuesto de delante de ellos, e hicieron cosas muy malas para provocar a ira a Jehová. 12 Y servían a los ídolos, de los cuales Jehová les había dicho: Vosotros no habéis de hacer esto" (v. 7- 12). En Su paciencia y misericordia, El Señor les advirtió y amonestó una y otra vez; pero ellos no quisieron cambiar: "Jehová amonestó entonces a Israel y a Judá por medio de todos los profetas y de todos los videntes, diciendo: Volveos de vuestros malos caminos, y guardad mis mandamientos y mis ordenanzas, conforme a todas las leyes que yo prescribí a vuestros padres, y que os he enviado por medio de mis siervos los profetas. 14 Mas ellos no obedecieron, antes endurecieron su cerviz, como la cerviz de sus padres, los cuales no creyeron en Jehová su Dios. 15 Y desecharon sus estatutos, y el pacto que él había hecho con sus padres, y los testimonios que él había prescrito a ellos; y siguieron la vanidad, y se hicieron vanos, y fueron en pos de las naciones que estaban alrededor de ellos, de las cuales Jehová les había mandado que no hiciesen a la manera de ellas. 16 Dejaron todos los mandamientos de Jehová su Dios, y se hicieron imágenes fundidas de dos becerros, y también imágenes de Asera, y adoraron a todo el ejército de los cielos, y sirvieron a Baal; 17 e hicieron pasar a sus hijos y a sus hijas por fuego; y se dieron a adivinaciones y agüeros, y se entregaron a hacer lo malo ante los ojos de Jehová, provocándole a ira" (v. 13- 17). El resultado final fue la invasión asiria, la derrota, la opresión y la esclavitud. Como ha ocurrido una y otra vez en la historia, una cultura se desplomó desde adentro; por la corrupción, por la maldad.

viernes, 3 de agosto de 2007

2 Reyes 15:
La declaración sobre Azarías, rey de Judá: "E hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que su padre Amasías había hecho" (v. 3), da la sensación de un respiro, de un descanso, de una afortunada excepción en medio de la generalizada realidad de los reyes de Judá e Israel. De la gran mayoría dice: "E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, como habían hecho sus padres; no se apartó de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel" (v. 9,18, 24, 28). Esta frase se repite cuatro veces sólo en este capítulo, que nos narra la terrible secuencia de traiciones, conspiraciones y asesinatos de los reyes de Israel. Gobiernos inestables, corruptos, guerras, invasiones extranjeras, hambre, injusticia; fueron las consecuencias que, generación tras generación, sufrió la nación que Dios había escogido para que lo conociera y lo diera a conocer al resto de naciones. Ellos no quisieron buscarlo, ni servirle, ni obedecerle; eligieron desechar los principios de vida que Él les dio, y sufrieron las consecuencias. ¿Qué elegimos nosotros hoy?, ¿vamos a darle la espalda o vamos a seguirlo?. Empezando por nuestra vida personal y familiar, podemos ser también, una "afortunada excepción" que se vaya multiplicando y generalizando en el mundo actual. Podemos y debemos ser una poderosa influencia en la vida de tantas personas que nos conocen y con quienes nos relacionamos, mostrando la manera de vivir que enseña la palabra de Dios; trayendo así esperanza, alivio y descanso a un mundo que ya tiene bastante sufrimiento y dolor.

jueves, 2 de agosto de 2007


2 Reyes 14:
La mayoría de los reyes de Judá hicieron lo malo ante los ojos del Señor. De Amasías dice la Escritura: "Y él hizo lo recto ante los ojos de Jehová, aunque no como David su padre; hizo conforme a todas las cosas que había hecho Joás su padre" (v. 3). Este rey agradó a Dios "casi por completo", pero esto no es suficiente. David no fue perfecto, cometió errores y pecados; sin embargo El Señor dice que fue un hombre "conforme a Su corazón", aunque en ningún momento hubo la intención de ocultar sus fallas y caídas; al contrario, se narran abiertamente en la historia bíblica para aprendamos de ellas y no hagamos lo mismo. Fue la actitud sincera en su corazón de querer agradar a Dios, saber reconocer los errores y pecados cuando los cometió; lo que vio El Señor en él y le agradó. Podemos y deberíamos pedir a Dios un "corazón recto" como lo hizo David.
Por otro lado, debemos cuidarnos de lanzarnos a desafíos y proyectos sin una correcta planeación y, especialmente, sin la dirección del Señor; como lo hizo Amazías: "Entonces Amasías envió mensajeros a Joás hijo de Joacaz, hijo de Jehú, rey de Israel, diciendo: Ven, para que nos veamos las caras" (v. 8). De esta manera desafió al rey de Israel a la guerra sin ninguna necesidad y fuera del plan de Dios. Este fue el resultado: "Ciertamente has derrotado a Edom, y tu corazón se ha envanecido; gloríate pues, mas quédate en tu casa. ¿Para qué te metes en un mal, para que caigas tú y Judá contigo? 11 Pero Amasías no escuchó; por lo cual subió Joás rey de Israel, y se vieron las caras él y Amasías rey de Judá, en Bet-semes, que es de Judá. 12 Y Judá cayó delante de Israel, y huyeron, cada uno a su tienda" (v. 10- 12). El Señor nos advierte en el evangelio sobre la importancia de sentarnos primero y calcular si tenemos los recursos necesarios para terminar una torre, antes de empezar a construirla, y de calcular si podemos enfrentar una lucha contra un ejército superior a nuestras fuerzas, antes de ir a la guerra. Esto fue lo que no hizo Amasías.

miércoles, 1 de agosto de 2007


2 Reyes 13:
"Mas Joacaz oró en presencia de Jehová, y Jehová lo oyó; porque miró la aflicción de Israel, pues el rey de Siria los afligía" (v . 4). Por largo tiempo, Israel había sufrido la derrota ante los sirios, por haber dejado al Señor y desobedecido a su Palabra. Pero El Señor había prometido que si su pueblo se arrepentía y oraba reconociendo su pecado, Él escucharía y respondería: "Si tu pueblo sale a la batalla contra sus enemigos por el camino que los Envíes, y ellos oran a ti en Dirección a esta ciudad que Tú has elegido y a la casa que he edificado a tu nombre, 35 entonces escucha desde los cielos su Oración y su plegaria, y ampara su causa" (2 Crónicas 6: 34, 35), "si se humilla mi pueblo sobre el cual es invocado mi nombre, si oran y buscan mi rostro y se vuelven de sus malos caminos, entonces yo oiré desde los cielos, perdonaré sus pecados y sanaré su tierra" (2 Crónicas 7: 14). El Señor siempre cumple sus promesas, es fiel a su Palabra, escucha nuestra oración. Confiemos en Él y clamemos por nuestra vida, por nuestra familia y por nuestra nación; si lo hacemos de corazón, arrepintiéndonos y volviendo a obedecerle, Él oirá y responderá restaurando nuestra tierra.

martes, 31 de julio de 2007



2 Reyes 12:
Joás comenzó a reinar siendo demasiado joven, a los siete años de edad; pero contó con el consejo, apoyo y dirección del sacerdote Joiada: "Y Joás hizo lo recto ante los ojos de Jehová todo el tiempo que le dirigió el sacerdote Joiada" (v. 2). Cuando elegimos correctamente nuestros consejeros, podremos hacer lo correcto ante El Señor y disfrutar así de Su bendición; como bien lo expresa el Salmo 37: 3- 6: "Confía en Jehová, y haz el bien; Y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad. 4 Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón. 5 Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará. 6 Exhibirá tu justicia como la luz, Y tu derecho como el mediodía". Nuestra más segura fuente de consejo indudablemente es la palabra del Señor, y personas que nos aconsejen de acuerdo con los principios eternos que encontramos en ella: "Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; 2 Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. 3 Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará" (Salo 1: 1-3). La bendita palabra del Señor es la fuente inagotable de agua de vida para nosotros, que nos puede hacer fuertes, saludables y fructíferos en cada área de nuestra vida. Leerla diariamente, estudiarla y ponerla en práctica; como le dijo El Señor a Josué cuando estaba listo a iniciar la conquista de la tierra prometida: "Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien" (Josué 1: 8). Así podemos vivir "a la manera de Dios".

lunes, 30 de julio de 2007



2 Reyes 11:
El deseo de poder llevó al asesinato de la descendencia del rey Ocozías en el reino de Judá: únicamente uno de los hijos del rey (Joás), se salvó gracias a la intervención de su tía Josaba. Durante seis años reinó Atalía, la madre de Ocozías. En el séptimo año un valiente sacerdote llamado Joiada, organizó a un grupo de oficiales para preparar la coronación de Joás como rey. Ya coronado el rey y muerta Atalía, Joiada dirigió al pueblo y al rey a hacer pacto con El Señor: "Entonces Joiada hizo pacto entre Jehová y el rey y el pueblo, que serían pueblo de Jehová; y asimismo entre el rey y el pueblo" (v. 17). Hoy más que nunca debemos ser hombres y mujeres que como Joiada, hagamos pacto con Dios y llevemos a nuestras familias y a nuestra nación a hacerlo: "seremos pueblo de Jehová", lo amaremos, le serviremos, seremos fieles a Él, le daremos el primer lugar. Esto requiere de valor, compromiso y determinación; pero vale la pena y es indispensable y urgente; si es que queremos la restauración de nuestras naciones. Esa restauración es posible únicamente, si inicia con cada individuo, con cada familia, impactando luego la sociedad. Una revolución espiritual profunda y verdadera, mucho más que simple religión; que produzca transformación de la manera de pensar, de relacionarnos, que genere reconciliación en los hogares, que lleve a volver a los verdaderos valores. Como en el caso de Joiada y el pueblo de Judá en aquel entonces, esto debe incluir la destrucción de los falsos cultos, el engaño, la corrupción, la injusticia (el culto al dinero, a la promiscuidad, al ocultismo, etc.). "Coronar al verdadero Rey", a Jesús, como rey de nuestras vidas, de nuestras familias y de nuestras naciones; es nuestro reto, nuestra misión y nuestra responsabilidad hoy.

viernes, 27 de julio de 2007


2 Reyes 10:
La misión de Jehú no fue fácil ni agradable, ya que consistió en exterminar la descendencia de Acab y Jezabel. Puede parecer demasiado cruel, si no se tienen presentes los antecedentes de la maldad de esta pareja de reyes de Israel, la manera como llevaron al extremo la maldad en sus vidas, y en su desempeño público como gobernantes. Sus acciones, su culto idólatra, el paganismo, la hechicería; se convirtieron en un verdadero "cáncer" que debía ser extirpado definitivamente. Había sido demasiado el dolor, la ruina, la pobreza, que habían traído a la nación como resultado de su desobediencia a Dios. También debemos tener en cuenta que ellos habían recibido incontables advertencias y amonestaciones de parte de Dios por medio de los profetas. En la epístola a los Romanos capítulo 6, versículo 23 dice: "Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro". Es la razón por la que el Señor Jesús vino a dar su vida en la cruz; llevar nuestras culpas, pagar nuestra deuda, llevar nuestro dolor, y rescatarnos de nuestro pecado: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" (Juan 3: 16)