lunes, 1 de octubre de 2007



Campaña 100 días de avivamiento, día 16:
Efesios 2: 1-10:
La realidad del ser humano sin Cristo está claramente descrita aquí: "estábais muertos en vuestros delitos y pecados, 2 en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, 3 entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás" (v. 1-3). La nueva realidad que tenemos en Él como resultado de Su misericordia y amor es la salvación, que consiste en que "nos dio vida juntamente con Cristo, nos resucitó y nos hizo sentar en lugares celestiales con Cristo Jesús" (v. 5, 6). Este es el resultado de la gracia de Dios (regalo inmerecido) para nosotros: "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe. 10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas". (v. 8- 10). Somos llamados entonces, a vivir practicando esas buenas obras, esa manera de vivir, ese fruto que El Señor preparó y para el que nos preparó a nosotros. Ya no estamos condenados a vivir como esclavos de nuestros malos deseos, ya no tenemos que contentarnos con vivir una vida sin sentido y de derrota; ahora podemos vivir en la libertad que nos dio El Señor y para el propósito eterno que Él tiene para nosotros. Vivamos entonces en Su fuerza, la vida sobrenatural que nos ha dado como regalo.

"2.2 «Príncipe de la potestad del aire» significaba para los lectores de Pablo que Satanás y sus fuerzas espirituales de maldad habitan entre la tierra y el cielo. Satanás, de esta manera, se describe como el que ejerce autoridad en el mundo espiritual de maldad, o sea, los demonios y los que están en contra de Cristo. Satanás significa «el acusador». También se le llama el diablo (4.27). En la resurrección, Cristo triunfó sobre Satanás y su poder. Sin embargo, Jesucristo es el gobernante permanente del mundo; Satanás lo es temporalmente y solo de una parte del mundo que decide seguirlo.
2.3 El hecho de que todas las personas, sin excepción, cometemos pecado prueba que tenemos la misma naturaleza pecaminosa. Estamos perdidos en pecado y no podemos salvarnos por nuestra cuenta. ¿Significa esto que solo los cristianos hacen cosas buenas? Por supuesto que no, muchos hacen bien a otros. En una escala relativa, muchos son morales, bondadosos, respetan las leyes, etc. Comparados con los criminales, diríamos que son muy buenos. Pero en la escala absoluta de Dios, nadie es lo suficiente bueno como para ganar la salvación («estabais muertos en vuestros delitos y pecados», 2.1). Solo al unir nuestras vidas a la vida perfecta de Cristo podemos llegar a ser buenos ante los ojos de Dios. «Hijos de ira» se refiere a los que reciben la ira de Dios porque rechazan a Cristo.
2.4, 5 En los versículos previos Pablo se ocupa de nuestra antigua naturaleza pecaminosa (2.1–3). Aquí Pablo enfatiza que ya no necesitamos vivir bajo el poder del pecado. Cristo destruyó en la cruz la paga del pecado y su poder sobre nuestras vidas. La fe en Cristo nos declara absueltos o «no culpables» delante de Dios (Romanos 3.21, 22). Dios no nos quita del mundo ni tampoco nos convierte en muñecos, sentiremos como que pecamos y algunas veces lo haremos. La diferencia radica en que antes de ser cristianos éramos esclavos de nuestra naturaleza pecaminosa, pero ahora podemos escoger vivir para Cristo (véase también Gálatas 2.20).
2.6 Debido a la resurrección de Cristo, sabemos que nuestros cuerpos también resucitarán (1 Corintios 15.2–23) y que ya se nos ha dado el poder para vivir ahora la vida cristiana (1.19). Estas ideas se hallan combinadas en la imagen de Pablo cuando habla de estar sentado con Cristo en «lugares celestiales» (véase la nota a 1.3). Nuestra vida eterna con Cristo es cierta, porque estamos unidos en su poderosa victoria.
2.8,9 Cuando alguien le da un regalo, ¿diría usted: «¡Qué lindo es!, ¿cuánto le debo?» No, la respuesta apropiada es: «Gracias». Con cuánta frecuencia los cristianos, aun después de habérseles dado la salvación, se sienten obligados a hacer algo para llegar hasta Dios. Debido a que nuestra salvación e incluso nuestra fe son regalos, debiéramos responder con gratitud, alabanza y regocijo.
2.8–10 Llegamos a ser cristianos mediante el don inmerecido de Dios, no como el resultado de algún esfuerzo, habilidad, elección sabia o acto de servicio a otros de nuestra parte. Sin embargo, como gratitud por este regalo, buscamos servir y ayudar a otros con cariño, amor y benevolencia y no simplemente para agradarnos a nosotros mismos. Si bien ninguna acción u «obra» nos puede ayudar para obtener la salvación, la intención de Dios es que nuestra salvación resulte en obras de servicio. No somos salvos solo para nuestro beneficio, sino para el de Él, para glorificarle y edificar la Iglesia (4.12)".
(Biblia del diario vivir)

viernes, 28 de septiembre de 2007


Campaña 100 días de avivamiento, día 13:
2 Pedro 1: 3-15:
"1.1 Primera de Pedro se escribió por la época en que el emperador romano Nerón inició su sanguinaria persecución de los cristianos. Segunda de Pedro se escribió dos o tres años más tarde (entre 66–68 d.C.), después que se intensificó la persecución. Primera de Pedro fue una carta de aliento para los cristianos que sufrían, pero Segunda de Pedro enfoca los problemas internos de la iglesia. Sobre todo se refiere a los falsos maestros que causaban dudas y alejamiento del cristianismo. Segunda de Pedro combate sus herejías denunciando los móviles malignos de los falsos maestros y reafirma las verdades cristianas: la autoridad de las Escrituras, la primacía de la fe y la certeza del regreso de Cristo.
1.2 Muchos creyentes quieren más de la gracia y la paz de Dios, pero no están dispuestos a esforzarse por conocerlo mejor mediante el estudio bíblico y la oración. Para disfrutar de los privilegios que Dios ofrece generosamente, tenemos «el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesucristo».
1.3, 4 El poder para crecer no viene de nuestro interior sino de Dios. Como no tenemos los recursos para ser verdaderamente espirituales, Dios nos permite «ser participantes de su naturaleza divina» a fin de protegernos del pecado y ayudarnos a vivir para Él. Cuando nacemos de nuevo, por medio de su Espíritu Dios nos capacita con su propia bondad moral. Véanse Juan 3.6; 14.17–23; 2 Corintios 5.21 y 1 Pedro 1.22, 23.
1.5–9 La fe tiene que ser más que creer en hechos ciertos; debe traducirse en acción, en desarrollo del carácter cristiano y en la práctica de la disciplina moral, o desaparecerá (Santiago 2.14–17). Pedro hace una lista de varios actos de fe: aprender a conocer mejor a Dios, cultivar la paciencia, hacer la voluntad de Dios, amar a los demás. Esos actos no se producen automáticamente; requieren arduo trabajo. No son opcionales; deben de ser parte constante de la vida cristiana. No terminamos con uno para luego empezar con el otro sino que nos ocupamos de todos juntos. Dios nos capacita y autoriza, pero nos da también la responsabilidad de aprender y crecer. No debemos sorprendernos ni resentirnos por el proceso.
1.6 Los falsos maestros decían que no era necesario el dominio propio porque las obras no ayudan a creer (2.19). Es verdad que las obras no pueden salvarnos, pero es absolutamente falso pensar que no son importantes. Somos salvos de modo que podemos crecer a la semejanza de Cristo y eso nos ayuda a servir a los demás. Dios quiere producir en nosotros su carácter amoroso; pero para hacerlo exige nuestra disciplina y nuestro esfuerzo. Cuando obedecemos a Cristo con la dirección de su Espíritu, cultivaremos el dominio propio, no sólo respecto a la comida y bebida, sino también con respecto a nuestras emociones.
1.9 Nuestra fe debe ir más allá de lo que creemos para convertirse en parte dinámica de nuestra vida, resultando en buenas obras y en madurez espiritual. La salvación no depende de las buenas obras pero se manifiesta en buenas obras. Una persona que dice que es salva, sin manifestar cambios, puede ser que no haya entendido lo que es la fe o lo que Dios nos ha dado.
1.10 Pedro quiso despertar a los creyentes satisfechos de sí mismos que habían prestado atención a los falsos maestros y que creían que, como la salvación no se basaba en buenas obras, podían vivir como quisieran. Si usted es de Dios, dice Pedro, lo probará su arduo trabajo. Si no se esfuerza por cultivar las cualidades mencionadas en 1.5–7, posiblemente no es de Él. Si usted pertenece al Señor, y su arduo trabajo respalda su afirmación de haber sido elegido por Dios («vocación y elección»), nunca será descarriado por los falsos maestros o el encanto del pecado.
1.12-15 Los entrenadores experimentados revisan constantemente lo fundamental del deporte con los integrantes de su equipo, y los buenos deportistas pueden ejecutar lo fundamental constantemente bien. En nuestra vida espiritual no debemos pasar por alto los fundamentos de nuestra fe cuando nos dedicamos a un estudio más profundo de las verdades bíblicas. Así como un deportista necesita practicar siempre, nosotros también necesitamos recordar constantemente los fundamentos de nuestra fe y sobre todo cómo llegamos a creer. No se canse ni impaciente con los mensajes relacionados con los fundamentos de la vida cristiana. Más bien, adopte la actitud del deportista que continúa la práctica y desarrolla lo fundamental aunque esté dedicado a aprender técnicas más avanzadas".

(Biblia del diario vivir)

miércoles, 26 de septiembre de 2007

Campaña 100 días de avivamiento, día 11:

Marcos 16: 1-20:
La resurrección es el evento más importante y trascendental de la historia. Los mismos hombres y mujeres más cercanos Al Señor, no creyeron en la promesa que Él había hecho de que resucitaría al tercer día. Desde muchos siglos antes, los profetas habían anunciado que la muerte no podría retenerlo y que sería vencida. Cuando las mujeres fueron esa mañana a ungir el cuerpo del Señor, estaban seguras de que seguía en la tumba; no se les pasaba por la mente siquiera la posibilidad de que estuviera vivo. María Magdalena fue la primera persona en tener el privilegio de encontrarse con Él, la primera en verlo resucitado, y elegida para ir a anunciar a los discípulos sobre este hecho. Al escuchar sus palabras los discípulos no le creyeron, como tampoco creyeron a los dos discípulos que luego también lo vieron y les contaron. Cuando El mismo Señor se les apareció, les reprochó su incredulidad y su dureza de corazón. Nosotros también tenemos que luchar contra estos dos problemas espirituales: incredulidad y dureza de corazón, que nos pueden impedir disfrutar de las promesas del Señor, ver Su gloria, y ser instrumentos efectivos para anunciar al mundo sobre la resurrección. Esto es lo que el mundo realmente necesita: conocer Al resucitado, recibir la vida nueva que Él ofrece, y nosotros los que le hemos conocido; somos los privilegiados que tenemos la oportunidad de ser Sus mensajeros, que anunciemos al mundo y demos a conocer Al resucitado. Renunciemos a la incredulidad y a la dureza de corazón, y dejemos que El Señor nos convierta en poderosos instrumentos en Sus manos.

"16.6 La resurrección es de vital importancia por varias razones: (1) Jesús cumplió su promesa de levantarse de entre los muertos, por lo cual podemos creer que Él cumplirá todas sus otras promesas. (2) La resurrección nos asegura que el gobernador del eterno Reino de Dios será el Cristo viviente, no una idea, ni una esperanza, ni un sueño. (3) Al levantarse de la muerte, Cristo nos asegura que también resucitaremos. (4) El poder de Dios que levantó el cuerpo de Cristo de la muerte está vigente para traer de nuevo a la vida nuestra moralidad y nuestra espiritualidad que están muertas, cambiándonos y haciéndonos crecer (1 Corintios 15.12–19). (5) La resurrección es parte esencial del testimonio de la Iglesia ante el mundo. Nosotros no solo contamos lecciones de la vida de un buen profesor, sino que proclamamos la realidad de la resurrección de Cristo Jesús.
16.7 El ángel hizo mención especial de Pedro para mostrar que, a pesar de la negación de este, Jesús no lo había negado. Él seguía teniendo reservadas para Pedro grandes responsabilidades en la Iglesia que aún no había nacido.16.7 El ángel dijo a los discípulos que se reunieran con Jesús en Galilea, tal como Él mismo se los dijo antes (Marcos 14.28). Allí fue donde llamó a varios de ellos para que fueran «pescadores de hombres» (Mateo 4.19) y allí sería donde esta misión se reestablecería (Juan 21). Pero los discípulos, llenos de temor, se mantuvieron tras puertas fuertemente cerradas en Jerusalén (Juan 20.19). Jesús se reunió con ellos primero en Jerusalén (Lucas 24.36) y más tarde en Galilea (Juan 21). Luego regresó a Jerusalén desde donde ascendió a los cielos desde el Monte de los Olivos (Hechos 1.12)"
(Biblia del diario vivir)

martes, 25 de septiembre de 2007



Campaña 100 días de avivamiento, día 10:
Tito 1: 1- 15:
El buen fruto en el cristiano significa, pensamientos, actitudes, palabras y acciones que agradan al Señor, y que edifican nuestras vidas. En este capítulo de su carta a Tito, el apóstol Pablo enseña sobre las actitudes correctas hacia los gobernantes y autoridades (sujetarnos), hacia todos los hombres (no ser pendencieros, ser amables, mostrar mansedumbre). Esto es posible para nosotros, aunque en nuestra vida sin Cristo eramos "insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros" (v. 3); porque El Señor nos salvó no solamente de la condenación eterna, sino también de esa manera de vivir sin sentido; por medio de su obra: "sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, 6 el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, 7 para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna" (v. 5- 7). Esta maravillosa realidad es la que nos permite vivir hoy dando buen fruto, es decir practicando las buenas obras en El Señor: "para que los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras. Estas cosas son buenas y útiles a los hombres" (v. 8), "Y aprendan también los nuestros a ocuparse en buenas obras para los casos de necesidad, para que no sean sin fruto" (v. 14).

"1.1 Pablo escribió esta carta en el lapso entre su primera y segunda prisión en Roma (antes escribió 2 Timoteo) para asesorar a Tito en su labor con las iglesias en la isla de Creta. Pablo había visitado Creta con Tito y lo dejó allí para ministrar (1.5). Creta fue un centro de entrenamiento para los soldados romanos. Por lo tanto, hubo una considerable influencia pagana en esta isla pequeña. Por esta razón, la iglesia en Creta necesitó un liderazgo sólido.1.1 En una frase corta, Pablo nos da una percepción clara de su razón para vivir. Se llama a sí mismo un siervo (o esclavo) de Dios, esto es, uno que está dedicado a obedecer a Dios. Esta obediencia lo condujo a usar su vida para predicar el mensaje de Cristo. ¿Cómo describiría usted su propósito en la vida? ¿A qué ofrece su devoción? Para mayor información relacionada con Pablo, véase en Hechos 9.1.1 Pablo se autotitulaba «apóstol». Aunque no había sido uno de los primeros doce, Dios lo comisionó para llevar las buenas nuevas a los gentiles (véase en Hechos 9.1–16 los detalles de su llamado). La palabra apóstol significa enviado. «Escogido de Dios» se refiere a la elección de Dios por su pueblo, la Iglesia.
1.2 Aparentemente, la mentira era algo muy común en Creta (1.12). Pablo deja en claro al comenzar de que Dios no miente. El fundamento de nuestra fe es confiar en la persona de Dios. Porque Él es verdad, es la fuente de toda verdad y no puede mentir. Creer en Él nos conduce a la piedad, un estilo de vida honorable (1.1). La vida eterna que Dios ha prometido será nuestra porque Él cumple con sus promesas. Construya su fe sobre el fundamento del Dios confiable, el que nunca miente.
1.3 Dios es llamado «nuestro Salvador» (1.3), tal como sucedió con Jesucristo (1.4). «Dios» se refiere al Padre. Jesús cumplió con la obra de salvación al morir por nuestros pecados y por lo tanto es nuestro Salvador. Dios planeó la obra de salvación y el perdón de nuestros pecados. Tanto el Padre como el Hijo actuaron para salvarnos de nuestros pecados.
1.4 Tito, un griego, fue uno de los colaboradores de Pablo en el que más confió y del que más dependió. Pablo envió a Tito a Corinto en varias misiones especiales para ayudar a la iglesia en sus problemas (2 Corintios 7; 8). Pablo y Tito también viajaron juntos a Jerusalén (Gálatas 2.3) y a Creta (1.5). Pablo dejó a Tito allí para que guiara en su desarrollo a las nuevas iglesias sobre la isla. La última vez que Pablo menciona a Tito es en 2 Timoteo 4.10, su última carta registrada. Tito tenía la habilidad para liderar, por lo tanto Pablo le dio la responsabilidad de conducir, alentándolo a que usara bien sus habilidades.
1.5 Creta, una isla pequeña en el Mar Mediterráneo, tenía una población numerosa de judíos. Las iglesias allí probablemente fueron fundadas por judíos de Creta, los que habían estado en Jerusalén durante Pentecostés (Hechos 2.11) mucho más de treinta años antes de que Pablo escribiera esta carta.1.5 El trabajo que faltaba era establecer una correcta enseñanza y establecer ancianos en cada ciudad.1.5 Pablo había elegido ancianos en varias iglesias (Hechos 14.23). Él no podía permanecer en cada una de ellas, pero conocía que estas nuevas iglesias necesitaban un sólido liderazgo espiritual. Estos hombres guiaron las iglesias enseñando la sana doctrina, ayudaron a los creyentes a madurar espiritualmente y los equiparon para vivir por Jesús a pesar de la oposición.1.5–9 Pablo describe brevemente las cualidades que un anciano debiera tener. Él había dado instrucciones similares a Timoteo para que las aplicara en la iglesia de Éfeso (véanse 1 Timoteo 3.1–7; 5.22). Note que gran parte de las cualidades tiene que ver con el carácter de los ancianos, no con su conocimiento o habilidad. La forma de vida de una persona y sus relaciones es una ventana abierta para ver su carácter. Considere estas cualidades a medida que usted evalúa a una persona para una posición de liderazgo. Si bien es cierto que es importante tener un anciano o un pastor que pueda predicar con efectividad la Palabra de Dios, es aún mucho más importante tener a uno que pueda vivir la Palabra de Dios y ser un ejemplo para que otros lo puedan seguir".
(Biblia del diario vivir)

lunes, 24 de septiembre de 2007


Campaña 100 días de avivamiento, día 9:
Juan 15: 9- 17:
El amor incondicional e inmutable del Señor, es el fundamento de nuestra relación con Él. Si podemos "permanecer" en Él y en Su amor, es gracias a ese amor y a la obra redentora que llevó a cabo en la cruz, al dar su vida por nosotros "sus amigos": "Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. 14 Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. 15 Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer" (v. 13- 15). La relación que tenemos ahora con Él es la de amigos, y no la de siervos; Él desea darnos a conocer lo que hace, quiere que lo conozcamos de una manera personal y profunda, que seamos muy cercanos a Él, que tengamos confianza y lo amemos como Él nos amó a nosotros. Lo que espera de nosotros nuestro amado Señor, es que vivamos para Él. Nos eligió para que llevemos fruto, y el primer fruto que produce nuestra vida cuando nos relacionamos con Él de la manera adecuada, es el verdadero amor hacia Él y los unos por los otros; un amor de entrega y compromiso, un amor no de palabras, un amor no de apariencias.
15.11 Cuando todo va bien, nos sentimos jubilosos. Cuando se presentan las dificultades, nos hundimos en depresión. Pero el verdadero gozo trasciende las olas agitadas de las circunstancias. El gozo viene de una firme relación con Jesucristo. Cuando nuestras vidas están entrelazadas con la de Cristo, Él nos ayuda a atravesar la adversidad sin hundirnos en depresiones debilitantes y administrar la prosperidad sin trasladarnos a alturas engañosas. El gozo de vivir con Jesucristo cada día nos mantendrá equilibrados a pesar de los altibajos de nuestras circunstancias.
15.12,13 Debemos amarnos unos a otros como nos amó Jesús, y Él nos amó tanto que dio su vida por nosotros. Tal vez no sea necesario que demos nuestra vida por otro, pero existen otras formas de practicar el amor sacrificial: escuchar, ayudar, alentar, dar. Piense en alguien en particular que necesite hoy esta clase de amor. Déle todo el amor que pueda y luego trate de dar un poco más. 15.15 Como Jesucristo es Señor y Amo, debiera llamarnos siervos; pero nos llama amigos. Cuánto consuelo y seguridad nos da que el Señor nos haya escogido como amigos de Cristo. Como Él es Señor y Amo, le debemos nuestra obediencia plena. Pero por sobre todo, Jesús nos pide que le obedezcamos por amor. 15.16 Jesús tomó la primera decisión: amar y morir por nosotros, invitarnos a vivir con Él para siempre. Nos toca a nosotros la siguiente decisión: aceptar o rechazar su oferta. Sin la decisión de Él, no nos quedaría alternativa.
15.17 Los cristianos recibirán bastante odio del mundo; entre nosotros lo que debemos darnos es amor y apoyo. ¿Permite usted que un problema pequeño le impida amar a otro creyente? Jesús le ordena amarlo y le dará la fortaleza necesaria para hacerlo".
(Biblia del diario vivir)

sábado, 22 de septiembre de 2007

Campaña 100 días de avivamiento, día 7:
El fin de semana repasamos y profundizamos en los pasajes que estudiamos en la semana. Es muy importante escribir en el cuaderno de devocionales, las enseñanzas específicas para aplicar en nuestra vida.

viernes, 21 de septiembre de 2007


Campaña 100 días de avivamiento, día 6:
2 Corintios 5: 14- 21:
Es el amor de Cristo el que nos mueve, nos impulsa, nos hace actuar y vivir siguiendo Su ejemplo de entrega, de amor, de santidad: "y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos" (v. 15). Esta es precisamente la esencia de la verdadera vida Cristiana: vivir para Cristo, entregando todo nuestro ser a Aquel que se entregó por nosotros, lo que redunda en una vida como la Suya; basada en el amor y la entrega a los demás. No es simplemente una filosofía, creencia o religión; es una manera de vivir que resulta de la renovación interior, de la nueva relación con Él, de la sanidad y libertad que Él ganó para nosotros como resultado de su muerte en la cruz en nuestro lugar: "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas" (v. 17). No es simplemente un cambio externo, es en esencia, un cambio de naturaleza que se manifiesta en nuestra nueva manera de pensar, de relacionarnos y de actuar. "Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; 19 que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación" (v. 18, 19). Esta vida nueva es posible, gracias a la "reconciliación" con Dios; que consiste precisamente en que, habiendo estado separados de Él por nuestro pecado, tenemos ahora una nueva posición ante Él (la de hijos), y una nueva relación (podemos conocerlo y amarlo realmente).
"El apóstol estaba tan asombrado del amor de Cristo que servirle y honrarle llegó a ser el motivo controlador de su vida. En los versículos 14–17 describe este amor que llevó a Cristo a la cruz para morir por los pecadores. ¿Por qué murió? Para que nosotros vivamos por Él (1 Jn 4.9); para que vivamos juntamente con Él (1 Ts 5.10); y para que vivamos para Él (2 Co 5.15). No puede haber egoísmo en el corazón del cristiano que entiende el amor de Cristo.
Uno de los problemas de Corinto era que los creyentes juzgaban según la carne (1 Co 4.1–7). Comparaban a Pablo con otros maestros y usaban juicio carnal en lugar de discernimiento espiritual. Se olvidaban de que la vida cristiana es una nueva creación con nuevos valores y nuevos motivos. Es incorrecto juzgar a Cristo según la carne; o sea, mirarle (como el mundo lo hace) solamente como un gran maestro o ejemplo. Pablo, como rabí judío inconverso, quizás miró a Cristo según la carne. Pero cuando vio al Cristo glorificado, cambió su punto de vista. Debemos tener una evaluación espiritual basada en la Palabra de Dios. Otros maestros dijeron que Pablo se promovía a sí mismo; juzgaban según la carne y demostraban así que les faltaba ese amor de Cristo como la fuerza controladora de sus vidas. Hemos visto tres motivos que controlaban la vida y ministerio de Pablo; su confianza en el cielo, su preocupación por agradar a Cristo y su exigencia de amor. Había un cuarto motivo: la comisión que Pablo había recibido de Dios. ¡Pablo era un embajador de Cristo! Su mensaje era de paz: Dios había pagado el precio por el pecado; Dios no estaba en guerra contra los pecadores; los pecadores ahora podían creer y ser salvos. ¡Qué tremendo mensaje! Considere algunos hechos en cuanto a los embajadores.
(1) Los embajadores son escogidos y Cristo había escogido a Pablo para ser su representante. Pablo no se representaba a sí mismo (véase 4.5). Su mensaje era el evangelio que Cristo le encomendó (1 Ts 2.4). Su meta era agradar a Cristo y ser fiel a la tarea que se le dio.
(2) A los embajadores se les protege. Un embajador debe ser ciudadano de la nación que representa, y Pablo (como lo es todo cristiano) era un ciudadano del cielo (véase Flp 3.20). La nación suple a sus embajadores de todo lo necesario y está lista para protegerlos. De la misma manera Cristo suplió toda necesidad de Pablo y estuvo con él en toda crisis.
(3) A los embajadores se les considera responsables. Los embajadores representan a sus países y dicen lo que se les instruye. Saben que un día deben rendir cuenta de su trabajo.
(4) A los embajadores se les llama de regreso si se declara guerra. Dios todavía no ha declarado guerra a este perverso mundo, pero un día lo hará. Hay un día venidero de la ira (1 Ts 1.10) que juzgará a los malos, pero los cristianos serán llevados a su hogar antes de que llegue ese día (1 Ts 5.1–10). La Iglesia, los embajadores de Dios, no atravesarán la tribulación.
El mensaje de la iglesia de hoy es de reconciliación: Dios reconcilió al mundo consigo mismo por Cristo en la cruz y está dispuesto a salvar a todos los que confían en su Hijo. Nuestro mensaje no es de reforma social (aunque el evangelio transforma vidas, Tit 2.11–15); el nuestro es un mensaje de regeneración espiritual. Representamos a Cristo al invitar al perdido a que le reciba. ¡Qué privilegio... qué responsabilidad!
Todos los creyentes son embajadores, sea que aceptemos la comisión o no. «Como el Padre me envió, así también yo os envío», dijo Cristo (Jn 20.21). Asegurémonos de que nuestro mensaje, métodos y motivos sean los correctos, de modo que nuestra obra pueda ser duradera y resista la prueba de fuego cuando estemos ante Él".
(Bosquejos expositivos de la Biblia)