martes, 25 de septiembre de 2007



Campaña 100 días de avivamiento, día 10:
Tito 1: 1- 15:
El buen fruto en el cristiano significa, pensamientos, actitudes, palabras y acciones que agradan al Señor, y que edifican nuestras vidas. En este capítulo de su carta a Tito, el apóstol Pablo enseña sobre las actitudes correctas hacia los gobernantes y autoridades (sujetarnos), hacia todos los hombres (no ser pendencieros, ser amables, mostrar mansedumbre). Esto es posible para nosotros, aunque en nuestra vida sin Cristo eramos "insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros" (v. 3); porque El Señor nos salvó no solamente de la condenación eterna, sino también de esa manera de vivir sin sentido; por medio de su obra: "sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, 6 el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, 7 para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna" (v. 5- 7). Esta maravillosa realidad es la que nos permite vivir hoy dando buen fruto, es decir practicando las buenas obras en El Señor: "para que los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras. Estas cosas son buenas y útiles a los hombres" (v. 8), "Y aprendan también los nuestros a ocuparse en buenas obras para los casos de necesidad, para que no sean sin fruto" (v. 14).

"1.1 Pablo escribió esta carta en el lapso entre su primera y segunda prisión en Roma (antes escribió 2 Timoteo) para asesorar a Tito en su labor con las iglesias en la isla de Creta. Pablo había visitado Creta con Tito y lo dejó allí para ministrar (1.5). Creta fue un centro de entrenamiento para los soldados romanos. Por lo tanto, hubo una considerable influencia pagana en esta isla pequeña. Por esta razón, la iglesia en Creta necesitó un liderazgo sólido.1.1 En una frase corta, Pablo nos da una percepción clara de su razón para vivir. Se llama a sí mismo un siervo (o esclavo) de Dios, esto es, uno que está dedicado a obedecer a Dios. Esta obediencia lo condujo a usar su vida para predicar el mensaje de Cristo. ¿Cómo describiría usted su propósito en la vida? ¿A qué ofrece su devoción? Para mayor información relacionada con Pablo, véase en Hechos 9.1.1 Pablo se autotitulaba «apóstol». Aunque no había sido uno de los primeros doce, Dios lo comisionó para llevar las buenas nuevas a los gentiles (véase en Hechos 9.1–16 los detalles de su llamado). La palabra apóstol significa enviado. «Escogido de Dios» se refiere a la elección de Dios por su pueblo, la Iglesia.
1.2 Aparentemente, la mentira era algo muy común en Creta (1.12). Pablo deja en claro al comenzar de que Dios no miente. El fundamento de nuestra fe es confiar en la persona de Dios. Porque Él es verdad, es la fuente de toda verdad y no puede mentir. Creer en Él nos conduce a la piedad, un estilo de vida honorable (1.1). La vida eterna que Dios ha prometido será nuestra porque Él cumple con sus promesas. Construya su fe sobre el fundamento del Dios confiable, el que nunca miente.
1.3 Dios es llamado «nuestro Salvador» (1.3), tal como sucedió con Jesucristo (1.4). «Dios» se refiere al Padre. Jesús cumplió con la obra de salvación al morir por nuestros pecados y por lo tanto es nuestro Salvador. Dios planeó la obra de salvación y el perdón de nuestros pecados. Tanto el Padre como el Hijo actuaron para salvarnos de nuestros pecados.
1.4 Tito, un griego, fue uno de los colaboradores de Pablo en el que más confió y del que más dependió. Pablo envió a Tito a Corinto en varias misiones especiales para ayudar a la iglesia en sus problemas (2 Corintios 7; 8). Pablo y Tito también viajaron juntos a Jerusalén (Gálatas 2.3) y a Creta (1.5). Pablo dejó a Tito allí para que guiara en su desarrollo a las nuevas iglesias sobre la isla. La última vez que Pablo menciona a Tito es en 2 Timoteo 4.10, su última carta registrada. Tito tenía la habilidad para liderar, por lo tanto Pablo le dio la responsabilidad de conducir, alentándolo a que usara bien sus habilidades.
1.5 Creta, una isla pequeña en el Mar Mediterráneo, tenía una población numerosa de judíos. Las iglesias allí probablemente fueron fundadas por judíos de Creta, los que habían estado en Jerusalén durante Pentecostés (Hechos 2.11) mucho más de treinta años antes de que Pablo escribiera esta carta.1.5 El trabajo que faltaba era establecer una correcta enseñanza y establecer ancianos en cada ciudad.1.5 Pablo había elegido ancianos en varias iglesias (Hechos 14.23). Él no podía permanecer en cada una de ellas, pero conocía que estas nuevas iglesias necesitaban un sólido liderazgo espiritual. Estos hombres guiaron las iglesias enseñando la sana doctrina, ayudaron a los creyentes a madurar espiritualmente y los equiparon para vivir por Jesús a pesar de la oposición.1.5–9 Pablo describe brevemente las cualidades que un anciano debiera tener. Él había dado instrucciones similares a Timoteo para que las aplicara en la iglesia de Éfeso (véanse 1 Timoteo 3.1–7; 5.22). Note que gran parte de las cualidades tiene que ver con el carácter de los ancianos, no con su conocimiento o habilidad. La forma de vida de una persona y sus relaciones es una ventana abierta para ver su carácter. Considere estas cualidades a medida que usted evalúa a una persona para una posición de liderazgo. Si bien es cierto que es importante tener un anciano o un pastor que pueda predicar con efectividad la Palabra de Dios, es aún mucho más importante tener a uno que pueda vivir la Palabra de Dios y ser un ejemplo para que otros lo puedan seguir".
(Biblia del diario vivir)

lunes, 24 de septiembre de 2007


Campaña 100 días de avivamiento, día 9:
Juan 15: 9- 17:
El amor incondicional e inmutable del Señor, es el fundamento de nuestra relación con Él. Si podemos "permanecer" en Él y en Su amor, es gracias a ese amor y a la obra redentora que llevó a cabo en la cruz, al dar su vida por nosotros "sus amigos": "Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. 14 Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. 15 Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer" (v. 13- 15). La relación que tenemos ahora con Él es la de amigos, y no la de siervos; Él desea darnos a conocer lo que hace, quiere que lo conozcamos de una manera personal y profunda, que seamos muy cercanos a Él, que tengamos confianza y lo amemos como Él nos amó a nosotros. Lo que espera de nosotros nuestro amado Señor, es que vivamos para Él. Nos eligió para que llevemos fruto, y el primer fruto que produce nuestra vida cuando nos relacionamos con Él de la manera adecuada, es el verdadero amor hacia Él y los unos por los otros; un amor de entrega y compromiso, un amor no de palabras, un amor no de apariencias.
15.11 Cuando todo va bien, nos sentimos jubilosos. Cuando se presentan las dificultades, nos hundimos en depresión. Pero el verdadero gozo trasciende las olas agitadas de las circunstancias. El gozo viene de una firme relación con Jesucristo. Cuando nuestras vidas están entrelazadas con la de Cristo, Él nos ayuda a atravesar la adversidad sin hundirnos en depresiones debilitantes y administrar la prosperidad sin trasladarnos a alturas engañosas. El gozo de vivir con Jesucristo cada día nos mantendrá equilibrados a pesar de los altibajos de nuestras circunstancias.
15.12,13 Debemos amarnos unos a otros como nos amó Jesús, y Él nos amó tanto que dio su vida por nosotros. Tal vez no sea necesario que demos nuestra vida por otro, pero existen otras formas de practicar el amor sacrificial: escuchar, ayudar, alentar, dar. Piense en alguien en particular que necesite hoy esta clase de amor. Déle todo el amor que pueda y luego trate de dar un poco más. 15.15 Como Jesucristo es Señor y Amo, debiera llamarnos siervos; pero nos llama amigos. Cuánto consuelo y seguridad nos da que el Señor nos haya escogido como amigos de Cristo. Como Él es Señor y Amo, le debemos nuestra obediencia plena. Pero por sobre todo, Jesús nos pide que le obedezcamos por amor. 15.16 Jesús tomó la primera decisión: amar y morir por nosotros, invitarnos a vivir con Él para siempre. Nos toca a nosotros la siguiente decisión: aceptar o rechazar su oferta. Sin la decisión de Él, no nos quedaría alternativa.
15.17 Los cristianos recibirán bastante odio del mundo; entre nosotros lo que debemos darnos es amor y apoyo. ¿Permite usted que un problema pequeño le impida amar a otro creyente? Jesús le ordena amarlo y le dará la fortaleza necesaria para hacerlo".
(Biblia del diario vivir)

sábado, 22 de septiembre de 2007

Campaña 100 días de avivamiento, día 7:
El fin de semana repasamos y profundizamos en los pasajes que estudiamos en la semana. Es muy importante escribir en el cuaderno de devocionales, las enseñanzas específicas para aplicar en nuestra vida.

viernes, 21 de septiembre de 2007


Campaña 100 días de avivamiento, día 6:
2 Corintios 5: 14- 21:
Es el amor de Cristo el que nos mueve, nos impulsa, nos hace actuar y vivir siguiendo Su ejemplo de entrega, de amor, de santidad: "y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos" (v. 15). Esta es precisamente la esencia de la verdadera vida Cristiana: vivir para Cristo, entregando todo nuestro ser a Aquel que se entregó por nosotros, lo que redunda en una vida como la Suya; basada en el amor y la entrega a los demás. No es simplemente una filosofía, creencia o religión; es una manera de vivir que resulta de la renovación interior, de la nueva relación con Él, de la sanidad y libertad que Él ganó para nosotros como resultado de su muerte en la cruz en nuestro lugar: "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas" (v. 17). No es simplemente un cambio externo, es en esencia, un cambio de naturaleza que se manifiesta en nuestra nueva manera de pensar, de relacionarnos y de actuar. "Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; 19 que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación" (v. 18, 19). Esta vida nueva es posible, gracias a la "reconciliación" con Dios; que consiste precisamente en que, habiendo estado separados de Él por nuestro pecado, tenemos ahora una nueva posición ante Él (la de hijos), y una nueva relación (podemos conocerlo y amarlo realmente).
"El apóstol estaba tan asombrado del amor de Cristo que servirle y honrarle llegó a ser el motivo controlador de su vida. En los versículos 14–17 describe este amor que llevó a Cristo a la cruz para morir por los pecadores. ¿Por qué murió? Para que nosotros vivamos por Él (1 Jn 4.9); para que vivamos juntamente con Él (1 Ts 5.10); y para que vivamos para Él (2 Co 5.15). No puede haber egoísmo en el corazón del cristiano que entiende el amor de Cristo.
Uno de los problemas de Corinto era que los creyentes juzgaban según la carne (1 Co 4.1–7). Comparaban a Pablo con otros maestros y usaban juicio carnal en lugar de discernimiento espiritual. Se olvidaban de que la vida cristiana es una nueva creación con nuevos valores y nuevos motivos. Es incorrecto juzgar a Cristo según la carne; o sea, mirarle (como el mundo lo hace) solamente como un gran maestro o ejemplo. Pablo, como rabí judío inconverso, quizás miró a Cristo según la carne. Pero cuando vio al Cristo glorificado, cambió su punto de vista. Debemos tener una evaluación espiritual basada en la Palabra de Dios. Otros maestros dijeron que Pablo se promovía a sí mismo; juzgaban según la carne y demostraban así que les faltaba ese amor de Cristo como la fuerza controladora de sus vidas. Hemos visto tres motivos que controlaban la vida y ministerio de Pablo; su confianza en el cielo, su preocupación por agradar a Cristo y su exigencia de amor. Había un cuarto motivo: la comisión que Pablo había recibido de Dios. ¡Pablo era un embajador de Cristo! Su mensaje era de paz: Dios había pagado el precio por el pecado; Dios no estaba en guerra contra los pecadores; los pecadores ahora podían creer y ser salvos. ¡Qué tremendo mensaje! Considere algunos hechos en cuanto a los embajadores.
(1) Los embajadores son escogidos y Cristo había escogido a Pablo para ser su representante. Pablo no se representaba a sí mismo (véase 4.5). Su mensaje era el evangelio que Cristo le encomendó (1 Ts 2.4). Su meta era agradar a Cristo y ser fiel a la tarea que se le dio.
(2) A los embajadores se les protege. Un embajador debe ser ciudadano de la nación que representa, y Pablo (como lo es todo cristiano) era un ciudadano del cielo (véase Flp 3.20). La nación suple a sus embajadores de todo lo necesario y está lista para protegerlos. De la misma manera Cristo suplió toda necesidad de Pablo y estuvo con él en toda crisis.
(3) A los embajadores se les considera responsables. Los embajadores representan a sus países y dicen lo que se les instruye. Saben que un día deben rendir cuenta de su trabajo.
(4) A los embajadores se les llama de regreso si se declara guerra. Dios todavía no ha declarado guerra a este perverso mundo, pero un día lo hará. Hay un día venidero de la ira (1 Ts 1.10) que juzgará a los malos, pero los cristianos serán llevados a su hogar antes de que llegue ese día (1 Ts 5.1–10). La Iglesia, los embajadores de Dios, no atravesarán la tribulación.
El mensaje de la iglesia de hoy es de reconciliación: Dios reconcilió al mundo consigo mismo por Cristo en la cruz y está dispuesto a salvar a todos los que confían en su Hijo. Nuestro mensaje no es de reforma social (aunque el evangelio transforma vidas, Tit 2.11–15); el nuestro es un mensaje de regeneración espiritual. Representamos a Cristo al invitar al perdido a que le reciba. ¡Qué privilegio... qué responsabilidad!
Todos los creyentes son embajadores, sea que aceptemos la comisión o no. «Como el Padre me envió, así también yo os envío», dijo Cristo (Jn 20.21). Asegurémonos de que nuestro mensaje, métodos y motivos sean los correctos, de modo que nuestra obra pueda ser duradera y resista la prueba de fuego cuando estemos ante Él".
(Bosquejos expositivos de la Biblia)

jueves, 20 de septiembre de 2007


Campaña 100 días de avivamiento,
Día 5: 1 Pedro 1: 3- 23:
El apóstol Pedro nos enseña sobre la nueva vida que tenemos en Cristo. En esta vida nueva, hemos sido "renacidos a una esperanza viva" (v. 3), que está fundamentada en la herencia que como a hijos, nos ha dado El Señor. Esta herencia es "incorruptible, incontaminada e inmarcesible" (v. 4). En nuestro andar somos "guardados por el poder de Dios" (v. 5), esto por medio de la fe ya que somos llamados a vivir por fe. Nuestra fe es probada por medio de las pruebas, para que sea "afinada como el oro" (v. 6- 9). Todas estas cosas que se relacionan con nuestra salvación, fueron prometidas por El Señor y anunciadas por los profetas desde tiempos antiguos; mostrando así que hacen parte de un maravilloso plan de redención y salvación (v. 10- 12). Lo que ahora debemos hacer es "ceñir los lomos de nuestro entendimiento, ser sobrios, y esperar por completo en la gracia" y "como hijos obedientes, ser santos" (v. 13- 23), viviendo como lo que somos (apartados para Dios).

"1.3 El término renacer se refiere al nacimiento espiritual (regeneración), el acto del Espíritu Santo de llevar creyentes a la familia de Dios. Jesús empleó este término cuando le explicó a Nicodemo lo que es la salvación (véase Juan 3).1.3–6 ¿Necesita usted aliento? Las palabras de Pedro ofrecen gozo y esperanza en tiempos de problemas, y él basa su confianza en lo que Dios está haciendo por nosotros en Jesucristo. Se nos llama a una esperanza viva de la vida eterna (1.3). Nuestra esperanza no es solo futurista; la vida eterna empieza cuando creemos en Dios y nos unimos a su familia. Por mucha aflicción o prueba que estemos pasando en la vida, sabemos que no es nuestra experiencia definitiva. Finalmente viviremos con Cristo para siempre.
1.4 Los judíos habían mirado a su herencia en la tierra prometida de Canaán (Números 32.19; Deuteronomio 2.12; 19.9). Los cristianos ahora miran a su herencia familiar en la eterna ciudad de Dios. Dios ha reservado esa herencia que nunca se desvanecerá ni decaerá; tampoco será manchada por el pecado. Lo mejor es que usted tiene una herencia si confía en Cristo como su Salvador.
1.5 Dios nos ayudará a permanecer fieles a nuestra fe sin importar los momentos difíciles que afrontemos. El «tiempo postrero» es el día del juicio de Cristo descrito en Romanos 14.10 y Apocalipsis 20.11–15. Podríamos tener que soportar dificultades, persecución o muerte violenta, pero no se ha de dañar nuestra alma si hemos aceptado el don de salvación de parte de Cristo. Sabemos que recibiremos la recompensa prometida.
1.6 ¿Por qué fueron los cristianos objeto de persecución? (1) Se negaron a adorar al emperador como un dios y por lo tanto se les consideraba ateos y traidores. (2) Se negaron a adorar en los templos paganos, de modo que los negocios en los templos perdían dinero donde muchos se convertían al cristianismo. (3) No apoyaron los ideales de Roma del ego, poder y conquista; y los romanos rechazaron el ideal cristiano del servicio altruista. (4) Pusieron al descubierto y rechazaron la terrible inmoralidad de la cultura pagana.1.6, 7 Pedro menciona el sufrimiento varias veces en esta carta: 1.6, 7; 3.13–17; 4.12–19; 5.9. Cuando él habla de pruebas, no se refiere a los desastres naturales ni a los castigos de Dios, sino a la reacción de un mundo incrédulo a las personas de fe. Todos los creyentes se enfrentan ese tipo de pruebas cuando dejan que su luz brille en medio de las tinieblas. Debemos aceptar las pruebas como parte del proceso de refinamiento que consume las impurezas, y nos prepara para nuestra reunión con Cristo. Las pruebas nos enseñan a ser pacientes (Romanos 5.3, 4; Santiago 1.2, 3) y nos ayudan a crecer para ser la clase de personas que Dios quiere que seamos.
1.7 Se calienta el oro para que suban las impurezas y así poder quitarlas, y asimismo se calienta el acero. De igual manera, nuestras pruebas, dificultades y persecuciones fortalecen nuestra fe y nos hacen útiles para Dios".
(Biblia del diario vivir)

miércoles, 19 de septiembre de 2007



1 Corintios 15: 1-26:
El suceso más importante y trascendental de la historia fue la resurrección del Señor Jesucristo. El personaje más importante de la historia, que produjo el mayor impacto benéfico, que partió en dos la historia; nació para morir por nosotros ("Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" - Juan 3: 16). Pero Él no se quedó muerto, resucitó como lo confirma el testimonio del apóstol Pablo, y el de miles de hombres y mujeres,que llegaron a dar su vida por anunciar esta extraordinaria realidad. Como queda muy bien establecido en este pasaje de la Escritura; la resurrección es la base misma de nuestra fe, sin la cual nada tendría sentido. No creemos y anunciamos sencillamente una religión o filosofía; creemos en El Dios vivo, que murió habiéndose encarnado como hombre para llevar nuestros pecados en la cruz, y resucitó venciendo la muerte, al pecado y sus consecuencias. Esto es lo que hace que nuestra experiencia con Jesús, sea una vida abundante y plena, que podemos y debemos anunciar a todos los que no lo conocen, para que también reciban vida en Jesús.

"15.5–8 Siempre habrá personas que digan que Jesús no resucitó. Pablo nos asegura que muchas personas vieron a Jesús después de su resurrección: Pedro, los discípulos (los doce), más de quinientos creyentes (muchos de los cuales vivían al momento en que Pablo escribió esto, aunque otros murieron); Santiago (el hermano de Jesús), todos los apóstoles y por último Pablo mismo. La resurrección es un hecho histórico. No se desaliente por causa de los incrédulos, los que niegan la resurrección. Llénese de esperanza porque un día usted y ellos verán la prueba viviente, cuando Cristo vuelva. (Para más evidencias sobre la resurrección, véase el diagrama en Marcos 16.)
15.7 Esta persona quizás fue Santiago, el hermano de Jesús, que inicialmente no creyó que este era el Mesías (Juan 7.5). Pero luego de ver al Jesús resucitado, se convirtió en creyente y después en líder de la iglesia en Jerusalén (Hechos 15.13). También escribió el libro de Santiago en el Nuevo Testamento.
15.8, 9 La credencial más importante de Pablo como apóstol era que fue un testigo presencial del Cristo resucitado (véase Hechos 9.3–6). «Abortivo» significa que el suyo fue un caso especial. Los demás apóstoles vieron a Jesús en persona. Pablo era de la generación siguiente de creyentes, aun Cristo se le apareció.
15.9–10 Como fariseo celoso, Pablo llegó a ser enemigo de la iglesia cristiana hasta el punto de capturar y perseguir creyentes (véase Hechos 9.1–3). Esta es la razón por la que se considera indigno de ser llamado apóstol de Cristo. A pesar de ser el más influyente de los apóstoles, Pablo era profundamente humilde. Sabía que había trabajado duro y que había logrado mucho, pero esto debido a que Dios derramó su gracia sobre él. La verdadera humildad no radica en convencerse de que uno no es valioso sino de que Dios obra en nosotros. Es mantener la perspectiva de Dios en quién es usted y reconocer su gracia en el desarrollo de sus habilidades.
15.10 Pablo manifiesta haber trabajado más que los demás apóstoles. Esta no es una declaración petulante, porque sabía que su poder procedía de Dios y que no importaba quién trabajara más que los demás. Debido a su posición prominente como fariseo, la conversión de Pablo lo hizo objeto de una mayor persecución en comparación con los otros apóstoles, siendo esta la razón por la que trabajó más fuerte en la predicación del mismo mensaje.
15.12ss La mayoría de los griegos no creían en la resurrección corporal de las personas. Veían la vida venidera como algo que sólo se relacionaba con el alma. De acuerdo a la filosofía griega, el alma era la persona real, aprisionada en el cuerpo físico, y en la muerte quedaba liberada. No había inmortalidad para el cuerpo sino que el alma entraba en un estado eterno. En las Escrituras, al contrario, el cuerpo y el alma se unificarán después de la resurrección. La iglesia en Corinto se hallaba en el corazón de la cultura griega. Por eso muchos creyentes tuvieron dificultad para creer en la resurrección corporal. Pablo escribió esta parte de su carta para resolver esta confusión acerca de la resurrección.
15.13-18 La resurrección de Cristo es el centro de la fe cristiana. Como Cristo resucitó de la muerte, como prometió, sabemos que dijo la verdad: Él es Dios. Como resucitó, su muerte por nuestras pecados fue válida y somos perdonados. Porque resucitó vive e intercede por nosotros. Porque resucitó y venció la muerte, sabemos que también nosotros resucitaremos.
15.19 ¿Por qué Pablo dice que seríamos los más miserables si sólo el ser cristianos fuera lo de más valor en esta vida? En los días de Pablo, el cristianismo implicaba con frecuencia persecución para toda persona, ostracismo de la familia, y en muchos casos, pobreza. Había muy pocos beneficios tangibles para el cristiano en esa sociedad. Definitivamente no significaba ascender en la escala social o profesional. Sin embargo, había algo mucho más importante, si Jesús no hubiera resucitado de la muerte, los cristianos no habrían podido obtener el perdón de sus pecados y por lo tanto no tendrían esperanza de vida eterna.
15.20 Primicia era la primera parte de las cosechas que los judíos traían al templo como ofrenda (Levítico 23.10ss). Aunque Cristo no fue el primero en resucitar de la muerte (Él resucitó a Lázaro y otros), fue el primero que nunca volvió a morir. Él es el precursor, la prueba de nuestra resurrección a la vida eterna.
15.21 La muerte vino como resultado del pecado de Adán y Eva. En Romanos 5.12–21, Pablo explica por qué el pecado de Adán trajo pecado a todos, cómo la muerte y el pecado se esparcieron entre todos los seres humanos por causa del primer pecado, y el paralelo existente entre la muerte de Adán y la de Cristo".
(Biblia del diario vivir)

lunes, 17 de septiembre de 2007


CAMPAÑA 100 DÍAS DE AVIVAMIENTO, DÍA 2:
Juan 15: 1-8:
En su último mensaje antes de morir, El Señor Jesucristo enseñó a sus discípulos sobre la relación "viva" que ellos tenían y debían desarrollar con Él. Les enseñó que El Padre es el labrador, el dueño de la viña, el que la cuida. Él (El Señor Jesús) es la vid, el tronco, la planta. Nosotros somos los pámpanos, las ramas, los que debemos producir el fruto. Fue claro y directo al expresar que nosotros no podemos (aunque quisiéramos), producir fruto "por nosotros mismos", si no permanecemos en Él. También está claro en este pasaje, que lo que agrada y glorifica Al Padre, es que nuestra vida sea fructífera, productiva. Estaremos estudiando, profundizando y aplicando estas hermosas enseñanzas durante toda nuestra campaña "100 días de avivamiento"; te animamos a involucrarte, a participar, a disfrutar des este tiempo de despertar espiritual, de "oración eficaz y vida fructífera".
15.1 La vid es una planta prolífica; una sola vid produce muchas uvas. En el Antiguo Testamento, las uvas simbolizaban la capacidad de Israel de llevar fruto haciendo la obra de Dios en la tierra (Salmo 80.8; Isaías 5.1–7; Ezequiel 19.10–14). En la comida de Pascua, el fruto de la vid simbolizaba la bondad de Dios para con su pueblo.
15.2, 3 Jesús establece una diferencia entre dos tipos de poda: (1) quitar, y (2) limpiar las ramas. Las ramas que llevan fruto se limpian a fin de promover el crecimiento. En otras palabras, a veces Dios debe disciplinarnos para fortalecer nuestro carácter y nuestra fe. 15.5. El fruto no se limita a ganar almas. En este capítulo, la oración respondida, el gozo y el amor se mencionan como fruto (15.7, 11, 12). Gálatas 5.22–24 y 2 Pedro 1.5–8 describen frutos adicionales: cualidades del carácter cristiano.
(Biblia del diario vivir).

"15.1–8 El fruto que el labrador celestial desea para su pueblo es la semejanza con Cristo (véase Gl 5.22, 23). Para que una rama sea productiva tiene que ser podada; es decir, sometida a la beneficiosa disciplina del Padre (véase Heb 12.10) y debe mantenerse estrechamente unida a la vid (vv. 4, 5).
15.1 Este séptimo Yo soy, la última autodesignación de Jesús en este Evangelio, se repite en el v. 5, y describe la relación entre Jesús y sus discípulos. Su trasfondo es Isaías 5.1–7, donde se compara a Israel con un viñedo amorosamente cuidado por Dios. Pero a diferencia de Israel, Jesús es la vid verdadera; es decir, real, genuina.
15.7–11 Cuando permanecemos en Cristo nuestras oraciones son efectivas (v. 7), glorificamos a Dios llevando fruto (v. 8), evidenciamos nuestra condición de discípulos (vv. 8–10), y experimentamos la plenitud del gozo al recibir en nuestros corazones el gozo de Cristo (v. 11)".
(Biblia plenitud).