jueves, 17 de mayo de 2007

2 Samuel 15:
Otra de las épocas duras, dolorosas y tristes en le vida de David fue esta; en la que su hijo Absalón se rebeló contra él intentando quitarle el trono. Los grandes hombre y mujeres de Dios también pasaron por grandes dificultades y problemas. También cometieron errores que tuvieron que asumir y corregir. Hay mucho que aprender de este proceso en la vida de David.
15.1ss David escribió algunos salmos durante los días de la rebelión de Absalón. Algunos de ellos son los Salmos 39, 41, 55, 61, y 63.
15.2 La puerta de la ciudad era como una combinación de municipio y centro comercial. Debido a que Jerusalén era la capital de la nación, tanto los líderes locales como los nacionales se reunían ahí diariamente para hacer negocios, y resolver asuntos gubernamentales. La puerta de la ciudad era un punto perfecto para esto ya que las transacciones comerciales y gubernamentales requerían de testigos para hacerlas legales, y cualquiera que entrara o saliera de la ciudad tenía que usar la puerta. Los mercaderes establecían sus tiendas cerca de las puertas por la misma razón. Absalón, por lo tanto, fue a la puerta de la ciudad para tratar de ganarse el corazón de los líderes de Israel así como los de la gente común.
15.5, 6 La estrategia política de Absalón era robar los corazones de la gente por medio de su atractivo personal, grandes apariciones, aparente preocupación por la justicia y abrazos amistosos. Muchos fueron engañados y cambiaron su lealtad. Sin embargo, más tarde, Absalón demostró ser un gobernante malvado.
Necesitamos evaluar a nuestros líderes para asegurarnos de que su carisma no sea una máscara que cubra sus artimañas, la decepción o el hambre de poder. Asegúrese de que debajo de su estilo y encanto, sean capaces de tomar buenas decisiones y puedan manejar a la gente con sabiduría.
15.9 Absalón fue a Hebrón porque era su pueblo natal (3.2, 3). Hebrón también fue la primera capital de David, y ahí Absalón esperaba encontrar amigos leales que estuvieran orgullosos de él.
15.14 Si David no hubiera escapado de Jerusalén, la guerra siguiente lo habría destruido a él y a los habitantes inocentes de la ciudad. Algunas luchas que creemos son necesarias pueden resultar costosas y destructivas para aquellos que nos rodean. En tales casos, es sabio ceder y dejar la pelea para otro día, incluso si el hacerlo hiere nuestro orgullo. Se requiere valor para pararse y luchar, pero también para ceder cuando se deba por el bien de otros.
15.14 ¿Por qué no pudo David sencillamente sofocar la rebelión? Existen varias razones por las que él decidió huir: (1) La rebelión se había extendido (15.10–13), y no hubiera sido fácil de reprimir; (2) David no quería que se destruyera la ciudad de Jerusalén; (3) David todavía se interesaba por su hijo y no lo quería herir. Sabemos que David esperaba regresar a Jerusalén pronto, porque dejó a diez de sus concubinas para que cuidaran el palacio (15.16).
15.17, 18 En sus fuerzas armadas, David tenía muchos hombres leales que no eran israelitas. Los geteos de la ciudad filistea de Gat eran aparentemente amigos de David cuando se escondía de Saúl. Los cereteos y peleteos eran también del territorio de Filistea. Aunque se suponía que Israel debía destruir a los enemigos malvados, la nación tenía que dar la acogida a los extranjeros que vinieran en términos amigables (Éxodo 23.9; Deuteronomio 10.19) y tratarles de demostrar la importancia de obedecer a Dios.
Barton, Dr. Bruce B., Editore, Biblia del Diario Vivir, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1996.

miércoles, 16 de mayo de 2007

2 Samuel 14:
14.11 La ley proporcionaba una manera de vengar el homicidio. Números 35.9–21 registra cómo las ciudades de refugio protegían a las personas de la venganza, y cómo los vengadores de la sangre debían perseguir a los homicidas. Esta mujer estaba solicitando la protección del rey ante cualquier reclamo presentado en su contra.
14.27 Al dar a su hija el nombre de Tamar, Absalón estaba mostrando su amor y respeto por su hermana Tamar. Esto también era para todos un recordatorio del viejo incidente.
14.30 Ya podemos ver en Absalón las semillas de rebelión. Por ser un joven independiente y maquinador, tomó el asunto en sus manos, y mató a su hermano (13.22–29). Al no tener a su padre ni a ningún otro que lo mantuviese a raya, probablemente hacía lo que quería, según se evidencia cuando prende fuego al campo de Joab para captar su atención (14.30). Sin duda su hermosura incrementaba su egocentrismo (14.25). Los niños necesitan disciplina, especialmente aquellos que tienen habilidades y belleza naturales. De lo contrario, como Absalón, crecerán con la idea de que pueden hacer lo que quieran cuando quieran hacerlo.
14.33 David sólo hizo leves esfuerzos para criar a sus hijos. Él no castigó a Amnón por su pecado contra Tamar, tampoco manejó de una manera decisiva el asesinato de Amnón por Absalón. Tal indecisión llegó a ser la ruina de David. Cuando se ignora el pecado resulta más doloroso a la larga que si se hubiera tratado con él inmediatamente.
Barton, Dr. Bruce B., Editore, Biblia del Diario Vivir, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1996.

martes, 15 de mayo de 2007

2 Samuel 13:
Este capítulo nos relata una historia lamentable en la familia de David: su hijo mayor (Amnón) violó a una hermana suya (de diferente mamá), y luego el hermano de padre y madre de ella (Absalón), lo mató en venganza. Fueron los primeros frutos de las semillas de pecado que David había sembrado. Evidentemente, Amnón actuó enceguecido por una pasión desordenada y pecaminosa; actuó como un niño caprichoso, que quería a todo costa algo que no era correcto pero no le importó. Actuó además mal aconsejado, logró su propósito y no le importó haber lastimado y deshonrado a su propia hermana y haber desobedecido a Dios. También es muy grave el hecho de que David aunque se enojó mucho, no aplicó la disciplina debida a su hijo, fue negligente en su responsabilidad como papá, y propició un mal mayor como fue la venganza de Absalón.
13.14, 15 El amor y la lujuria son muy diferentes. Después de que Amnón violó a su media hermana, su «amor» se volvió odio. Si bien él decía estar enamorado, realmente estaba sujeto a la lujuria. El amor es paciente, la lujuria requiere de una satisfacción sexual inmediata. El amor es benigno, la lujuria es cruel. El amor no busca lo suyo, la lujuria sí. Usted puede leer acerca de las características del verdadero amor en 1 Corintios 13. La lujuria puede parecer amor al principio, pero cuando se expresa físicamente produce amargura y odio hacia la otra persona. Si usted no puede esperar, lo que siente no es verdadero amor.
13.16 La violación estaba estrictamente prohibida por Dios (Levítico 22.28, 29). ¿Por qué el rechazar a Tamar fue un crimen mayor? Al echarla, Amnón dio a entender como si Tamar le hubiera hecho una proposición indecorosa, y no había testigos a su favor porque Amnón se habría deshecho de los sirvientes. Su crimen destruyó cualquier posibilidad de matrimonio para ella, debido a que ya no era virgen, no podía ser dada en matrimonio.
13.20 Absalón trató de consolar a Tamar y de persuadirla para que no convirtiera ese incidente en un escándalo público. En forma secreta, él planeó su venganza en contra de Amnón. Esto lo llevó a cabo dos años más tarde (13.23–33). Absalón trató de consolar a Tamar diciendo que el crimen había sido sólo un asunto familiar. Pero las normas de Dios para la conducta moral no se suspenden cuando se trata de asuntos familiares.
Barton, Dr. Bruce B., Editore, Biblia del Diario Vivir, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1996.

lunes, 14 de mayo de 2007


2 Samuel 12:
"Entonces se encendió el furor de David en gran manera contra aquel hombre, y dijo a Natán: Vive Jehová, que el que tal hizo es digno de muerte. 6Y debe pagar la cordera con cuatro tantos, porque hizo tal cosa, y no tuvo misericordia" (v. 5, 6). Estas fueron las palabras de David cuando escuchó la historia que el profeta Natán le contó, y que simbolizaba lo que el mismo David había hecho: "Tú eres aquel hombre. Así ha dicho Jehová, Dios de Israel: Yo te ungí por rey sobre Israel, y te libré de la mano de Saúl, 8y te di la casa de tu señor, y las mujeres de tu señor en tu seno; además te di la casa de Israel y de Judá; y si esto fuera poco, te habría añadido mucho más. 9¿Por qué, pues, tuviste en poco la palabra de Jehová, haciendo lo malo delante de sus ojos? A Urías heteo heriste a espada, y tomaste por mujer a su mujer, y a él lo mataste con la espada de los hijos de Amón" (v. 7-9). El mismo David pronunció la sentencia por su pecado. Nuestra tendencia es a ver clara y fácilmente lo malo de los demás, pero no nuestros errores. Tendemos a ser muy estrictos con otros, pero indulgentes con nosotros mismos. Esto no debe ser así; bien dijo El Señor Jesús que debemos "mirar primero la viga en nuestro ojo y no la paja en el de los demás". El Señor tuvo misericordia de David y "remitió" sus pecados, pero las consecuencias vinieron sobre él y sobre su descendencia. Debemos tener clara esta realidad; por la obra de la cruz, recibimos perdón de pecados y vida eterna, pero nos toca asumir las consecuencias de lo que hacemos. La Biblia dice: "23Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro" (Romanos 6:23), no lo olvidemos. Es nuestra la elección; muerto ó vida.
12.1ss Como profeta, Natán era requerido para confrontar el pecado, incluso el pecado de un rey. Se necesitó un gran valor, habilidad y tacto, para hablar con David de forma tal que lo hiciera ver sus malas acciones. Cuando tenga que confrontar a alguien con noticias desagradables, pida en oración valor, habilidad y tacto. Si quiere que esa persona responda de una manera constructiva, piense lo que va a decir. La forma en que usted presenta su mensaje es tan importante como lo que dice. Sazone sus palabras con sabiduría.
12.5, 6 Había pasado un año, para ese entonces David estaba tan insensible a sus propios pecados que no se dio cuenta que él era el villano en la historia de Natán. Las cualidades que condenamos en otros son a menudo nuestros propios defectos de carácter. ¿Qué amigos, socios o miembros de su familia le son difíciles de aceptar y fáciles de criticar? En vez de tratar de cambiarlos pídale a Dios que lo ayude a entender sus sentimientos, y a ver sus propios defectos con mayor claridad. Usted puede descubrir que al condenar a los demás, se ha condenado a sí mismo.
12.13 Durante este incidente, David escribió el Salmo 51, dándole un discernimiento valioso en su carácter, y ofreciéndonos una esperanza para nosotros también. No importa cuán miserable la culpabilidad lo haga sentirse o cuán terrible sea el pecado que ha cometido, usted puede volcar su corazón en Dios, y buscar su perdón como lo hizo David. Hay perdón para nosotros cuando pecamos. David también escribió el Salmo 32, que expresa el gozo que sintió después de ser perdonado.
12.14 David confesó, y se arrepintió de su pecado (12.13), pero el juicio de Dios fue que su niño muriera. Las consecuencias del pecado de David fueron irreversibles. En ocasiones no basta una disculpa. Cuando Dios nos perdona, y restaura nuestra relación con Él, no elimina las consecuencias de nuestras malas acciones. Quizá nos veamos tentados a decir: «si eso está mal, puedo pedirle perdón a Dios», pero debemos recordar que podemos echar a andar situaciones cuyas consecuencias no podremos revertir.
12.20–24 David no continuó viviendo en su pecado. Se volvió a Dios, y Él lo perdonó abriendo el camino para que comenzara su vida de nuevo. Hasta el nombre que Dios le dio a Salomón (Jedidías, «Amado de Jehová») era un recordatorio de la gracia de Dios (12.25). Cuando regresamos a Dios, aceptamos su perdón y cambiamos nuestra manera de vivir, Él nos da un fresco comienzo. Para sentirse perdonado como David, reconozca su pecado ante Dios y vuélvase a Él. Luego siga adelante en su vida cristiana, con un nuevo y fresco comienzo.

Barton, Dr. Bruce B., Editore, Biblia del Diario Vivir, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1996.

sábado, 12 de mayo de 2007


2 Samuel 11:
11.1 El invierno es una estación de lluvia en Israel, la época cuando se plantan los cultivos. La primavera era un momento adecuado para ir a la guerra debido a que los caminos estaban secos, haciendo más fáciles el traslado de las tropas, los carros de abastecimientos y las carrozas. En Israel, muchas cosechas estaban listas para ser levantadas en la primavera. Estas cosechas eran una fuente importante de alimento para los ejércitos en tránsito.
11.1 Este sitio exitoso (véase 12.26, 27) puso fin al poder de los amonitas. Desde este momento, los amonitas quedaron sujetos a Israel.
11.1ss En el episodio con Betsabé, David se permitió caer hondo y más profundamente en el pecado. (1) David abandonó su propósito al estar en casa para la batalla (11.1). (2) Centró sus pensamientos en sus propios deseos (11.3). (3) Cuando la tentación llegó, la examinó en vez de alejarse de ella (11.4).(4) Pecó deliberadamente (11.4). (5) Trató de cubrir su pecado traicionando a otros (11.6–15). (6) Cometió asesinato para continuar cubriendo su pecado (11.15, 17). Finalmente su pecado fue expuesto (12.9), y fue castigado (12.10–14). (7) Las consecuencias de su pecado afectaron a muchos otros (11.17; 12.11, 14, 15).
David pudo haber decidido detenerse, y volverse del mal en cualquier etapa de su camino. Pero una vez que se inicia la progresión de pecados es difícil detenerse (Santiago 1.14, 15). Mientras más grande es el desastre menos admitimos que nosotros lo causamos. Es mucho más facil dejar de deslizarse por una colina cuando se está cerca de la cima que a mitad del camino. La mejor solución es detener el pecado antes de que comience.
11.3, 4 Cuando David miró desde la terraza del palacio, vio a una bella mujer que se estaba bañando, y la lujuria llenó su corazón. Debió haber dejado la terraza y huido de la tentación. En vez de eso, abrigó la tentación al investigar acerca de Betsabé. El resultado fue devastador.
Para huir de la tentación: (1) Ruegue a Dios en oración que lo ayude a alejarse de la gente, lugares y situaciones que representen una tentación. (2) Memorice y medite en porciones de las Escrituras que combatan esas debilidades específicas. En la raíz de la mayoría de las tentaciones se encuentra una necesidad o deseo real que Dios puede llenar. (3) Busque a otro creyente con quien pueda abrirse y contar sobre sus luchas, y pedir ayuda a esta persona cuando la tentación llegue.
11.4 La frase «se purificó de su inmundicia» significaba que Betsabé acababa de completar los ritos de purificación que seguían a la menstruación. Por lo tanto, Betsabé no pudo estar embarazada de su esposo cuando David durmió con ella. Levítico 15.19–30 nos da más información sobre los ritos de purificación que Betsabé tenía que llevar a cabo.
11.15 David puso tanto a Betsabé como a Joab en una situación difícil. Betsabé sabía que era pecado cometer adulterio, pero el rehusarse a la petición del rey podría significar un castigo o la muerte. Joab no sabía por qué Urías tenía que morir, pero era obvio que el rey lo quería muerto. En ocasiones nos enfrentamos a situaciones que nos presentan sólo dos alternativas aparentes, y las dos parecen estar mal. Cuando esto suceda, no debemos perder la visión de lo que Dios quiere. La respuesta sería buscar más alternativas. Al hacer esto, tendremos la posibilidad de buscar una que honre a Dios.
11.25 La respuesta de David ante la muerte de Urías parece petulante e insensible. Mientras que se lamentó profundamente por Saúl y Abner, sus rivales (cap. 1; 3.31–39) no mostró ninguna aflicción por Urías, un buen hombre con un carácter espiritualmente firme. ¿Por qué? David se había hecho insensible a su propio pecado. La única manera en la que pudo cubrir su primer pecado (adulterio) fue pecando otra vez, y muy pronto no sintió más culpabilidad por lo que había hecho. El pecado deliberado y repetido nubló su sensibilidad a las leyes de Dios, y a los derechos de los demás. Mientras más trate de cubrir un pecado, más insensible se hará a él. No se endurezca ante el pecado como hizo David. Confiese de inmediato sus malas acciones a Dios, y a quien corresponda, antes de que se olvide que son pecados.


Barton, Dr. Bruce B., Editore, Biblia del Diario Vivir, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1996.

viernes, 11 de mayo de 2007

2 Samuel 10:
"Esfuérzate, y esforcémonos por nuestro pueblo, y por las ciudades de nuestro Dios; y haga Jehová lo que bien le pareciere".
Reina Valera Revisada (1960), (Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas) 1998.
Los hijos de Dios estamos llamados a "pelear las batallas del Señor". Hemos insistido (y una vez más lo hacemos) en que las batallas del Señor hoy, no son contra ejércitos físicos, ni contra seres humanos; son contra "principados y potestades, contra huestes espirituales de maldad". Es una guerra espiritual que se debe pelear con armas espirituales, como son la oración, el ayuno bíblico, la alabanza, la autoridad del Nombre del Señor Jesús, la espada del Espíritu (la palabra de Dios). La Escritura dice que "no es con espada ni con ejército, sino con tu Santo Espíritu". Por eso como dijo Joab en 2 Samuel 10: ¡esforcémonos por nuestras familias, por nuestras ciudades! Seamos diligentes en esta lucha, en la que está en juego el futuro de nuestros hijos, la próxima generación. Esta lucha se libra primero en nuestros corazones. Tedd Trip en su libro Shepherding a child´s heart (pastoreando el corazón de un niño), escribió: "Los padres están envueltos en un combate mano a mano en el campo de batalla más pequeño del mundo, los corazones de sus hijos". Necesitamos estar preparados para esta batalla, recordando que "en Cristo somos más que vencedores" (Romanos 8: 37).
10.6 Debido a que Hanún siguió un mal consejo, sospechó de los motivos de los embajadores y los humilló. Se dio cuenta de que David estaba enojado e inmediatamente formó sus fuerzas para la batalla. Debió haber pensado más cuidadosamente sobre ese consejo, pero aunque no lo hubiera admitido, debió haber intentado negociar con David. En cambio, se negó a admitir cualquier falta, y se alistó para la guerra. A menudo respondemos con ira, y a la defensiva, en vez de admitir que hemos cometido un error, pedir disculpas y tratar de disipar la ira de la otra persona. En lugar de pelear debemos estar dispuestos a buscar la paz.
Barton, Dr. Bruce B., Editore, Biblia del Diario Vivir, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1996.

jueves, 10 de mayo de 2007

2 Samuel 9:
Esta es una hermosa historia de amor y misericordia del rey David, por un hombre que había perdido su posición de príncipe, había perdido a su padre (Jonatán) y a su abuelo (Saúl), y por un accidente había quedado lisiado. Es semejante a la historia del amor de Dios por nosotros, que habíamos perdido nuestra posición, nuestra relación con Él, estábamos condenados a vivir separados de Él y a sufrir las consecuencias del pecado. Estábamos perdidos y condenados, lisiados del alma y del espíritu. Pero la gran "buena noticia" es: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" (Juan 3:16).
Reina Valera Revisada (1960), (Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas) 1998.
Nuestro buen Dios decidió tener misericordia de nosotros, así como David de Mefi-boset. Decidió restaurarnos en nuestra relación con Él, convirtiéndonos en Sus hijos, llevándonos a la posición de "herederos de Dios y co-herederos con Cristo", a "comer a su mesa para siempre". También nos ha "restituído los bienes y derechos" que El Señor Jesús ganó en la cruz para nosotros. Es la mayor expresión de Su amor por nosotros: "...yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia (Juan 10:10b).
Reina Valera Revisada (1960), (Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas) 1998.
Vivamos agradecidos con Él, reconozcamos Su amor eterno y amémosle de corazón. Disfrutemos de la posición y de la relación que nos dio por medio de la obra redentora de Jesús por nosotros. Vengamos "a Su mesa" cada día y saciemos nuestra hambre y sed espiritual, en Su palabra. Vivamos en comunión con Él como hijos amados.