martes, 16 de octubre de 2007



Campaña 100 días de avivamiento, día 31.
Hebreos 11:
"Estos hombres, de los cuales el mundo no era digno, anduvieron errantes por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra" (v. 38). Este capítulo de la Biblia contiene la que ha sido llamada "la galería de los héroes de la fe". Hombres y mujeres comunes, pero que se distinguieron a través de la historia por su manera de vivir basada en la fe. Para ellos la fe no fue algo teórico, ni místico, ni solamente algo religioso; sino al contrario, su principio de vida. En el capítulo se repite una y otra vez la expresión "por la fe...", hicieron, actuaron: "alcanzaron buen testimonio (v. 2), ofreció a Dios más excelente sacrificio (v. 4), alcanzó testimonio de que era justo (v. 4), tuvo testimonio de haber agradado a Dios (v. 5), preparó el arca en que su casa se salvaría (v. 7), obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia (v. 8), habitó como extranjero en la tierra prometida (v. 9), recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad (v. 11), de uno, y ese ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud (v. 12), ofreció a Isaac (v. 17), bendijo Isaac a Jacob y a Esaú respecto a cosas venideras (v. 20), bendijo a cada uno de los hijos de José y adoró apoyado sobre el extremo de su bastón (v. 21), mencionó la salida de los hijos de Israel y dio mandamiento acerca de sus huesos (v. 22), fue escondido por sus padres por tres meses (v. 23), rehusó llamarse hijo de la hija del faraón (v. 24), se sostuvo como viendo al Invisible (v. 27), celebró la Pascua (v. 28), pasaron el Mar Rojo como por tierra seca (v. 29), cayeron los muros de Jericó (v. 30), conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, 34 apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros. 35 Hubo mujeres que recobraron con vida a sus muertos; pero otros fueron atormentados, no aceptando el rescate, a fin de obtener mejor resurrección. 36 Otros experimentaron oprobios, azotes y, a más de esto, prisiones y cárceles. 37 Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada. Anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados". Todo esto y mucho más fue hecho por la fe; ¿qué estamos haciendo nosotros?, ¿qué podríamos hacer si decidimos que la poderosa fuerza de la fe, se convierta también en nuestra norma de vida?. El mundo de hoy necesita más "héroes de la fe", que podemos y debemos ser tu y yo; hombres y mujeres comunes, confiando en Dios que no es común, que es realmente grande y hace cosas grandes.

lunes, 15 de octubre de 2007



Campaña 100 días de avivamiento, día 30. Hebreos 12: 1- 14:
Nuestra vida como hijos de Dios, es como una maratón que requiere de una adecuada preparación, de disciplina y esfuerzo. En esta carrera tenemos una "nube de testigos" que son los héroes de la fe, registrados en el capítulo anterior (11); quienes corrieron en sus respectiva épocas su propia carrera, y son un ejemplo de lo que debemos y también de lo que no debemos hacer. Es necesario que nos despojemos de todo lo que nos pueda restar agilidad, de todo lo que nos produzca pesadez, cansancio, de todo lo que nos haga retrasar. Específicamente se refiere al pecado, y a "todo peso", como recuerdos, malos hábitos, falsas creencias, dudas, temores, mentiras, etc.
Para que este proceso de "despojarnos" sea real y efectivo en nuestra vida, El Señor opera en nosotros como buen Padre por medio de Su disciplina amorosa. Los principios de esta disciplina divina son estos:
La disciplina procede de Dios, Dios disciplina a todos los creyentes (v.8), Dios siempre actúa motivado por su amor. También está claro en el pasaje, que hay tres "grados de disciplina: 1. La reprensión (v. 5): Es una advertencia verbal: No siempre reaccionamos ante ellas (una palabra oportuna de una persona, un texto bíblico, una predicación, una convicción dada por el Espíritu Santo). 2. La disciplina (v.6): Un grado más fuerte de corrección. Síntomas: ansiedad emocional, frustración o agonía, insatisfacción, sentirse como “peleado con Dios”, se siente la Biblia como plomo, la relación con Dios como arruinada (letargo espiritual), 3. Los azotes (v. 6): El mismo verbo usado para describir lo que le hicieron a Jesús. Indica causar un gran dolor. Cuando la persona vive en pecado abierto, sabiendo que está mal lo que hace. El dolor capta nuestra atención. Dios toma muy en serio el pecado a largo plazo. Es causada por el pecado no confesado y sin arrepentimiento (1 Cor. 11:30). Lo que debemos hacer cuando somos disciplinados por El Señor es arrepentirnos (cambio de dirección inolvidable y gozoso), “alejarnos del pecado que nos hace sentir mal, para entrar en la abundancia que Dios nos ha prometido”, dejar la obstinación de permanecer en el polvo, de resistirnos a la bondad de nuestro Padre. Esta decisión produce beneficios inmediatos: Escapamos al pecado, crecemos en madurez (Heb. 12:11). Nos lleva “de menos 10 a más 10”. ¡Permitamos que Nuestro Padre Dios nos de forma, nos purifique y nos reoriente cada día¡ (basado en el libro "Los secretos de la vida". Bruce Wilkinson)

jueves, 11 de octubre de 2007


Campaña 100 días de avivamiento, día 26.
1 Timoteo 4: 6- 16:
Todos los creyentes somos llamados a ser "buenos ministros de Jesucristo, nutridos con las palabras de la fe y de la buena doctrina" . Como en los días de Pablo y Timoteo, hoy vemos una gran proliferación de doctrinas, creencias y filosofías, que confunden a las personas que no tienen suficiente conocimiento y comprensión de la Biblia. Más que nunca, hoy es necesario que nos preparemos adecuadamente para no ser engañados ni confundidos, y para enseñar a otros las verdades del Evangelio del Señor Jesucristo. Debemos "ejercitarnos para la piedad" (v. 7), practicando los principios cristianos y desarrollando habilidades para el servicio a otros, pero especialmente debemos asumir la gran responsabilidad de ser "ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza" (v. 12). Nuestra vida debe ser nuestro mensaje; un mensaje lo suficientemente contundente como para impactar y atraer a otros hacia Jesús. Para lograrlo debemos ocuparnos "en la lectura, la exhortación y la enseñanza" (v. 13).

"4.4, 5 A diferencia de los falsos maestros, Pablo afirma que todo lo que Dios creó es bueno (véase Génesis 1). Pidamos su bendición sobre sus dones creados que nos dan placer y agradezcamos por ellos. Esto no significa que podemos abusar de lo que Dios ha creado (por ejemplo, el abuso en el comer demasiado da origen a la gula o glotonería, el abuso en el don del amor da origen a la lujuria, y el abuso en el respeto por el don de la vida da origen a los homicidios). En lugar de abusar deberíamos disfrutar estos dones usándolos para servir y para honrar a Dios. ¿Le ha dado gracias a Dios por las cosas buenas que le ha dado? ¿Las usa para su complacencia y la de Dios?
4.7–10 ¿Está usted en buenas condiciones físicas y espirituales? En nuestra sociedad se hace mucho énfasis en la aptitud física, pero la salud espiritual (la santidad) es aun mucho más importante. Nuestra salud física está sujeta a enfermedades y accidentes, pero la fe puede sostenernos en medio de estas tragedias. Al ejercitarnos para ser piadosos, debemos desarrollar nuestra fe usando las habilidades que Dios nos ha dado en el servicio de la iglesia (véase 4.14–16). ¿Está usted desarrollando sus músculos espirituales?
4.10 Cristo es salvador de todos, pero su salvación se hace efectiva sólo en aquellos que confían en Él.
4.12 Timoteo era un pastor joven. Pudo haber sido muy fácil para los cristianos adultos mirarlo con desprecio debido a su juventud. Tenía que ganarse el respeto de sus mayores dando ejemplo en su enseñanza, forma de vivir, amor, fe y pureza. A pesar de su edad, Dios lo puede usar a usted. No importa que sea joven o adulto, no vea su edad como un impedimento. Viva de tal modo que otros pueden ver a Cristo en usted.
4.13 La Escritura que Pablo menciona es en realidad el Antiguo Testamento. Debemos estar seguros de enfatizar la Biblia completa, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamentos. Hay una gran recompensa en estudiar el pueblo, los acontecimientos, las profecías y los principios del Antiguo Testamento.
4.14 La comisión de Timoteo como líder de la iglesia fue confirmada por profecía (véase también 1.18) y por la imposición de manos de los ancianos de la iglesia. Él no se proclamó asimismo como líder. Si usted aspira a ser un líder en la iglesia, busque el consejo de cristianos maduros que lo conozcan bien y a quienes deberá rendir cuenta.4.14, 15 Como un líder joven en una iglesia con muchos problemas, Timoteo debió haberse sentido intimidado. Pero los ancianos y los profetas lo animaron y estimularon al uso de sus dones espirituales en forma responsable. Atletas talentosos y formidables pierden la destreza si sus músculos no se robustecen por el uso constante, de igual manera nosotros perderemos nuestros dones espirituales si no los ponemos a trabajar. Nuestros talentos se perfeccionan por el ejercicio, pero la inactividad puede motivar su pérdida por falta de práctica y nutrición. ¿Qué dones y habilidades le ha dado Dios? Úselos con regularidad en el servicio de Dios y de otros (para más detalles sobre cómo usar bien las habilidades que Dios nos ha dado véase Romanos 12.1–8; 2 Timoteo 1.6–8).
4.16 Sabemos lo importante que es mantener control sobre nuestras vidas. Debemos estar en constante vigilancia para no caer en pecado que nos puede destruir tan fácilmente. También debemos vigilar lo que creemos («la doctrina»). Creencias equivocadas pueden conducirnos fácilmente al pecado y a la herejía. Debemos estar en guardia contra aquellos que quieran persuadirnos que cómo vivimos es más importante que lo que creemos. Debemos mantener la atención en ambas cosas".
(Biblia del diario vivir)




miércoles, 10 de octubre de 2007


Campaña 100 días de avivamiento, día 25.
Gálatas 6: 1-10:
6.1–3 Ningún cristiano debe pensar jamás que es totalmente independiente y que no necesita la ayuda de otros, y nadie debe pensar que ha sido excluido de la tarea de ayudar a otros. El cuerpo de Cristo, la Iglesia, funciona sólo cuando los miembros trabajan juntos por el bienestar común. ¿Conoce a alguien que necesita ayuda? ¿Hay algún hermano o hermana en Cristo que requiere corrección o ánimo? Humilde y gentilmente acérquese a esa persona (Juan 13.34, 35). 6.4 Cuando uno hace lo mejor, se siente satisfecho de los resultados y no necesita compararse con otros. Las personas hacen comparaciones por muchas razones. Algunos destacan las debilidades de otros a fin de sentirse mejor consigo mismo. Otros sencillamente quieren asegurarse que actúan bien. Cuando esté tentado a compararse, mire a Jesucristo. Su ejemplo lo inspirará a que haga las cosas mucho mejor, y su aceptación cariñosa le será de consuelo cuando no logre sus objetivos.
6.6 Pablo insiste que cumplamos con nuestra responsabilidad de satisfacer las necesidades materiales de aquellos que nos enseñan (1 Corintios 9.7–12). Es fácil recibir el beneficio de una buena enseñanza bíblica y admirar a nuestros líderes espirituales, pasando por alto sus necesidades financieras y físicas. Debemos cuidar de ellos, no de mala gana o con fastidio, sino con un espíritu generoso, como muestra de honor y aprecio por sus servicios (1 Timoteo 5.17, 18).
6.7,8 Ciertamente sería sorprendente si usted plantara maíz y brotaran calabazas. Es una ley de la vida, tanto espiritual como física, que uno cosecha lo que siembra. Si uno chismea de sus amigos, los pierde. Cada acción tiene resultados. Si usted planta para sus propios deseos, cosechará lamentos y maldad. Si planta para agradar a Dios, cosechará gozo y vida eterna ¿Qué tipo de semillas está sembrando?
6.9,10 Es desalentador hacer continuamente el bien y no recibir ninguna palabra de agradecimiento o ver resultados tangibles. Pablo desafió a los gálatas y nos desafía a nosotros a seguir haciendo lo bueno y confiar a Dios los resultados. A su tiempo, cosecharemos bendiciones.
(Biblia del diario vivir)

lunes, 8 de octubre de 2007



Campaña 100 días de avivamiento, día 23: 1 Corintios 12:
No debemos ignorar sobre los dones espirituales, los regalos que El Señor reparte en el cuerpo para enriquecer y capacitar a cada miembro (cada creyente en Cristo), y al cuerpo en general. Estos regalos son indispensables para el desarrollo de la misión de la iglesia, para el crecimiento de cada creyente y para el cumplimiento de los propósitos del Señor. No conocerlos, entenderlos y desarrollarlos, produce estancamiento personal y en la iglesia, resultados minimizados en la obra, cansancio y frustración en el obrero que trata de obedecer y servir Al Señor, sin la capitación sobrenatural del Espíritu Santo. Lo primero que debemos saber y entender, es que hay una gran diversidad en los dones espirituales, que son recibidos por cada creyente después de su nuevo nacimiento. Aquí en este capítulo, por ejemplo, menciona que hay diversos dones, diversos ministerios y diversas operaciones; y que a cada uno se nos da "la manifestación del Espíritu para provecho". Se mencionan algunos dones: palabra de sabiduría, palabra de ciencia, fe, dones de sanidades, hacer milagros, profecía, discernimiento de espíritus, diversos géneros de lenguas, interpretación de lenguas. Es necesario que estudiemos sobre estos dones y que nos involucremos activamente en la obra del Señor, para descubrir nuestros dones y ponerlos al servicio de la iglesia. El Espíritu santo reparte a cada uno como Él quiere y debemos aceptar y aprovechar los diferentes dones que tenemos para complementarnos como un excelente equipo que se desempeña con gran eficacia, de la manera que lo hace nuestro cuerpo físico.

"12.1ss Las habilidades especiales dadas a cada persona por el Espíritu Santo son llamadas dones espirituales. Nos capacitan para ministrar a las necesidades del cuerpo de los creyentes. Este capítulo no es una lista exhaustiva de los dones espirituales (véanse Romanos 12; Efesios 4; 1 Pedro 4.10, 11 para más ejemplos). Hay muchos dones, la gente tiene diferentes dones, y un don no es superior al otro, algunos tienen más que otros. Todos proceden del Espíritu Santo, y su propósito es edificar el cuerpo de Cristo, la Iglesia.
12.1ss En lugar de edificar y unificar la iglesia en Corinto, los dones espirituales la estaban dividiendo. Se estaban convirtiendo en símbolos de poder espiritual, originando rivalidades, porque algunos pensaban que eran más «espirituales» que otros debido a sus dones. Esta era una forma equivocada de usar los dones espirituales, porque su propósito siempre es ayudar para que la iglesia marche mejor, y no que la divida. Podemos ser divisivos si insistimos en usar nuestros dones a nuestra manera, sin ser sensibles a las necesidades de otros. Nunca debemos usarlos para manipular a otros o servir a nuestros propios intereses.
12.3 Cualquiera puede proclamar que habla por Dios, el mundo está lleno de falsos maestros. Pablo nos da un examen para ayudarnos a discernir si un mensajero es de Dios o no lo es: ¿Confiesa que Jesucristo es Señor? No acepte fácilmente las palabras de alguien que anuncia hablar en nombre de Dios, pruebe sus credenciales descubriendo qué es lo que enseña acerca de Cristo.
12.9 Todos los cristianos tienen fe. Algunos, sin embargo, tienen el don espiritual de la fe, que viene a ser una dimensión poco usual de confianza en el poder del Espíritu Santo.
12.10, 11 «Profecía» no es precisamente una predicción del futuro. Puede ser también predicar la Palabra de Dios con poder. «Discernimiento de espíritus» significa la habilidad para distinguir si una persona que afirma hablar por Dios realmente lo hace, o lo hace de parte del diablo. (Pablo aborda el tema de las lenguas y su interpretación con más detalles en el capítulo 14.) No interesa cuál don o dones tenga una persona, todos provienen del Espíritu Santo. El Espíritu Santo decide cuál don tendremos. Tenemos la responsabilidad de usarlos y agudizarlos, pero no podemos pedir crédito por lo que Dios nos ha dado gratuitamente.
12.12 Pablo compara el cuerpo de Cristo a un cuerpo humano. Cada parte tiene una función especial que es necesaria al cuerpo en su totalidad. Las partes son diferentes con un propósito y a pesar de sus diferencias deben laborar juntas. Los cristianos deben evitar dos errores comunes: (1) sentirse demasiado orgullosos de sus habilidades, o (2) pensar que no tienen nada que ofrecer al cuerpo de creyentes. En lugar de compararnos con otros, debemos usar nuestros diferentes dones, juntos, a fin de difundir las buenas nuevas de salvación.
12.13 La iglesia es compuesta por muchas personas con una variedad de trasfondo y una multiplicidad de dones y habilidades. Es muy fácil que esas diferencias dividan a las personas, como fue el caso en Corinto. Pero más allá de las diferencias, todos los creyentes tienen una cosa en común: fe en Cristo. En esta verdad esencial la iglesia halla su unidad. Todos los creyentes son bautizados por un Espíritu Santo, forman parte de un cuerpo de creyentes, la iglesia. No perdemos nuestra identidad personal sino que poseemos una unidad en Cristo a pesar de seguir siendo individuos. Cuando una persona se hace cristiana, el Espíritu Santo hace en ella su residencia y viene a nacer dentro de la familia de Dios. «A todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu» significa que el mismo Espíritu Santo llena completamente nuestro profundo ser. Como miembros de la familia de Dios, podemos tener intereses diversos así como también dones diferentes, sin dejar de tener una misma meta.
12.14–24 Usando la analogía del cuerpo, Pablo enfatiza la importancia de cada miembro de la iglesia (véase la nota a 12.12). Si alguna parte, considerada sin importancia, es puesta aparte, todo el cuerpo pierde parte de su efectividad. Pensar que su don es más importante que el de otro es orgullo espiritual. No debiéramos menospreciar a aquellos que aparentan ser menos importantes ni ponernos celosos con aquellos que manifiestan dones más impresionantes. Al contrario, debemos usar los dones que se nos ha dado y animar a otros a usar los suyos. Si no lo hacemos, el cuerpo de Cristo perderá mayor efectividad.
12.25, 26 ¿Cómo reacciona usted cuando otra persona es honrada? ¿Cuál es su respuesta cuando una persona está sufriendo? Se nos pide regocijarnos con aquellos que se gozan y llorar con los que lloran (Romanos 12.15). Con frecuencia, desafortunadamente, nos ponemos celosos con los que se gozan y nos apartamos de aquellos que lloran. Los creyentes están en el mismo mundo, no hay tal cosa como cristianismo individual. No podemos estar de acuerdo sólo con nuestra relación con Dios, debemos involucrarnos en las vidas de los demás".
(Biblia del diario vivir)

jueves, 4 de octubre de 2007

Campaña 100 días de avivamiento, día 19:
Efesios 4: 17-32:
"Los gentiles" aquí se aplica a todos aquellos que no son parte del pueblo de Dios, es decir la iglesia del Señor Jesús. Los versículos 17- 24 nos dan los principios del andar diario a quienes hemos conocido Al Señor Jesús, y nos hemos convertido por Su gracia y por Su amor, en Sus hijos, Su pueblo. Los versículos 25 al 32 nos dan los detalles de ese andar diario. Quienes no conocen a Cristo, no tienen más remedio que vivir "en la vanidad de su mente, 18 teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón" (v. 17 y 18); es decir, de acuerdo con sus equivocados criterios, con la mente oscurecida, sin poder gozar de la vida que viene de Dios, limitados por dos graves problemas internos: la ignorancia y la insensibilidad. Esta ignorancia de las cosas espirituales de Dios, denota no sólo la falta de conocimiento, sino también la renuencia en cuanto a conocer; de tal manera que aunque tengan en su mente conceptos acerca de Dios, no lo conocen. Las consecuencias son lamentables: pérdida de la sensibilidad, entrega desenfrenada a vicios, prácticas impuras, etc. El versículo 20 es enfático en afirmar que nosotros "no conocimos a Cristo para vivir así" (Biblia de estudio Dios habla hoy); al contrario, hemos oído el mensaje de Jesús para vivir como Él quiere, según la verdad que está en Jesús (v. 21). Esto implica "renunciar" a la anterior manera de vivir, "despojarnos" de lo que éramos, "renovarnos" espiritualmente cambiando la manera de pensar, y "revestirnos" de la nueva naturaleza que hemos recibido de Dios, que se distingue por la rectitud y la pureza. Los versículos 25 al 32 lo expresan de manera más práctica: no mentir más, no dejar que el enojo dure todo el día, no robar sino trabajar para ayudar a los necesitados, no decir malas palabras sino hablar en forma edificante, alejar del corazón la amargura, las malas pasiones, los enojos, los gritos, los insultos, y toda clase de maldad. Ser buenos, compasivos unos con otros y perdonarnos mutuamente. Cuando vivimos de esta manera, no entristecemos al Espíritu Santo, cuya presencia en nosotros es lo que nos "distinguirá como propiedad de Dios el día en que él nos dé la liberación definitiva" (Biblia de estudio Dios habla hoy).
"La primera parte de este capítulo describe la relación del creyente con la iglesia; ahora Pablo analiza la relación del creyente con el mundo. Ciertamente estamos «en Cristo» y somos una parte del cuerpo; pero también estamos en el mundo, donde hay tentación y contaminación. No podemos salir del mundo porque tenemos una responsabilidad de testificarle; sino que debemos andar en pureza y no permitir que el mundo nos contamine.
Pablo empieza con lo negativo: no andar de la manera que lo hacen los inconversos. Explica las razones por las cuales andan en impiedad: (1) su entendimiento está entenebrecido debido a que creen en mentiras y no han recibido la verdad; (2) están muertos espiritualmente; (3) se han entregado a cometer toda clase de pecados. Compare esta descripción con 2.1–3 y 2 Corintios 4. Pudiéramos resumir su condición diciendo que andaban de la manera errada debido a que no conocían la verdad y nunca habían recibido la vida. Sólo el Cristo de Juan 14.6 podía satisfacer sus necesidades espirituales.
La vida cristiana debe ser radicalmente diferente de la vida vieja. Pablo esperaba que los efesios experimentaran cambios y les hace tres admoniciones: «despojarse» (vv. 22–23); «vestirse» (v. 24) y «desechar» (vv. 25ss). Romanos 6 nos enseña que el viejo hombre ha sido crucificado y sepultado y que a medida que consideramos que esto es verdad, nos «despojamos» de ese viejo hombre. Dios ha hecho su parte; ahora nos resta que creamos lo que Él ha dicho y que «nos cambiemos de vestidos». La instrucción que Jesús dio respecto a Lázaro se aplica a cada creyente: «Desatadle [quítenle los vestuarios de sepultura], y dejadle ir». Pero no es suficiente morir a la vida vieja; también debe haber la resurrección y la manifestación de la vida nueva. Nos quitamos las «ropas de sepultura» de la vida vieja y nos vestimos de los «vestidos de la gracia» de la nueva vida. Somos parte de la nueva creación de Dios (v. 24 y 2.10) y por consiguiente andamos en vida nueva (Ro 6.4).
Debemos «desechar» (de una vez por todas) ciertos pecados y Pablo los menciona en 25ss. Nótese cómo liga cada mandamiento a una verdad espiritual: somos miembros los unos de los otros (v. 25); somos sellados para el día de la redención (v. 30); Dios nos ha perdonado (v. 32). La doctrina y el deber son bendiciones gemelas en la Biblia, tanto la riqueza del cristiano como su andar en Cristo.
Si pertenecemos a la verdad, ¿cómo podemos darnos a las mentiras? Satanás es el padre de toda mentira (Jn 8.44); sus espíritus hablan mentiras (1 Jn 2.21, 27); un día todo el mundo creerá en «la mentira» (2 Ts 2.9–11).
Hay una ira que no es pecado (Mc 3.5). Si nos encolerizamos contra las personas, hay lugar para el pecado; si nos enojamos contra el pecado y los principios pecaminosos, podemos mantener un andar santo. ¡Qué fácil es que los cristianos llamen «indignación santa» a sus arranques de cólera! La ira del hombre nunca produce la rectitud o justicia de Dios (Stg 1.20).
Darle lugar al diablo (v. 27) incluye tanto el mentir como la cólera; porque Satanás es mentiroso y homicida. ¿Nos damos cuenta de que las mentiras, la hipocresía y la cólera le dan a Satanás una entrada en nuestras vidas? Las mentiras y la cólera de Caín le llevó al homicidio (Gn 4).
El versículo 25 se liga con 1 Tesalonicenses 4.11 y 2 Tesalonicenses 3.6–12. El inconverso ladrón solía robar para complacerse; ahora que ha sido salvado debe trabajar para poder dar a otros. Este es el maravilloso cambio que genera la gracia en el corazón de una persona.
Nuestros labios deben hablar lo que edifica (Col 4.6; Sal 141.3). La corrupción de labios sólo denota corrupción del corazón. El Espíritu nos ha sellado (1.13, 14); no debemos entristecerlo al permitir que estos pecados de acción y actitud estén en nuestras vidas. En las Escrituras al Espíritu se le describe como una paloma (Jn 1.32) y esta es un ave limpia que ama la paz. Se debe eliminar la ira y la gritería mediante el amor y el perdón cristianos".
(Bosquejos expositivos de la Biblia)

miércoles, 3 de octubre de 2007


Campaña 100 días de avivamiento, día 18:
Efesios 3: 14- 21:
El apóstol Pablo oraba por sus discípulos pidiendo que fueran "fortalecidos con poder en el hombre interior", con el propósito de que pudieran ser "arraigados y cimentados en amor"; para que fueran capaces de comprender y conocer el amor de Cristo, y así ser "llenos de toda la plenitud de Dios". Es una manera de orar que debemos practicar en nuestras vidas, pidiendo crecimiento espiritual, conocimiento de Dios.
"Usted recordará que las dos oraciones en Efesios (aquí y en 1.15–23) se complementan. La primera es una oración por conocimiento; la segunda por capacitación. Pablo quiere que los efesios aprendan todo lo que tienen en Cristo y después que vivan lo aprendido. Pablo ora por la familia de Dios en el cielo y en la tierra, porque allí es donde está su familia; no hay ninguna «debajo de la tierra» (véase Flp 2.10). Esto quiere decir que no hay purgatorio donde se prepara a la gente para ir al cielo. Ora para que la persona interior pueda conocer la fortaleza espiritual. ¡Con cuánto descuido algunos cristianos tratan a la persona interior! El Espíritu Santo nos da poder desde el interior a través de la Palabra de Dios y la oración. En los versículos 20–21 Pablo recalca que cuando oramos el Espíritu de Dios obra en nosotros; y en 1 Tesalonicenses 2.13 (junto a Col 3.16) enseña que Dios nos concede poder mediante su Palabra. Los santos primitivos se entregaron «a la oración y a la Palabra de Dios» (Hch 6.4) y Dios obró con poder en ellos y mediante ellos.
Él quiere que Cristo «se sienta en casa» (habitar, v. 17) en sus corazones. Por supuesto, Cristo vive en el corazón de cada creyente verdadero, pero no todo corazón es un hogar agradable para Él. A Cristo le encantaba ir a Betania porque sus amigos le querían, se alimentaban de su Palabra y le servían. Cuando Cristo vino a esta tierra para hablar con Abraham (Gn 18), envió delante a dos ángeles a que visitaran a Lot (Gn 19) debido a que no se sentía a sus anchas en la casa de un creyente mundano. ¿Se siente Él como en casa en nuestros corazones?
Cristo se siente así en nuestros corazones cuando Él halla fe y amor. «Arraigados» (v. 17) sugiere una posición firme, un hábito de fe y amor, como un árbol enraizado en la tierra. Demasiados cristianos quieren los frutos del Espíritu sin estar enraizados en las cosas espirituales.
«Comprender» en el versículo 18 significa «asir», «aprehender». Pablo ya ha orado para que ellos tengan entendimiento; ahora ora para que se acojan a estas maravillosas bendiciones y las capten y tomen por sí mismos. Por fe nos apropiamos de las promesas de Dios. Pablo quiere especialmente que se aferren del inmensurable amor de Dios, un amor que llena todas las cosas. Demasiados cristianos se imaginan a Dios como un Juez colérico o un Capataz riguroso en lugar de un Padre amoroso.
«Llenos de toda la plenitud de Dios» (v. 19): este es el propósito supremo de Dios para nuestras vidas. Lea cuidadosamente Juan 1.16 y Colosenses 2.9–10. «Vosotros estáis completos en Él» afirma Colosenses 2.10. ¿Por qué vivir como mendigos cuando Dios nos ha dado su plenitud? Una vida vacía es decepcionante y peligrosa; si el Espíritu de Dios no nos llena, el espíritu de desobediencia (2.2) se pone en acción y caemos en pecado.
Los versículos 20–21 declaran una bendición emocionante, cerrando la primera sección de la carta. ¡Dios obra en nosotros! ¡Dios obra a través de nosotros! ¡Dios es glorificado en nosotros! ¡Qué maravillosa salvación tenemos! Este poder obra en nosotros conforme abrimos nuestros corazones a Cristo, cultivamos este compañerismo y comunión perseverante, oramos y nos sometemos a la Palabra. No hay razón para que los creyentes estemos «por los suelos» cuando estamos sentados con Cristo (2.6) y llenos de la plenitud de Dios.
Al concluir esta primera sección sería útil notar las «posturas espirituales» de Pablo, por cuanto nos dan el secreto de la bendición de Dios. Pablo está sentado con Cristo (2.6), edificado sobre Cristo (2.20) y dobla sus rodillas ante el Padre (3.14). Esto es lo que hace posible que camine (4.1), crezca (4.15) y esté firme (6.14ss) contra Satanás. Nuestra posición espiritual en Cristo hace posible nuestro andar victorioso sobre la tierra"
(Bosquehos expositivos de la Biblia)