1 Samuel 8:
V. 3: "...pero no anduvieron los hijos en los caminos de su padre...". Es lamentable que los hijos de grandes hombres como Samuel, no siguieran su ejemplo. En ocasiones y en parte, se podría atribuir a errores de los padres. No hay padres perfectos. Pero independiente de esas fallas, nunca hay escusa para esos hijos; especialmente en casos como este en el que Samuel fue un buen ejemplo. Lo jóvenes tienen la oportunidad y la responsabilidad, de tomar la posta y dar continuidad a la misión que sus padres, que aman y sirven a Dios, iniciaron.
8.4–9 Israel quería un rey por varias razones: (1) los hijos de Samuel no eran los adecuados para guiar a Israel. (2) Las doce tribus de Israel continuamente tenían problemas al trabajar juntas porque cada una de ellas tenía su propio líder y territorio. Se esperaba que un rey uniría las tribus en una nación y en un ejército. (3) El pueblo quería ser como las naciones vecinas. Esto es exactamente lo que Dios no quería. El tener un rey facilitaría que se olvidaran de que Dios era su verdadero líder. No estaba mal que Israel pidiera un rey. Dios había mencionado la posibilidad en Deuteronomio 17.14–20. Pero, en realidad el pueblo estaba rechazando a Dios como su líder. Los israelitas querían leyes, un ejército y un monarca humano en el lugar de Dios. Querían administrar la nación con los recursos humanos, aun cuando sólo la fuerza de Dios podía hacerlos florecer en la hostil tierra de Canaán.
8.5, 6 El pueblo clamó por un rey, pensando que un nuevo sistema de gobierno traería consigo un cambio en la nación. Pero ya que su problema básico era la desobediencia a Dios, sus otros problemas continuarían bajo la nueva administración. Lo que necesitaban era una fe unificada y no un gobierno unificado.
Si los israelitas se hubieran sometido al liderazgo de Dios, habrían prosperado más allá de sus expectativas (Deuteronomio 28.1). Nuestra obediencia se debilita si pedimos a Dios que guíe a nuestra familia o vida personal, pero continuamos viviendo con los valores y normas del mundo. La fe en Dios debe tocar todas las áreas prácticas de nuestra vida.
Barton, Dr. Bruce B., Editore, Biblia del Diario Vivir, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1996.
1 Samuel 7:
V. 3: Cuando le hemos fallado al Señor Él nos llama a volvernos a Él de todo corazón, quitar los dioses ajenos (todo lo que no le agrada), preparar nuestro corazón a Él y servirle sólo a Él.
V. 5, 6: Ellos se reunieron para que el profeta orara por ellos y ayunaron. Se arrepintieron, lo que significa cambiar la manera de pensar y de vivir. el versículo 9 dice que El Señor oyó a Samuel cuando clamó por el pueblo. El Señor "tronó" contra sus enemigos y los atemorizó (a los enemigos) y los venció. El arrepentimiento sincero, la oración y el ayuno; son las armas espirituales que nos dan la victoria. El Señor Jesucristo es nuestro "Eben-ezer" (piedra de ayuda).
7.2, 3 Israel lloró y se afligió durante veinte años. El arca fue guardada como se pone una caja sin valor en un ático, y parecía como si el Señor hubiera abandonado a su pueblo. Samuel, ahora adulto, los estimuló para que actuaran diciéndoles que si realmente estaban avergonzados, debían hacer algo al respecto. Cuan fácil es para nosotros quejarnos por nuestros problemas, hasta con Dios, mientras que nos negamos a actuar, a cambiar, y a hacer lo que debemos hacer. Ni siquiera seguimos el consejo que Dios nos ha dado. ¿Ha sentido alguna vez como si Dios lo hubiera abandonado? Revise para ver si hay algo que Él ya le haya dicho que haga. Quizá no reciba nuevas instrucciones hasta que haya actuado conforme a sus instrucciones previas.
7.3 Samuel urgió a los israelitas para que se deshicieran de sus dioses extraños. Hoy día, los ídolos son mucho más sutiles que los dioses de madera y de piedra, pero son igualmente peligrosos. Cualquier cosa que tenga el primer lugar en nuestra vida o que nos controle se convierte en nuestro dios. Dinero, éxito, bienes materiales, orgullo o cualquiera otra cosa puede ser un ídolo si toma el lugar de Dios en nuestras vidas. Sólo Dios merece nuestro culto y adoración, y no debemos permitir que tenga rivales. Si tenemos «dioses extraños» en nuestra vida, necesitamos pedir a Dios que nos ayude a destronarlos, haciendo del verdadero Dios nuestra primera prioridad.
Barton, Dr. Bruce B., Editore, Biblia del Diario Vivir, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1996.
1 Samuel 6:
6.3 ¿Qué se pretendía lograr con esta ofrenda de culpa? Esta era una reacción normal a los problemas en la religión cananea. Los filisteos pensaban que los problemas se debían a que sus dioses estaban enojados. Reconocieron su culpa al tomar el arca y ahora estaban intentando cualquier cosa para aplacar al Dios de Israel. Los adivinos (6.2) probablemente ayudaron a elegir el presente que creían que aplacaría a Jehová. Pero la ofrenda constaba de imágenes de tumores y de ratas, no la clase de ofrendas prescritas por las leyes de Dios (Levítico 5.14–6.7; 7.1–10). Cuan fácil es diseñar nuestros propios métodos para hacer un reconocimiento a Dios en lugar de comprometernos a servirle en la forma que Él nos pide.
6.7-12 Los sacerdotes filisteos y los adivinos idearon una prueba para comprobar si Dios era el que había causado todos sus problemas recientes. Dos vacas que acababan de parir fueron atadas a un carro y enviadas hacia la frontera de Israel llevando el arca del pacto. Para que una vaca dejara a su becerro, debía ir en contra de todos sus instintos maternos. Sólo Dios, que tiene poder sobre todo el orden natural, pudo hacer que esto sucediera. Dios envió las vacas a Israel, no para pasar la prueba de los filisteos, sino para demostrarles su grandioso poder.
6.9 Los filisteos reconocieron la existencia del Dios hebreo, pero tan sólo como una de las muchas deidades de las cuales buscaban su favor. El pensar en Dios de esta manera les facilitó ignorar su mandamiento de que debían adorarlo solamente a Él. Mucha gente «adora» a Dios de esta manera. Lo ven sólo como un ingrediente de una vida exitosa. Pero Dios es mucho más que un ingrediente, Él es la fuente de la vida misma. ¿Es usted un «filisteo» que ve el favor de Dios sólo como un ingrediente de una buena vida?
Barton, Dr. Bruce B., Editore, Biblia del Diario Vivir, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1996.
1 Samuel 5:
"...he aquí Dagón postrado en tierra delante del arca de Jehová; y tomaron a Dagón y lo volvieron a su lugar" (v. 3): ¿tienes un "dios" que no puede valerse por sí mismo?. Nuestro Dios es El Dios vivo, victorioso y poderoso. El ídolo pagano cayó postrado ante Él dos veces. Los falsos dioses que hoy son adorados (dinero, poder, placer, ocultismo, nueva era, etc.), son mentiras a los que aún personas instruidas e inteligentes rinden culto. Pero la mentira es derrotada por la Verdad, las tinieblas por la Luz. Jesucristo el Señor es la Camino, la Verdad y la Vida; síguelo, adóralo y sírvele a Él. El gran poder del Dios de Israel viene a nuestra vida para conducirla, transformarla, sanarla. Es el mismo Espíritu santo en nosotros.
5.1ss Dagón era el dios más importante de los filisteos. Ellos creían que este dios enviaba la lluvia y aseguraba una cosecha abundante. Pero los filisteos, como la mayoría de sus vecinos paganos, adoraban muchos dioses. Mientras más dioses pudieran tener de su lado, más seguros se sentían. Esta era la razón por la cual deseaban el arca. Pensaban que si había ayudado a los israelitas, también los podría ayudar a ellos. Sin embargo, cuando la gente que vivía cerca comenzó a enfermar y a morir, los filisteos se dieron cuenta de que para ellos el arca no era un buen augurio. Era una fuente de poder mayor de lo que ellos jamás habían visto, poder que no podían controlar.
5.6,7 A pesar de que los filisteos acababan de presenciar una gran victoria del Dios de Israel sobre su dios Dagón, no actuaron a raíz de ese indicio hasta que fueron personalmente afligidos con tumores (posible plaga bubónica). De manera similar, mucha gente no responde a la verdad bíblica hasta que no experimenta el dolor personal. ¿Está dispuesto a escuchar a Dios en bien de la verdad, o sólo se vuelve a Él cuando se encuentra afligido en forma personal?
Barton, Dr. Bruce B., Editore, Biblia del Diario Vivir, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1996.
1 Samuel 4:
"...Israel fue vencido delante de los filisteos..." (v. 1). La derrota en el pueblo de Dios es un absurdo. Es absurdo que dejemos al Señor, que no lo busquemos y que vivamos como derrotados cuando somos "más que vencedores por medio de Aquel que nos amó" (Romanos 8: 37). Pero la realidad en ese momento de lucha era que "Dios no había venido al campamento de Israel" (v. 7). Que "Dios venga a nuestro campamento", significa que Él se manifieste a nuestro favor, haciendo lo que nosotros no podemos, haciendo milagros, transformándonos, cambiando las circunstancias, dándonos poder, sabiduría, fuerza espiritual, dirección. El resultado final de este lamentable incidente, fue la derrota, la muerte, la destrucción, y se ilustra muy bien con el nombre del nieto del sacerdote Elí, que nació en ese mismo día en que murieron su papá y su abuelo: "Icabod" significa "sin gloria". No aceptemos vivir sin la gloria de Dios en nuestra vida. Al contrario, busquemos, sigamos, sirvamos fielmente a nuestro Dios y Su gloria llenará nuestras vidas, nuestros hogares, nuestras ciudades, nuestras naciones.
4.3 El arca del pacto contenía los Diez Mandamientos dados por Dios a Moisés. Se suponía que el arca debía ser guardada en el Lugar Santísimo, un lugar sagrado del tabernáculo donde exclusivamente el sumo sacerdote podía entrar una vez al año. Ofni y Finees profanaron el lugar al entrar ilegalmente y sacar el arca.
Los israelitas reconocieron debidamente la gran santidad del arca, pero pensaron que el arca por sí misma, la caja de madera y metal, era su fuente de poder. Comenzaron a usarla como un amuleto de buena suerte, con la esperanza de que los protegiera de sus enemigos. Un símbolo de Dios no garantiza su presencia y poder. Su actitud hacia el arca llegó a asemejarse peligrosamente a la idolatría. Cuando el arca fue capturada por sus enemigos, pensaron que la gloria de Israel estaba perdida (4.19–22) y que Dios los había abandonado (7.1, 2). Dios usa su poder de acuerdo con su propia sabiduría y voluntad. Él responde a la fe de aquellos que lo buscan.
A menudo, la gente (e iglesias) trata de vivir de los recuerdos de las bendiciones de Dios. Israel pensó equivocadamente, que si Dios les había dado la victoria en el pasado, lo haría otra vez, aun cuando se hubiera desviado lejos de Él. Hoy en día, como en épocas bíblicas, las victorias espirituales llegan a través de una renovación continua de nuestra relación con Dios. No viva en el pasado. Mantenga su relación con Dios nueva y fresca.
Barton, Dr. Bruce B., Editore, Biblia del Diario Vivir, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1996.
1 Samuel 3:
Samuel disfrutaba del privilegio de ministrar (servir) Al Señor, aunque era una época en la que "la palabra de Jehová escaseaba y no había visión con frecuencia" (v. 1).
El Señor llamó a Samuel, le habló directamente. Ya Samuel le servía, pero es en este momento que recibe el llamado, la visión que Dios tenía para Él. Es posible que le estemos sirviendo al Señor de manera sincera, sin haber recibido la revelación de Sus planes, Su propósito, Su visión para nosotros. Debemos estar atentos y dispuestos, debemos buscar Al Señor en Su palabra; esperando oír por Su Espíritu y Su palabra esa revelación (v. 2-14). ¿Conocemos al Señor?, ¿nos ha sido revelada su palabra? (v. 7). Tenemos hoy la bendición de contar con La Palabra escrita, a nuestro alcance, a la mano. Podemos estudiarla y oír la voz de Dios de manera personal. Tenemos Su Espíritu en nuestro corazón (si hemos aceptado al Señor Jesucristo como Señor y Salvador personalmente). Seamos como Samuel, "fieles profetas del Señor" (v. 20). Conozcamos a Dios en Su Palabra y como profetas, anunciemos, enseñemos, prediquemos Su palabra al mundo.
1 Samuel 2:
El cántico de Ana es un bello ejemplo de la alabanza y adoración, que brotan espontáneamente de un corazón agradecido por haber experimentado el consuelo, la sanidad, la respuesta de Dios. Por muchos años Ana sufrió por no tener hijos, pera aquí la encontramos cantando. La Escritura dice: "11 Has cambiado mi lamento en baile; Desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría. 12 Por tanto, a ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado. Jehová Dios mío, te alabaré para siempre" (Salmo 30: 11 y 12)
Reina Valera Revisada (1960), (Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas) 1998.
El Señor puede y quiere cambiar nuestro lamento en baile; acerquémonos a Él en oración, desahogando nuestro corazón y escuchando Su voz que consuela, enseña, instruye y guía. Entonces cantaremos como Ana.
¿Cómo podemos alabar a Dios?. Declarando como Ana lo que Él ha hecho y lo que Él es:
"mi corazón se regocija, mi poder se exalta (en Él). Mi boca se ensanchó, me alegré. No hay santo, no hay ninguno, no hay refugio (como Él)". En los versículos 4 al 10 expresa cómo El Señor cambia la condición de los que le aman y le buscan. Alabarlo como lo hizo Ana, renueva nuestra confianza en Él, renueva el gozo y la paz en nuestro corazón, renueva la esperanza y renueva nuestra relación de amor y comunión con Él.
Hoy y cada día, alabemos con gozo Al Señor.
2.10 Vivir en un mundo donde la amenaza de un holocausto nuclear siempre está presente y donde el mal abunda puede hacernos olvidar que Dios es soberano sobre todas las cosas. Ana vio a Dios (1) sólido como una roca (2.2); (2) como uno que ve lo que hacemos (2.3); (3) soberano sobre todos los asuntos de la gente (2.4–8); y (4) el juez supremo que administra justicia perfecta (2.10). Recuerde que el control soberano de Dios nos ayuda a poner en perspectiva los hechos del mundo y las circunstancias personales.
Barton, Dr. Bruce B., Editore, Biblia del Diario Vivir, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1996.
En los versículos 12 al 36 cuenta de la maldad de los hijos del sacerdote Elí. Se habían corrompido como consecuencia de no tener conocimiento de Jehová. Como sacerdotes e hijos de sacerdote, ellos conocían de memoria la ley (moral, civil y de culto). De manera que lo que les faltaba no era conocimiento intelectual, sino conocimiento personal de Dios. Una práctica religiosa no siempre es sinónimo de una relación personal sincera y profunda con Dios. Cuando no desarrollamos esta clase de relación, el corazón se endurece y se corrompe a extremos como los de estos hombres. Las consecuencias fueron lamentables, para ellos, para el pueblo y para sus descendientes.
No nos engañemos. Aunque la misericordia y el amor del Señor son grandes, también lo es su justicia. Recordemos siempre Sus palabras: "porque yo honraré a los que me honran, y los que me desprecian serán tenidos en poco" (v. 30)
2.29 Elí tuvo muchos problemas al tratar de criar a sus hijos. Cuando se dio cuenta de su maldad, aparentemente no aplicó ninguna acción disciplinaria fuerte a sus hijos. Pero Elí no era solo un padre tratando de vérselas con hijos rebeldes. Era el sumo sacerdote que pasaba por alto el pecado de los sacerdotes que estaban bajo su jurisdicción. Por ello, el Señor tomó las medidas disciplinarias necesarias que Elí evadió.
Elí fue culpable por honrar a sus hijos por encima de Dios al permitirles que continuaran en pecado. ¿Hay algo en su vida, familia o trabajo que usted sigue permitiendo que suceda aun cuando sabe que está mal? Si es así, puede ser tan culpable como aquellos que están involucrados en esa mala acción.
Barton, Dr. Bruce B., Editore, Biblia del Diario Vivir, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1996.