Jueces 18:
Este capítulo nos cuenta de un sacerdote, que se acomodaba a la mejor opción para él, a la más conveniente. No seguía las normas establecidas para el ejercicio de su sacerdocio, sino que buscaba su propia conveniencia. También nos cuenta de la tribu de Dan, que buscó una manera fácil de tener un lugar donde habitar. No se esforzaron por conquistar el territorio que les correspondía, optaron por tomar una ciudad que no les fue asignada, solo porque era más fácil. Son un par de ejemplos de una manera equivocada de buscar nuestro bienestar. Cuidémonos de vivir de esta manera, en lugar de esforzarnos por lo que Dios quiere que hagamos.
18.1 A la tribu de Dan se le asignó una tierra que era suficiente para satisfacer sus necesidades (Josué 19.40–48). Sin embargo, debido a que no confiaron en Dios para que los ayudara a conquistar su territorio, los amonitas los forzaron a vivir en las colinas y no los dejaron establecerse en las llanuras (1.34). En vez de luchar por el territorio que les correspondía, prefirieron buscar una tierra nueva en el norte donde la resistencia enemiga no fuera tan fuerte. Fue durante este viaje hacia el norte cuando algunos de sus hombres pasaron por la casa de Micaía y robaron algunos de sus ídolos.
18.4–6 Los sacerdotes y sus ayudantes eran todos de la tribu de Leví (Números 3.5–13). Tenían que servir al pueblo, enseñarle cómo adorar a Dios y llevar a cabo los rituales de los servicios de adoración en el tabernáculo en Silo y en las ciudades designadas. Pero este sacerdote desobediente mostró falta de respeto hacia Dios porque: (1) Llevaba a cabo sus deberes en una casa. Los deberes sacerdotales debían realizarse exclusivamente en el tabernáculo o en una ciudad designada. Esta exigencia era para evitar cambios en las leyes de Dios. (2) Llevaba ídolos con él (18.20). (3) Decía que hablaba en nombre de Dios cuando esto no era cierto (18.6).
Barton, Dr. Bruce B., Editore, Biblia del Diario Vivir, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1996.
Jueces 17:
La madre de Micaía había pronunciado una maldición por un dinero que se le perdió. Cuando Micaía le confiesa que él lo tiene y se lo devuelve, ella lo bendice. La Escritura enseña que los padres debemos y podemos bendecir a nuestros hijos. Declaremos cada día bendiciones sobre ellos, sabiendo que El Señor confirma esas bendiciones.
17.2 Micaía y su madre parecían ser buenos y morales y quizá hayan deseado sinceramente adorar a Dios, pero lo desobedecieron al seguir sus propios deseos en vez de hacer lo que Él quería. La actitud que prevalecía en los tiempos de Micaía era esta: «Cada uno hacía lo que bien le parecía» (17.6). Esto es notablemente similar a las actitudes que prevalecen en la actualidad. Pero Dios nos ha dado normas. No ha dejado nuestra conducta a criterios ni a opiniones. Podemos evitar conformarnos con las actitudes bajas que prevalecen en nuestra sociedad al tomar en serio los mandamientos de Dios y al aplicarlos a nuestras vidas. La independencia y la confianza en uno mismo son cualidades positivas, pero solo dentro del marco de las normas de Dios.
17.6 Hoy, como en los días de Micaía, todos parecen poner en primer lugar sus propios intereses. El tiempo no ha cambiado la naturaleza humana. La mayoría de la gente continúa rechazando el estilo de vida bueno que pide Dios. La gente en los tiempos de Micaía sustituyó la verdadera adoración a Dios con una versión de adoración casera. Como resultado, la justicia pronto se reemplazó con el mal y el caos. Pasar por alto las instrucciones de Dios nos puede llevar a la confusión y a la destrucción. Cualquiera que no se someta a Él terminará haciendo lo que en ese momento le parezca bueno. Esta tendencia está presente en todos. Para saber lo que es bueno y tener la fortaleza para hacerlo, necesitamos acercarnos a Dios y a su Palabra.
Barton, Dr. Bruce B., Editore, Biblia del Diario Vivir, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1996.
Jueces 16:
El hombre que tenía una gran fuerza tenía también una gran debilidad. Se acostumbró a dejarse dominar por sus deseos. Los malos deseos al principio son como cachorros de león, que tenemos en nuestra casa como mascotas. Es inevitable que vivan en nuestra casa (por nuestra naturaleza pecaminosa). Pero podemos aprender a domarlos viviendo llenos del Espítu Santo; para que no nos controlen, sino al contrario, dominarlos nosotros. Eso fue lo que no aprendió Sansón, y esos malos deseos lo destruyeron.
La estrategia del enemigo (Satanás) es el engaño (v. 5). Su propósito es atarnos y dominarnos (v. 5). Conoce nuestras debilidades y va a estar diariamente "presionándonos e importunándonos" (v. 16). Si se lo permitimos (si "jugamos con el pecado" como Sansón); nuestra alma será "reducida a mortal angustia" y seremos vencidos. NO olvidemos que "el ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir" (Juan 10: 10)
Jueces 15:
Sansón luchó contra los filisteos, más por motivos personales que por los propósitos de Dios. Necesitamos poner los planes y propósitos de Dios, por encima de los nuestros. El Señor de manera soberana, lo respaldó llenándolo con Su Espíritu y dándole la victoria. Pero Sansón no supo reconocerlo. Su gran fortaleza física le dificultó depender de Dios y confiar en Él. Se apoyó en sí mismo y no en Dios.
15.14–17 La fuerza de Jehová vino a Sansón, pero este en su arrogancia solo vio su propia fuerza. «Con la quijada de un asno maté a mil hombres» dijo, y luego pidió a Dios que lo refrescara por sus hazañas (15.16–18). La arrogancia logra que nos atribuyamos la gloria por las cosas que hicimos exclusivamente con el poder de Dios.
15.18 Sansón estaba exhausto tanto física como emocionalmente. Después de una gran victoria personal, su actitud pronto decayó hasta la auto compasión: «¿Y moriré yo ahora de sed?» Desde el punto de vista emocional, somos más vulnerables después de un gran esfuerzo o cuando nos enfrentamos a necesidades físicas reales. A las grandes hazañas siempre le sigue una severa depresión, así que no se sorprenda si usted se siente consumido después de una victoria personal.
Durante estos momentos de vulnerabilidad, evada la tentación de pensar que Dios le debe algo por sus esfuerzos. Fue su fuerza la que le dio la victoria. Concéntrese en mantener sus actitudes, acciones y palabras enfocadas en Dios y no en usted.
Barton, Dr. Bruce B., Editore, Biblia del Diario Vivir, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1996.
Jueces 14:
Un joven con un potencial enorme, privilegiado por los padres que tenía, por la elección de Dios para una misión especial y por mucho más. Cada uno de nosotros somos privilegiados también, por todo lo que hemos recibo de Dios. Tal vez no tengamos lo que otros tienen, pero todos somos especiales, tenemos nuestras propias habilidades y oportunidades; ¿las valoramos y aprovechamos?
Sansón nació en un hogar piadoso, de padres que creían en la oración. Fue el don especial de Dios para ellos y para la nación. Tenía un padre que oraba: «[que] nos enseñe lo que hayamos de hacer con el niño que ha de nacer» (v. 8; y véase v. 12). Sus padres temían a Dios y trataron de infundir el mismo temor en su hijo. Trajeron ofrendas a Dios y se atrevieron a creer en sus maravillosas promesas.
Dios le dio a Sansón una investidura especial del Espíritu Santo que le hizo vencedor. Dios llamó a Sansón a ser un nazareo («separado»), completamente sometido al Señor. De acuerdo a Números 6 un nazareo nunca debía beber licor ni tocar un cadáver; y la señal de su dedicación sería su cabello sin cortar.
¡Toda esta maravillosa herencia menospreció Sansón ya adulto! En lugar de ponerse en las manos de Dios para realizar la tarea dada por Dios, decidió vivir como le placía. Qué trágico es cuando Dios le da a un joven una maravillosa herencia y una gran oportunidad y la toma a la ligera.
Wiersbe, Warren W., Bosquejos Expositivos de la Biblia, AT y NT, (Nashville, TN: Editorial Caribe Inc.) 2000, c1995.
Jueces 13:
El pueblo había vuelto a pecar contra Dios y los filisteos los oprimieron por 40 años. Dios decidió darle un hijo a una pareja que no podía tener hijos para que fuera el libertador de Israel. Dios Padre envió a Su Hijo para liberarnos de la esclavitud bajo la cual el diablo nos tenía; y nos convirtió en Sus instrumentos para dar a conocer esta libertad a otros para que también sean libres
El Señor le habló a una mujer que era estéril, prometió darle un hijo que iba a ser consagrado al servicio de Dios y lograría la liberación de su pueblo. Era determinante que siguieran las directrices que el ángel del Señor les dio.
Así como Sansón, Dios quiere que cada uno de nosotros vivamos consagrados, apartados para Él y dedicados a Él. Esto no es solamente para los dedicados a la obra de Dios exclusivamente. En nuestra profesión, en nuestra ocupación cualquiera que sea: podemos y necesitamos consagrarnos (vivir para Él).
Jueces 12:
Después de la victoria de Jefté, hubo problemas con la tribu de Efraín porque ellos tuvieron celos por no haber participado en la batalla. Debemos tener especial cuidado cuando tenemos victorias y éxitos, con las actitudes y acciones posteriores. En el caso de Israel lo que vino fue, celos, envidia, guerra civil.
Por lo general, Jefté hablaba antes de actuar, pero esta vez su venganza fue rápida. Israel pagó un precio muy alto por algo que pudo haberse evitado. Los insultos y la envidia no son la respuesta correcta cuando sentimos que se nos deja fuera. Pero vengarse por un insulto es igualmente malo y muy costoso.
¿Cómo enfrenta usted sus conflictos? Hay mucha diferencia entre tratar de resolver un conflicto mediante palabras y contraatacar a alguien en forma verbal. ¿Qué tan confiable es su palabra? ¿Lo consideran sus hijos, amigos y compañeros de trabajo una persona de palabra? La medida de su confiabilidad es su disposición a adquirir responsabilidad, aun cuando tenga que pagar un alto precio por algo que haya dicho.
Barton, Dr. Bruce B., Editore, Biblia del Diario Vivir, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1996.