sábado, 20 de octubre de 2007


Campaña 100 días de avivamiento, día 35.
Génesis 12 y 17:
Génesis 12: 1- 3: "Dios llamó a Abraham en Ur de los Caldeos (Hch 7.2–4), pero este se quedó en Harán hasta la muerte de su padre (11.27–32). Dios exige total separación para Él, incluso si es necesaria la muerte para lograrlo. Este llamamiento era completamente por gracia y las bendiciones de todo el pacto se debían a la bondad de Dios. Dios le prometió a Abraham: (1) una tierra; (2) un gran nombre; (3) una gran nación; y (4) una bendición que se esparciría por todo el mundo. Responder a estas promesas exigió una gran porción de fe de parte de Abraham, por cuanto no tenía hijos, y él y su esposa estaban envejeciendo (11.30). Nótese la repetición de «Haré» en los labios de Dios. Él lo haría si tan solo Abraham creía. No cabe duda que Dios ha cumplido sus promesas, porque Israel tiene su tierra (y tendrá más); los judíos han bendecido a todas las naciones al darnos la Biblia y a Cristo; y el nombre de Abraham lo reverencian judíos, musulmanes, cristianos y hasta incrédulos. Los hombres de Babel querían hacerse un nombre para sí mismos y fracasaron (11.4); ¡pero Abraham confió en Dios y Dios le dio un gran nombre!

Capítulo 17: Esta es la primera mención de la circuncisión en la Biblia. En ninguna parte el AT enseña que la circuncisión salve al hombre. Sólo es un símbolo externo del pacto entre Dios y los hombres. Fue para recordarles de la circuncisión interna, la del corazón, que acompaña la verdadera salvación (Dt 10.16; 30.6; Jer 4.4; y véanse Ro 4.11; Gl 5.6). El rito debía celebrarse en el octavo día (v. 12), y es significativo, ocho es el número de la resurrección. Triste es decirlo, pero los judíos dependieron del rito carnal y no en la realidad interna (Hch 15.5). Los creyentes de hoy están en el nuevo pacto y son la verdadera circuncisión (Flp 3.1–3), que se experimenta espiritualmente mediante la muerte de Cristo (Col 2.9–15). El cuerpo entero de pecado (la vieja naturaleza) ha sido quitada, y podemos vivir en el Espíritu, no en la carne".

(Bosquejos expositivos de la Biblia)

viernes, 19 de octubre de 2007


Campaña 100 días de avivamiento, día 34.
Génesis 22:
"La historia de Abraham llega a su punto más dramático. Cuando todo hacía pensar que la promesa se había cumplido, el hijo prometido tiene que ser ofrecido en sacrificio. Abraham se muestra dispuesto a cumplir esta orden divina; y por haberse mantenido fiel en el momento de la prueba suprema, llegó a ser el modelo de fe y de obediencia a la palabra del Señor.

La fe es demasiado importante en nuestra vida, es fundamental y trascendental para todo lo que somos y hacemos; y por esto El Señor guió y probó a Abraham para que su fe se desarrollara cada vez más. Efectivamente, la fe es como un "músculo" de nuestro espíritu que puede desarrollarse o atrofiarse, dependiendo de que la usemos y cuidemos, o no. Según la Escritura, El Señor nos da a cada uno una "medida de fe" que debe crecer, permitiéndonos crecer en la confianza misma, en nuestros dones y habilidades, en nuestro conocimiento de Él, y en logros y resultados tangibles; como ocurrió con Abraham en su caminar con Dios, que fue creciente y progresivo hasta llegar a este momento cumbre, en el que pasó una prueba realmente grande. Es evidente que Dios en ningún momento quiso que él matara a su hijo Isaac, por la manera en que le provee el carnero que lo sustituyó, por la orden de detenerse y no hacerle daño, y por lo que explica en el Nuevo Testamento en el capítulo 11 de Hebreos: "Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac: el que había recibido las promesas, ofrecía su unigénito, 18 habiéndosele dicho: «En Isaac te será llamada descendencia», 19 porque pensaba que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde, en sentido figurado, también lo volvió a recibir". El asunto es que Dios nos conoce lo suficiente como para saber hasta dónde estamos listos para ser probados, de manera que no nos pediría llegar más allá de lo que somos capaces en nuestra fe; Abraham conocía lo suficiente a Dios como para saber que si le había prometido ese hijo y se lo había dado, podía confiar en Él cuando le pidió que se lo entregara. Así mismo es impactante, el hecho de que Isaac no se resistió a su padre cuando lo amarró y lo puso sobre el altar; también lo conocía lo suficiente como confiar en él. Esta experiencia de Abraham e Isaac, tiene una gran importancia también, como un anuncio práctico de la muerte del Hijo de Dios por nosotros. Recordemos que El Señor Jesús es llamado por Juan el Bautista "El Cordero de Dios"; Él sí fue entregado por nosotros, Él sí murió para que nosotros no tengamos que morir, en la cruz del Calvario Dios Padre no "detuvo Su mano" como le ordenó hacerlo a Abraham. Necesitamos conocer lo suficiente Al Señor para confiar más en Él, andar con Él, permanecer más tiempo en Su presencia, oír más Su voz en Su palabra (la Biblia); para que nuestra fe crezca lo suficiente. El propósito de Dios es prepararnos para que estemos listos para recibir Sus bendiciones y promesas como Abraham. Al final el proceso termina con la confirmación de las promesas del Señor y de Su pacto con él: "Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto y no me has rehusado a tu hijo, tu único hijo, 17 de cierto te bendeciré y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; tu descendencia se adueñará de las puertas de sus enemigos. 18 En tu simiente[j] serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz" (v. 16- 18).

jueves, 18 de octubre de 2007



Campaña 100 días de avivamiento, día 34.
Génesis 17:
A los noventa y nueve años, cuando ya estamos declinando los seres humanos; Dios está guiando a Abram a iniciar algo realmente grande. Le da una promesa, una visión, y establece un pacto con él; aunque eran evidentes las limitaciones de Abram, para hacer realidad el gran proyecto de establecer una familia, una descendencia que diera a conocer Al Señor al resto de naciones, que fuera el canal para llevar al mundo los principios de vida que Él enseñó a Abram, y el cumplimiento de Su plan de redención para toda la humanidad por medio del Señor Jesús. Lo primero que hizo el Señor fue cambiar el nombre de "Abram" por "Abraham" (padre de muchedumbre de gentes), iniciando así el proceso en la mente y el corazón de Abraham, cambiando primero su manera de pensar y de verse a sí mismo, y a su esposa Sarai a quien llamó Sara (princesa). Le prometió multiplicar su descendencia y hacer de él lo que definitivamente no era: "padre de muchedumbre de gentes", y le demandó circuncidarse y a su descendencia como señal del pacto. En el Nuevo Testamento se nos enseña, que la circuncisión debe ser realmente en el corazón (un corazón identificado y comprometido con Dios). ¿Te parece demasiado tarde para iniciar algo realmente grande en tu vida?, ¿crees que tus limitaciones o debilidades no te permitirán alcanzar tus sueños y lograr grandes proyectos?. Dios piensa lo contrario y quiere cambiar tu manera de pensar y tu corazón, para que creas y te atrevas a iniciar, a emprender, a soñar y realizar. Abre tu mente y tu corazón a Sus promesas y déjate guiar al gran proyecto que Dios quiere que sea tu vida.

miércoles, 17 de octubre de 2007



Campaña 100 días de avivamiento, día 32.
Génesis 12: 1-9:
El Señor le habló a Abram (luego le cambió el nombre a "Abraham"), sobre el llamado y el propósito que tenía para su vida. Era necesario que Abram saliera de su tierra, que dejara su pasado, su antigua vida; para lanzarse a la nueva vida que Dios tenía para él. Lo que había en el corazón de Dios para Abram, era hacer de él "una nación grande, bendecirlo, engrandecer su nombre y convertirlo en bendición" (v. 2). Según la Escritura, los creyentes en Cristo somos herederos de la promesa de Abraham; de manera que debemos entender que el propósito de Dios para Abraham, las promesas que Dios le dio y el llamamiento que recibió, se aplican a nosotros. Dios tiene una tierra que entregarnos, quiere engrandecernos, bendecirnos y convertirnos en bendición. Pero también es necesario que nosotros "salgamos de nuestra tierra, de nuestra parentela"; en el sentido de dejar atrás todo aquello que nos ate a nuestro pasado sin Dios, todo lo que nos impida creer y obedecer Al Señor, todo lo que nos aleje de sus propósito perfectos. Ese llamado de Dios que para cada uno de nosotros es especial y diferente ya en lo específico; involucra directamente a nuestra familia, a nuestros cónyuges e hijos. El Señor promete multiplicar y bendecir nuestra descendencia, generando así un "efecto multiplicador de bendición"; eso es lo que debemos ser.

"12.1-3 Cuando Dios lo llamó, Abram se trasladó por fe de Ur a Harán y finalmente a Canaán. Entonces, Dios estableció un pacto con Abram, y le dijo que sería el fundador de una gran nación. No sólo esta gran nación sería bendecida, dijo Dios, sino también las demás naciones del mundo serían bendecidas a través de los descendientes de Abram. Israel, la nación que saldría de Abram, debía ser un pueblo que siguiera a Dios e influenciara a los pueblos con los que tuviera contacto. De la descendencia de Abram nació Jesucristo para salvar a la humanidad. Por medio de Cristo, todas las personas pueden tener una relación personal con Dios y ser bendecidas tremendamente.
12.2 Dios prometió bendecir a Abram y hacerlo grande. Pero había una condición: Abram tenía que obedecer a Dios. Tendría que dejar su hogar y sus amigos y viajar a una tierra nueva donde Dios le prometió que construiría una gran nación a partir de la familia que le daría. Abram obedeció, dejando su casa por la promesa de Dios de bendiciones mucho más grandes en el futuro. Quizá Dios está tratando de guiarlo a un lugar donde usted pueda serle más útil y servirle mejor. No deje que la comodidad y la seguridad de su posición actual le hagan perder el plan que Dios tiene para usted.
12.5 Dios planeó desarrollar una nación con gente que llamaría suya. Llevó a Abram de la tierra impía y egoísta de Ur a la región fértil de Canaán, donde se podría establecer una nación moral y entregada a Dios. A pesar de que era pequeña, Canaán fue el punto central de la mayor parte de la historia de Israel y el surgimiento del cristianismo. Este pequeño territorio que Dios entregó a un solo hombre, Abram, ha tenido un impacto tremendo en la historia del mundo.
12.7 Abram construyó un altar a Dios. En muchas religiones se utilizaban los altares, pero para el pueblo de Dios, los altares eran más que simples lugares de sacrificio. Los altares simbolizaban comunión con Dios y conmemoraban encuentros significativos con Él. Construidos de piedras y tierra, a menudo los altares permanecían en esos lugares por años como recordatorios continuos de la protección y las promesas de Dios.
Abram construía con regularidad altares a Dios por dos razones: (1) para orar y adorarlo, y (2) para recordar la promesa de Dios de que lo bendeciría. No hubiera podido sobrevivir espiritualmente sin la renovación regular de su amor y lealtad a Dios. Construir altares lo ayudaba a recordar que Dios era el centro de su vida. La adoración frecuente nos ayuda a recordar lo que Dios desea y nos motiva a obedecerle"
(Biblia del diario vivir)

martes, 16 de octubre de 2007



Campaña 100 días de avivamiento, día 31.
Hebreos 11:
"Estos hombres, de los cuales el mundo no era digno, anduvieron errantes por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra" (v. 38). Este capítulo de la Biblia contiene la que ha sido llamada "la galería de los héroes de la fe". Hombres y mujeres comunes, pero que se distinguieron a través de la historia por su manera de vivir basada en la fe. Para ellos la fe no fue algo teórico, ni místico, ni solamente algo religioso; sino al contrario, su principio de vida. En el capítulo se repite una y otra vez la expresión "por la fe...", hicieron, actuaron: "alcanzaron buen testimonio (v. 2), ofreció a Dios más excelente sacrificio (v. 4), alcanzó testimonio de que era justo (v. 4), tuvo testimonio de haber agradado a Dios (v. 5), preparó el arca en que su casa se salvaría (v. 7), obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia (v. 8), habitó como extranjero en la tierra prometida (v. 9), recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad (v. 11), de uno, y ese ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud (v. 12), ofreció a Isaac (v. 17), bendijo Isaac a Jacob y a Esaú respecto a cosas venideras (v. 20), bendijo a cada uno de los hijos de José y adoró apoyado sobre el extremo de su bastón (v. 21), mencionó la salida de los hijos de Israel y dio mandamiento acerca de sus huesos (v. 22), fue escondido por sus padres por tres meses (v. 23), rehusó llamarse hijo de la hija del faraón (v. 24), se sostuvo como viendo al Invisible (v. 27), celebró la Pascua (v. 28), pasaron el Mar Rojo como por tierra seca (v. 29), cayeron los muros de Jericó (v. 30), conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, 34 apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros. 35 Hubo mujeres que recobraron con vida a sus muertos; pero otros fueron atormentados, no aceptando el rescate, a fin de obtener mejor resurrección. 36 Otros experimentaron oprobios, azotes y, a más de esto, prisiones y cárceles. 37 Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada. Anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados". Todo esto y mucho más fue hecho por la fe; ¿qué estamos haciendo nosotros?, ¿qué podríamos hacer si decidimos que la poderosa fuerza de la fe, se convierta también en nuestra norma de vida?. El mundo de hoy necesita más "héroes de la fe", que podemos y debemos ser tu y yo; hombres y mujeres comunes, confiando en Dios que no es común, que es realmente grande y hace cosas grandes.

lunes, 15 de octubre de 2007



Campaña 100 días de avivamiento, día 30. Hebreos 12: 1- 14:
Nuestra vida como hijos de Dios, es como una maratón que requiere de una adecuada preparación, de disciplina y esfuerzo. En esta carrera tenemos una "nube de testigos" que son los héroes de la fe, registrados en el capítulo anterior (11); quienes corrieron en sus respectiva épocas su propia carrera, y son un ejemplo de lo que debemos y también de lo que no debemos hacer. Es necesario que nos despojemos de todo lo que nos pueda restar agilidad, de todo lo que nos produzca pesadez, cansancio, de todo lo que nos haga retrasar. Específicamente se refiere al pecado, y a "todo peso", como recuerdos, malos hábitos, falsas creencias, dudas, temores, mentiras, etc.
Para que este proceso de "despojarnos" sea real y efectivo en nuestra vida, El Señor opera en nosotros como buen Padre por medio de Su disciplina amorosa. Los principios de esta disciplina divina son estos:
La disciplina procede de Dios, Dios disciplina a todos los creyentes (v.8), Dios siempre actúa motivado por su amor. También está claro en el pasaje, que hay tres "grados de disciplina: 1. La reprensión (v. 5): Es una advertencia verbal: No siempre reaccionamos ante ellas (una palabra oportuna de una persona, un texto bíblico, una predicación, una convicción dada por el Espíritu Santo). 2. La disciplina (v.6): Un grado más fuerte de corrección. Síntomas: ansiedad emocional, frustración o agonía, insatisfacción, sentirse como “peleado con Dios”, se siente la Biblia como plomo, la relación con Dios como arruinada (letargo espiritual), 3. Los azotes (v. 6): El mismo verbo usado para describir lo que le hicieron a Jesús. Indica causar un gran dolor. Cuando la persona vive en pecado abierto, sabiendo que está mal lo que hace. El dolor capta nuestra atención. Dios toma muy en serio el pecado a largo plazo. Es causada por el pecado no confesado y sin arrepentimiento (1 Cor. 11:30). Lo que debemos hacer cuando somos disciplinados por El Señor es arrepentirnos (cambio de dirección inolvidable y gozoso), “alejarnos del pecado que nos hace sentir mal, para entrar en la abundancia que Dios nos ha prometido”, dejar la obstinación de permanecer en el polvo, de resistirnos a la bondad de nuestro Padre. Esta decisión produce beneficios inmediatos: Escapamos al pecado, crecemos en madurez (Heb. 12:11). Nos lleva “de menos 10 a más 10”. ¡Permitamos que Nuestro Padre Dios nos de forma, nos purifique y nos reoriente cada día¡ (basado en el libro "Los secretos de la vida". Bruce Wilkinson)

jueves, 11 de octubre de 2007


Campaña 100 días de avivamiento, día 26.
1 Timoteo 4: 6- 16:
Todos los creyentes somos llamados a ser "buenos ministros de Jesucristo, nutridos con las palabras de la fe y de la buena doctrina" . Como en los días de Pablo y Timoteo, hoy vemos una gran proliferación de doctrinas, creencias y filosofías, que confunden a las personas que no tienen suficiente conocimiento y comprensión de la Biblia. Más que nunca, hoy es necesario que nos preparemos adecuadamente para no ser engañados ni confundidos, y para enseñar a otros las verdades del Evangelio del Señor Jesucristo. Debemos "ejercitarnos para la piedad" (v. 7), practicando los principios cristianos y desarrollando habilidades para el servicio a otros, pero especialmente debemos asumir la gran responsabilidad de ser "ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza" (v. 12). Nuestra vida debe ser nuestro mensaje; un mensaje lo suficientemente contundente como para impactar y atraer a otros hacia Jesús. Para lograrlo debemos ocuparnos "en la lectura, la exhortación y la enseñanza" (v. 13).

"4.4, 5 A diferencia de los falsos maestros, Pablo afirma que todo lo que Dios creó es bueno (véase Génesis 1). Pidamos su bendición sobre sus dones creados que nos dan placer y agradezcamos por ellos. Esto no significa que podemos abusar de lo que Dios ha creado (por ejemplo, el abuso en el comer demasiado da origen a la gula o glotonería, el abuso en el don del amor da origen a la lujuria, y el abuso en el respeto por el don de la vida da origen a los homicidios). En lugar de abusar deberíamos disfrutar estos dones usándolos para servir y para honrar a Dios. ¿Le ha dado gracias a Dios por las cosas buenas que le ha dado? ¿Las usa para su complacencia y la de Dios?
4.7–10 ¿Está usted en buenas condiciones físicas y espirituales? En nuestra sociedad se hace mucho énfasis en la aptitud física, pero la salud espiritual (la santidad) es aun mucho más importante. Nuestra salud física está sujeta a enfermedades y accidentes, pero la fe puede sostenernos en medio de estas tragedias. Al ejercitarnos para ser piadosos, debemos desarrollar nuestra fe usando las habilidades que Dios nos ha dado en el servicio de la iglesia (véase 4.14–16). ¿Está usted desarrollando sus músculos espirituales?
4.10 Cristo es salvador de todos, pero su salvación se hace efectiva sólo en aquellos que confían en Él.
4.12 Timoteo era un pastor joven. Pudo haber sido muy fácil para los cristianos adultos mirarlo con desprecio debido a su juventud. Tenía que ganarse el respeto de sus mayores dando ejemplo en su enseñanza, forma de vivir, amor, fe y pureza. A pesar de su edad, Dios lo puede usar a usted. No importa que sea joven o adulto, no vea su edad como un impedimento. Viva de tal modo que otros pueden ver a Cristo en usted.
4.13 La Escritura que Pablo menciona es en realidad el Antiguo Testamento. Debemos estar seguros de enfatizar la Biblia completa, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamentos. Hay una gran recompensa en estudiar el pueblo, los acontecimientos, las profecías y los principios del Antiguo Testamento.
4.14 La comisión de Timoteo como líder de la iglesia fue confirmada por profecía (véase también 1.18) y por la imposición de manos de los ancianos de la iglesia. Él no se proclamó asimismo como líder. Si usted aspira a ser un líder en la iglesia, busque el consejo de cristianos maduros que lo conozcan bien y a quienes deberá rendir cuenta.4.14, 15 Como un líder joven en una iglesia con muchos problemas, Timoteo debió haberse sentido intimidado. Pero los ancianos y los profetas lo animaron y estimularon al uso de sus dones espirituales en forma responsable. Atletas talentosos y formidables pierden la destreza si sus músculos no se robustecen por el uso constante, de igual manera nosotros perderemos nuestros dones espirituales si no los ponemos a trabajar. Nuestros talentos se perfeccionan por el ejercicio, pero la inactividad puede motivar su pérdida por falta de práctica y nutrición. ¿Qué dones y habilidades le ha dado Dios? Úselos con regularidad en el servicio de Dios y de otros (para más detalles sobre cómo usar bien las habilidades que Dios nos ha dado véase Romanos 12.1–8; 2 Timoteo 1.6–8).
4.16 Sabemos lo importante que es mantener control sobre nuestras vidas. Debemos estar en constante vigilancia para no caer en pecado que nos puede destruir tan fácilmente. También debemos vigilar lo que creemos («la doctrina»). Creencias equivocadas pueden conducirnos fácilmente al pecado y a la herejía. Debemos estar en guardia contra aquellos que quieran persuadirnos que cómo vivimos es más importante que lo que creemos. Debemos mantener la atención en ambas cosas".
(Biblia del diario vivir)