viernes, 16 de marzo de 2007

Jueces 12:
Después de la victoria de Jefté, hubo problemas con la tribu de Efraín porque ellos tuvieron celos por no haber participado en la batalla. Debemos tener especial cuidado cuando tenemos victorias y éxitos, con las actitudes y acciones posteriores. En el caso de Israel lo que vino fue, celos, envidia, guerra civil.
Por lo general, Jefté hablaba antes de actuar, pero esta vez su venganza fue rápida. Israel pagó un precio muy alto por algo que pudo haberse evitado. Los insultos y la envidia no son la respuesta correcta cuando sentimos que se nos deja fuera. Pero vengarse por un insulto es igualmente malo y muy costoso.
¿Cómo enfrenta usted sus conflictos? Hay mucha diferencia entre tratar de resolver un conflicto mediante palabras y contraatacar a alguien en forma verbal. ¿Qué tan confiable es su palabra? ¿Lo consideran sus hijos, amigos y compañeros de trabajo una persona de palabra? La medida de su confiabilidad es su disposición a adquirir responsabilidad, aun cuando tenga que pagar un alto precio por algo que haya dicho.
Barton, Dr. Bruce B., Editore, Biblia del Diario Vivir, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1996.

jueves, 15 de marzo de 2007

Jueces 11:
Un hombre que no tenía mucho a su favor para llegar a ser un líder, alguien que pudiera asumir el desafío de guiar a su pueblo en momentos difíciles. Jefté era hijo de una prostituta, fue rechazado por su familia. Pero también resalta la Escritura dos características importantes en él; era esforzado y valeroso. Las dos cosas que le pidió El Señor a Josué repetidas veces, "esfuérzate y sé valiente". Hoy es difícil encontrar estas características, en un mundo donde se busca más lo rápido y fácil. En la misma iglesia hay la tendencia a buscar experiencias rápidas, puntuales, que no impliquen mucho esfuerzo ni compromiso. Debemos romper esa tendencia.
Dios le dio una gran victoria a Jefté, pero él cometió un gran error: hacer un voto que Dios no le estaba pidiendo y que además era contrario a Su voluntad. Ofrecer en sacrificio a una persona por la victoria. Dios no nos pide esa clase de ofrendas, las aborrece. Él nos pide una entrega del corazón, una vida para él sirviendo a los demás.

miércoles, 14 de marzo de 2007

Jueces 10:
1-5: Durante 45 años la nación disfruta de dos buenos gobiernos, que trajeron descanso de la guerra, la destrucción y la aflicción. Oremos por gobernantes justos que teman a Dios, y por una verdadera conversión a Dios de nuestras naciones; para que vengan tiempos de restauración, paz y prosperidad.
¿Qué está usted haciendo para Dios que sea digno de ser señalado? Cuando su vida termine, ¿recordará la gente algo más que su cuenta en el banco o el números de años que vivió?
¿Es Dios nuestro último recurso? Tanto sufrimiento innecesario se debe a que no clamamos a Dios sino hasta que hemos agotado todos los demás recursos. En lugar de esperar a que la situación se vuelva desesperada, vuelva sus ojos a Dios en primer lugar. Él tiene los recursos necesarios para resolver cualquier tipo de problema.
10.11–16 Estos versículos muestran cuan difícil puede ser seguir a Dios hasta el final. Siempre parecía que cuando todo iba bien, los israelitas se olvidaban de Dios. Pero a pesar de ser rechazado por su propio pueblo, Dios nunca dejó de rescatarlos cuando clamaban a Él con arrepentimiento. Dios tampoco deja de rescatarnos a nosotros. Actuamos tal como los israelitas cuando ponemos a Dios fuera de nuestros sucesos cotidianos, en lugar de en el centro de ellos. De la misma manera que un padre amoroso se siente rechazado cuando un hijo se rebela, así también Dios siente un gran rechazo cuando lo ignoramos o lo abandonamos (1 Samuel 8.4–9; 10.17–19; Juan 12.44–50). Debemos luchar para mantenernos cerca de Dios en lugar de ver cuan lejos podemos llegar antes de que venga el juicio.
Barton, Dr. Bruce B., Editore, Biblia del Diario Vivir, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1996.

martes, 13 de marzo de 2007

Jueces 9:
Este capítulo nos cuenta la terrible serie de sucesos que siguieron a la muerte de Gedeón: traición, engaño, asesinatos en masa, corrupción. La ambición por el poder desató todo esto. Eran las consecuencias de pecados cometidos por Gedeón y luego por sus hijos. Esto nos enseña que si es importante que luchemos hasta lograr la libertad a nivel social, a nivel público; mucho más importante es que cuidemos nuestra vida familiar y personal. Si fracasamos a este nivel, todo lo demás podría ser en vano.
9.2-5 El rey de Israel debía ser Jehová y no un hombre. Pero Abimelec quería usurpar la posición que estaba reservada exclusivamente para Dios. En su búsqueda egoísta, mató a todos menos uno de sus setenta medio hermanos. Las personas que tienen deseos egoístas a menudo buscan cumplirlos mediante métodos despiadados. Analice sus ambiciones para ver si están centradas en usted mismo o en Dios. Asegúrese de buscar siempre el cumplimiento de sus deseos de una manera que Dios aprobaría.
9.4 El sistema religioso de Dios estaba diseñado para que saliera de una actitud del corazón, no de planes calculados y oportunidades para negociar. Además también estaba diseñado para servir al pueblo y para ayudar a aquellos que estaban en necesidad, no para oprimir al necesitado. ¿Es su fe genuina y sincera, o está apoyada en la conveniencia, la comodidad y la disponibilidad?
Confiar en la justicia de Dios significa que (1) primero debemos reconocer nuestros propios pecados y arrepentirnos, y (2) quizá debamos enfrentar un tiempo difícil de espera para que el malvado sea castigado. Pero en el tiempo de Dios, todo malo será destruido.
Barton, Dr. Bruce B., Editore, Biblia del Diario Vivir, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1996.

lunes, 12 de marzo de 2007

Jueces 8:
Gedeón consolidó la victoria. Cuando los Israelitas le piden que sea su rey, se niega. No mostró en esto un interés egoísta de establecer una dinastía, no se dejó deslumbrar por el poder (v. 22, 23). Pero luego cometió un grave error, al hacer un Efod (prenda de vestir sacerdotal); el pueblo terminó adorando este objeto, siendo infieles al Señor (24-27).
Luego Israel disfrutó de 40 años reposo (una generación). Invirtamos nuestra vida al servicio del Señor, para que nuestra generación y las próximas, disfruten el "reposo de Dios" (28)
Dios da las victorias y quiere usarnos siempre, pero Gedeón se acomodó después de la victoria. Las consecuencias se vieron en sus hijos (29-35)

domingo, 11 de marzo de 2007

Meditación devocional de hoy

Jueces 7:
Dios da la victoria con pocos o con muchos (personas, recursos). Frente a los Madianitas lo hizo con solo 300 hombres. Le dio la estrategia a Gedeón y le dio una victoria contundente.
La mayoría de nosotros queremos conocer los planes que Dios tiene para nuestras vidas, pero no siempre estamos seguros de cómo encontrarlos. Un malentendido común es la idea de que la dirección de Dios vendrá a nosotros como caída del cielo, que no tendrá nada que ver con lo que estamos haciendo ahora
7.10, 11 Al enfrentarse a probabilidades abrumadoras, Gedeón tuvo miedo. Dios comprendió su temor, pero no lo relevó de su tarea. En lugar de ello, le permitió que se deslizara al campamento enemigo y escuchara una conversación que le daría valor (7.12–15). ¿Está usted enfrentado una batalla? Dios puede darle el valor que necesita para cualquiera situación. Y no se alarme por la manera en la que Él lo ayude. Como Gedeón, debe escuchar a Dios y prepararse para dar el primer paso. Sólo después de que comience a obedecer a Dios encontrará el valor para seguir adelante
7.21 El ejército de Gedeón simplemente observó cómo el ejército de Madián se llenaba de pánico, confusión y huía desordenadamente. Ningún hombre tuvo que sacar su espada para derrotar al enemigo. El pequeño ejército de Gedeón nunca hubiera podido lograr semejante victoria con sus propias fuerzas. Dios quería demostrar a Israel que la victoria dependía no de la fuerza o del número, sino de la obediencia y el compromiso con Él.
Barton, Dr. Bruce B., Editore, Biblia del Diario Vivir, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1996

sábado, 10 de marzo de 2007

Meditación devocional de hoy

Jueces 6:
Como consecuencia de haber dejado Al Señor, Israel estaba sufriendo opresión, violencia, devastación y pobreza.
Lo primero que hizo Dios fue hablarles (7-10). Antes de sacarnos de las aflicciones, necesitamos escucharlo.
El Señor nos llama a asumir la misión, mostrándonos la visión de nosotros mismos: "...varón esforzado y valiente" (12)
Además de nuestras propias fuerzas contamos con el apoyo sobrenatural de Dios (14)
El Señor dice: "Yo estaré contigo para ayudarte, derrotarás a tus enemigos como si fuera un solo hombre (16)
Es necesario destruir los altares que hayamos levantado y destruir los falsos dioses que desplazan a Dios, del lugar que le corresponde en nuestras vidas y ofrecer lo mejor que tenemos al Señor (25-32)
Gedeón tenía una visión muy pobre de sí mismo y de su familia; se consideraba el menos apto para asumir este reto. ¿Cuál es la visión que tenemos de nosotros mismos?. Necesitamos recibir del Señor una nueva, verdadera, completa: entonces podremos levantarnos a los grandes retos que Él tiene para nosotros.