miércoles, 11 de abril de 2007

1 Samuel 11:
11.1ss Por estos días, Israel era muy susceptible a las invasiones de las tribus saqueadoras tales como estos amonitas del este del río Jordán. El liderazgo que ejerció Saúl en esta batalla contra esta tribu de guerreros sirvió para unir a la nación y demostró que Saúl era un valioso gobernante militar. El reinado de Saúl se vio fortalecido al salvar a la nación de la desgracia y al perdonar la vida de los que lo habían criticado.
11.3 ¿Por qué dio Nahas a la ciudad de Jabes de Galaad siete días para encontrar un ejército para que los ayudara? Ya que Israel estaba todavía desorganizado, Nahas estaba apostando que nadie vendría en ayuda de la ciudad. Esperaba tomar la ciudad sin pelear y así evitar una batalla. Además quizá no estaba preparado para atacar la ciudad ya que un sitio contra sus murallas podría durar semanas o meses.
11.6 La ira es una emoción poderosa. A menudo lleva a las personas a herir a otras con palabras o con violencia física. Pero la ira dirigida al pecado o al maltrato de otros no es mala. Saúl estaba enojado por la amenaza de los amonitas de humillar y maltratar a sus amigos israelitas. El Espíritu Santo utilizó la ira de Saúl para traer justicia y libertad. Cuando la injusticia y el pecado lo hagan enojar, pregunte a Dios cómo puede canalizar esa ira de una manera constructiva para ayudar a un cambio positivo.

Barton, Dr. Bruce B., Editore, Biblia del Diario Vivir, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1996.

martes, 10 de abril de 2007

1 Samuel 10:
Saúl fue elegido por Dios para ser rey de Israel, fue ungido (v. 1), fue enviado a la compañía de profetas donde profetizó con ellos (v. 5, 10), fue mudado por Dios en otro hombre al venir sobre él el Espíritu Santo (6, 9, 10). En Pentecostés El Señor envió Su Espíritu sobre la iglesia y ahora Él habita en cada creyente, para mudarnos en otro hombre o mujer, y capacitarnos para el servicio. Necesitamos vivir llenos del Espíritu para ser efectivos en nuestra manera de vivir y en la obra de Dios, profetizando como Saúl (llevando Su palabra).
En el momento de ser reconocido públicamente como rey ante el pueblo, Saúl se escondió (v. 22). A veces nos escondemos de nuestras responsabilidades por temor, por inseguridad, porque nos sentimos incapaces o insuficientes. Pero debemos recordar que son la suficiencia y el poder de Dios en nosotros, los que nos capacitan para los grandes desafíos y oportunidades que Él pone en nuestro camino.

lunes, 9 de abril de 2007

1 Samuel 9:
El relato sobre Saúl, nos muestra a un hombre privilegiado: de buena familia con un nivel socio-económico bueno (tenían varias asnas lo que era muestra de riqueza), un papá con buena reputación (valeroso), bien parecido y muy alto. A todo esto hay que agregarle que El Señor lo escogió para que fuera el primer rey de Israel. Cada uno de nosotros debemos reconocer que igualmente, hemos recibido de Dios diferentes cualidades, oportunidades y bendiciones, que debemos aprender a reconocer, apreciar y aprovechar, para el cumplimiento de Sus propósitos y nuestra propia realización como personas.
Es muy interesante ver cómo El Señor utilizó una situación cotidiana, como fue la pérdida de las asnas; para guiar a Saúl hacia el cumplimiento de Sus planes. El consejo de su siervo, el encuentro con Samuel; todo fue usado por Dios para llevarlo a descubrir el llamado, la elección y el ministerio que tenía para él.
Igualmente El Señor quiere hacerlo con nosotros. Aún las situaciones más sencillas y cotidianas, las personas que conocemos y las que no conocemos, hablarnos por medio de Su Palabra y por medio de circunstancias y personas. Todo lo quiere usar El Señor para hablarnos. Tal vez como Saúl, nos cueste trabajo oír, entender y creer (Saúl preguntó: ¿por qué, pues, me has dicho cosa semejante?). Dispongámonos a ser guiados por Dios, a aceptar el llamado. a reevaluar nuestras creencias y valores, a descubrir el plan maravilloso que Él tiene para nosotros, a vivir la aventura que Él ha preparado para cada uno de nosotros.

viernes, 6 de abril de 2007

1 Samuel 8:
V. 3: "...pero no anduvieron los hijos en los caminos de su padre...". Es lamentable que los hijos de grandes hombres como Samuel, no siguieran su ejemplo. En ocasiones y en parte, se podría atribuir a errores de los padres. No hay padres perfectos. Pero independiente de esas fallas, nunca hay escusa para esos hijos; especialmente en casos como este en el que Samuel fue un buen ejemplo. Lo jóvenes tienen la oportunidad y la responsabilidad, de tomar la posta y dar continuidad a la misión que sus padres, que aman y sirven a Dios, iniciaron.
8.4–9 Israel quería un rey por varias razones: (1) los hijos de Samuel no eran los adecuados para guiar a Israel. (2) Las doce tribus de Israel continuamente tenían problemas al trabajar juntas porque cada una de ellas tenía su propio líder y territorio. Se esperaba que un rey uniría las tribus en una nación y en un ejército. (3) El pueblo quería ser como las naciones vecinas. Esto es exactamente lo que Dios no quería. El tener un rey facilitaría que se olvidaran de que Dios era su verdadero líder. No estaba mal que Israel pidiera un rey. Dios había mencionado la posibilidad en Deuteronomio 17.14–20. Pero, en realidad el pueblo estaba rechazando a Dios como su líder. Los israelitas querían leyes, un ejército y un monarca humano en el lugar de Dios. Querían administrar la nación con los recursos humanos, aun cuando sólo la fuerza de Dios podía hacerlos florecer en la hostil tierra de Canaán.
8.5, 6 El pueblo clamó por un rey, pensando que un nuevo sistema de gobierno traería consigo un cambio en la nación. Pero ya que su problema básico era la desobediencia a Dios, sus otros problemas continuarían bajo la nueva administración. Lo que necesitaban era una fe unificada y no un gobierno unificado.
Si los israelitas se hubieran sometido al liderazgo de Dios, habrían prosperado más allá de sus expectativas (Deuteronomio 28.1). Nuestra obediencia se debilita si pedimos a Dios que guíe a nuestra familia o vida personal, pero continuamos viviendo con los valores y normas del mundo. La fe en Dios debe tocar todas las áreas prácticas de nuestra vida.
Barton, Dr. Bruce B., Editore, Biblia del Diario Vivir, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1996.

jueves, 5 de abril de 2007

1 Samuel 7:
V. 3: Cuando le hemos fallado al Señor Él nos llama a volvernos a Él de todo corazón, quitar los dioses ajenos (todo lo que no le agrada), preparar nuestro corazón a Él y servirle sólo a Él.
V. 5, 6: Ellos se reunieron para que el profeta orara por ellos y ayunaron. Se arrepintieron, lo que significa cambiar la manera de pensar y de vivir. el versículo 9 dice que El Señor oyó a Samuel cuando clamó por el pueblo. El Señor "tronó" contra sus enemigos y los atemorizó (a los enemigos) y los venció. El arrepentimiento sincero, la oración y el ayuno; son las armas espirituales que nos dan la victoria. El Señor Jesucristo es nuestro "Eben-ezer" (piedra de ayuda).
7.2, 3 Israel lloró y se afligió durante veinte años. El arca fue guardada como se pone una caja sin valor en un ático, y parecía como si el Señor hubiera abandonado a su pueblo. Samuel, ahora adulto, los estimuló para que actuaran diciéndoles que si realmente estaban avergonzados, debían hacer algo al respecto. Cuan fácil es para nosotros quejarnos por nuestros problemas, hasta con Dios, mientras que nos negamos a actuar, a cambiar, y a hacer lo que debemos hacer. Ni siquiera seguimos el consejo que Dios nos ha dado. ¿Ha sentido alguna vez como si Dios lo hubiera abandonado? Revise para ver si hay algo que Él ya le haya dicho que haga. Quizá no reciba nuevas instrucciones hasta que haya actuado conforme a sus instrucciones previas.
7.3 Samuel urgió a los israelitas para que se deshicieran de sus dioses extraños. Hoy día, los ídolos son mucho más sutiles que los dioses de madera y de piedra, pero son igualmente peligrosos. Cualquier cosa que tenga el primer lugar en nuestra vida o que nos controle se convierte en nuestro dios. Dinero, éxito, bienes materiales, orgullo o cualquiera otra cosa puede ser un ídolo si toma el lugar de Dios en nuestras vidas. Sólo Dios merece nuestro culto y adoración, y no debemos permitir que tenga rivales. Si tenemos «dioses extraños» en nuestra vida, necesitamos pedir a Dios que nos ayude a destronarlos, haciendo del verdadero Dios nuestra primera prioridad.
Barton, Dr. Bruce B., Editore, Biblia del Diario Vivir, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1996.

miércoles, 4 de abril de 2007

1 Samuel 6:
6.3 ¿Qué se pretendía lograr con esta ofrenda de culpa? Esta era una reacción normal a los problemas en la religión cananea. Los filisteos pensaban que los problemas se debían a que sus dioses estaban enojados. Reconocieron su culpa al tomar el arca y ahora estaban intentando cualquier cosa para aplacar al Dios de Israel. Los adivinos (6.2) probablemente ayudaron a elegir el presente que creían que aplacaría a Jehová. Pero la ofrenda constaba de imágenes de tumores y de ratas, no la clase de ofrendas prescritas por las leyes de Dios (Levítico 5.14–6.7; 7.1–10). Cuan fácil es diseñar nuestros propios métodos para hacer un reconocimiento a Dios en lugar de comprometernos a servirle en la forma que Él nos pide.
6.7-12 Los sacerdotes filisteos y los adivinos idearon una prueba para comprobar si Dios era el que había causado todos sus problemas recientes. Dos vacas que acababan de parir fueron atadas a un carro y enviadas hacia la frontera de Israel llevando el arca del pacto. Para que una vaca dejara a su becerro, debía ir en contra de todos sus instintos maternos. Sólo Dios, que tiene poder sobre todo el orden natural, pudo hacer que esto sucediera. Dios envió las vacas a Israel, no para pasar la prueba de los filisteos, sino para demostrarles su grandioso poder.
6.9 Los filisteos reconocieron la existencia del Dios hebreo, pero tan sólo como una de las muchas deidades de las cuales buscaban su favor. El pensar en Dios de esta manera les facilitó ignorar su mandamiento de que debían adorarlo solamente a Él. Mucha gente «adora» a Dios de esta manera. Lo ven sólo como un ingrediente de una vida exitosa. Pero Dios es mucho más que un ingrediente, Él es la fuente de la vida misma. ¿Es usted un «filisteo» que ve el favor de Dios sólo como un ingrediente de una buena vida?

Barton, Dr. Bruce B., Editore, Biblia del Diario Vivir, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1996.

martes, 3 de abril de 2007

1 Samuel 5:
"...he aquí Dagón postrado en tierra delante del arca de Jehová; y tomaron a Dagón y lo volvieron a su lugar" (v. 3): ¿tienes un "dios" que no puede valerse por sí mismo?. Nuestro Dios es El Dios vivo, victorioso y poderoso. El ídolo pagano cayó postrado ante Él dos veces. Los falsos dioses que hoy son adorados (dinero, poder, placer, ocultismo, nueva era, etc.), son mentiras a los que aún personas instruidas e inteligentes rinden culto. Pero la mentira es derrotada por la Verdad, las tinieblas por la Luz. Jesucristo el Señor es la Camino, la Verdad y la Vida; síguelo, adóralo y sírvele a Él. El gran poder del Dios de Israel viene a nuestra vida para conducirla, transformarla, sanarla. Es el mismo Espíritu santo en nosotros.
5.1ss Dagón era el dios más importante de los filisteos. Ellos creían que este dios enviaba la lluvia y aseguraba una cosecha abundante. Pero los filisteos, como la mayoría de sus vecinos paganos, adoraban muchos dioses. Mientras más dioses pudieran tener de su lado, más seguros se sentían. Esta era la razón por la cual deseaban el arca. Pensaban que si había ayudado a los israelitas, también los podría ayudar a ellos. Sin embargo, cuando la gente que vivía cerca comenzó a enfermar y a morir, los filisteos se dieron cuenta de que para ellos el arca no era un buen augurio. Era una fuente de poder mayor de lo que ellos jamás habían visto, poder que no podían controlar.
5.6,7 A pesar de que los filisteos acababan de presenciar una gran victoria del Dios de Israel sobre su dios Dagón, no actuaron a raíz de ese indicio hasta que fueron personalmente afligidos con tumores (posible plaga bubónica). De manera similar, mucha gente no responde a la verdad bíblica hasta que no experimenta el dolor personal. ¿Está dispuesto a escuchar a Dios en bien de la verdad, o sólo se vuelve a Él cuando se encuentra afligido en forma personal?
Barton, Dr. Bruce B., Editore, Biblia del Diario Vivir, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1996.