viernes, 24 de agosto de 2007

Esdras 8:
"Ayunamos, pues, y pedimos a nuestro Dios sobre esto, y él nos fue propicio" (v. 23). Una de las características más sobresalientes de Esdras, fue su vida de oración. Sabía que El Señor lo escuchaba y buscaba siempre Su ayuda, Su respuesta y bendición: "Y publiqué ayuno allí junto al río Ahava, para afligirnos delante de nuestro Dios, para solicitar de él camino derecho para nosotros, y para nuestros niños, y para todos nuestros bienes" (v. 21). Necesitamos desarrollar el hábito de buscar a Dios, de afligirnos en Su presencia con alguna frecuencia, reconociendo nuestras faltas y nuestra necesidad y dependencia de Él, volver nuestro corazón a Él y pedirle "camino derecho para nosotros, para nuestros niños y para todos nuestros bienes". A través del libro se repite una y otra vez la expresión "la mano de nuestro Dios estaba sobre nosotros" (v. 31): La mano de Dios sobre nosotros significa Su ayuda, Su provisión, Su dirección, Su protección; sin las cuales estaríamos expuestos a los ataques del enemigo sin ninguna protección.
"El capítulo 8 menciona los nombres de las familias y los hombres que acompañaron a Esdras en su peligroso viaje a Jerusalén. Era importante que los levitas fueran también, porque era su deber estudiar la Palabra y enseñarla al pueblo. Por desgracia, Esdras tuvo que «reclutar» a algunos de los levitas, porque no querían ir voluntariamente (vv. 15–20). Esdras proclamó ayuno, porque sabía que sólo Dios podía prosperar su viaje. El mismo testimonio de la nación estaba en juego; porque Esdras le dijo al rey que no necesitaría escolta militar, por cuanto el Señor los cuidaría. Su ayuno y oración, así como la respuesta de Dios, debe ahora motivarnos a una conducta similar (vv. 21–23). Esdras escogió a veintidós hombres piadosos para llevar los tesoros (vv. 24–30) y les advirtió que Dios les pediría cuentas cuando llegaran a Jerusalén. Qué hermoso cuadro de la mayordomía cristiana de hoy. Dios nos ha confiado los tesoros espirituales y en el tribunal de Cristo daremos cuenta de nuestra mayordomía. El grupo partió en abril de 458 y llegó a Jerusalén en julio, viajando un promedio de 11 km diarios. El pueblo depositó los tesoros y se halló que cada hombre fue fiel. Atendieron la advertencia de Esdras: «¡Vigilad y guardadlos!» (8.29). (Bosquejos expositivos de la Biblia)

jueves, 23 de agosto de 2007


Esdras 7:
En este capítulo aparece en escena el personaje que da el nombre al libro "Esdras". Un hombre muy especial, que se convirtió en uno de los más importantes líderes de la reconstrucción de la nación. El perfil que nos da el capítulo de Esdras es este: "Era escriba diligente en la ley de Moisés, que Jehová Dios de Israel había dado; y le concedió el rey todo lo que pidió, porque la mano de Jehová su Dios estaba sobre Esdras" (v. 6), "Porque Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová y para cumplirla, y para enseñar en Israel sus estatutos y decretos" (v. 10). Al leer estas características, entendemos que no fue para nada casualidad, que su vida fuera de tanto impacto, que llegara a cumplir un papel determinante en este gran proyecto, que dejara una huella de bendición en la historia. "Porque el día primero del primer mes fue el principio de la partida de Babilonia, y al primero del mes quinto llegó a Jerusalén, estando con él la buena mano de Dios" (v. 9): La ayuda, el respaldo, la provisión de Dios estaba con Esdras; como resultado de su fidelidad y diligencia en "inquirir" (estudiar), "cumplir" (practicar) y "enseñar" los principios de la palabra de Dios. Es un excelente ejemplo para nosotros que hoy nos levantamos a "reedificar la casa de Dios".

"7.1 Hay un intervalo de casi 60 años entre los sucesos de los capítulos seis y siete. La historia en el libro de Ester ocurrió durante este tiempo, en el reinado de Asuero, también llamado Jerjes el Grande, quien gobernó desde el 486 hasta el 465 a.C. Artajerjes hijo llegó a ser rey en el 465, y Esdras regresó a Jerusalén en el 458.
7.6 Después de 80 años de que los primeros cautivos habían regresado a Jerusalén (2.1), el propio Esdras regresó. Este fue su primer viaje, y le tomó cuatro meses completarlo. Ya hacía unos 58 que el templo había sido levantado. Hasta este punto en el relato, Esdras había permanecido en Babilonia, probablemente compilando un registro de los sucesos que habían ocurrido.
¿Por qué habrá tenido que preguntar al rey si podía regresar? Esdras quería guiar a muchos judíos de regreso a Jerusalén, y necesitaba un decreto del rey en el que se estableciera que cualquier judío que quisiera regresar podía hacerlo. En caso que se encontraran con oposición en el camino, este decreto sería como un pasaporte. El generoso decreto del rey mostró que Dios estaba bendiciendo a Esdras (7.6, 28) y que este era un hombre prominente en el reino de Artajerjes. Estaba dispuesto a renunciar a su posición para regresar a su tierra y enseñar a los israelitas las leyes de Dios.
7.6-10 Esdras demostró cómo un dotado maestro de Biblia puede hacer que el pueblo de Dios avance. Era eficiente debido a su aplicación como estudiante de las leyes de Dios y a que estaba decidido a obedecerlas. Enseñó tanto por su predicación como por su ejemplo. Al igual que Esdras, debemos decidirnos tanto a estudiar como a obedecer la Palabra de Dios.

7.24 ¿Por qué eximió Artajerjes del pago de impuestos a los trabajadores del templo? Reconoció que los sacerdotes y levitas jugaban un papel importante en la sociedad como líderes espirituales, así que los liberó de cargas tributarias. Si bien la Biblia no enseña la exención de impuestos para los empleados religiosos, Artajerjes, un rey pagano, reconoció y apoyó el principio. Hoy día, las iglesias tienen la responsabilidad de quitar las cargas mundanas de los hombros de los líderes espirituales.
7.27 En su doxología, Esdras reconoce que Dios «puso tal cosa en el corazón del rey». Dios puede cambiar el corazón de un rey (véase Proverbios 21.1). Cuando enfrentamos desafíos en la vida, a menudo debemos actuar con diligencia y con un esfuerzo extraordinario, recordando que Dios supervisa todo nuestro trabajo. Reconozca su mano en sus éxitos, y recuerde de alabarlo por su ayuda y protección.
7.27-28 Esdras alabó a Dios por todo lo que Dios había hecho por él y a través de él. Esdras había honrado a Dios a lo largo de su vida, y Dios decidió honrarlo a él. Esdras pudo haber supuesto que su propia grandeza y carisma habían ganado al rey y a sus príncipes, pero le dio el crédito a Dios. También nosotros, debemos ser agradecidos cuando tenemos éxito, sin permitir que nuestro orgullo nos haga pensar que lo logramos por nuestra propia fuerza"
(Biblia de diario vivir).

miércoles, 22 de agosto de 2007

Esdras 6:
El rey Dario encontró y ratificó la orden del rey Ciro, de reconstruir la casa de Dios en Jerusalén: "En el año primero del rey Ciro, el mismo rey Ciro dio orden acerca de la casa de Dios, la cual estaba en Jerusalén, para que fuese la casa reedificada como lugar para ofrecer sacrificios, y que sus paredes fuesen firmes; su altura de sesenta codos, y de sesenta codos su anchura; 4 y tres hileras de piedras grandes, y una de madera nueva; y que el gasto sea pagado por el tesoro del rey. 5 Y también los utensilios de oro y de plata de la casa de Dios, los cuales Nabucodonosor sacó del templo que estaba en Jerusalén y los pasó a Babilonia, sean devueltos y vayan a su lugar, al templo que está en Jerusalén, y sean puestos en la casa de Dios" (v. 3-5). Cuando estamos ante el gran reto de edificar la casa de Dios, cuando vemos los obstáculos que se presentan y los recursos que se necesitan; nos puede parecer imposible. Pero así como en este caso en el que El Señor movió a varios reyes que ni siquiera eran de Israel, para que no solamente autorizaran sino que también financiaran este gran proyecto, debemos entender que para El Señor no es difícil proveer los recursos, darnos la sabiduría y quitar los obstáculos para que edifiquemos Su casa: "Y por mí es dada orden de lo que habéis de hacer con esos ancianos de los judíos, para reedificar esa casa de Dios; que de la hacienda del rey, que tiene del tributo del otro lado del río, sean dados puntualmente a esos varones los gastos, para que no cese la obra. 9 Y lo que fuere necesario, becerros, carneros y corderos para holocaustos al Dios del cielo, trigo, sal, vino y aceite, conforme a lo que dijeren los sacerdotes que están en Jerusalén, les sea dado día por día sin obstáculo alguno" (v. 8, 9). El Señor ha "dado la orden" para que, "sean dados puntualmente" los recursos, "sin ningún obstáculo". Cumplamos nosotros con nuestra parte: construir, ponernos "en nuestro turnos" según nuestras responsabilidades en Su obra, "purificarnos y limpiarnos" espiritualmente, "apartarnos de las inmundicias de las gentes de la tierra para buscar a Jehová": "Y pusieron a los sacerdotes en sus turnos, y a los levitas en sus clases, para el servicio de Dios en Jerusalén, conforme a lo escrito en el libro de Moisés. 19 También los hijos de la cautividad celebraron la pascua a los catorce días del mes primero. 20 Porque los sacerdotes y los levitas se habían purificado a una; todos estaban limpios, y sacrificaron la pascua por todos los hijos de la cautividad, y por sus hermanos los sacerdotes, y por sí mismos. 21 Comieron los hijos de Israel que habían vuelto del cautiverio, con todos aquellos que se habían apartado de las inmundicias de las gentes de la tierra para buscar a Jehová Dios de Israel. 22 Y celebraron con regocijo la fiesta solemne de los panes sin levadura siete días, por cuanto Jehová los había alegrado, y había vuelto el corazón del rey de Asiria hacia ellos, para fortalecer sus manos en la obra de la casa de Dios, del Dios de Israel" (v. 18- 22).

martes, 21 de agosto de 2007

Esdras 5:
La obra de Dios se había detenido por un tiempo, a causa de la oposición y ataques que sufrieron los reconstructores de la casa de Dios. Esta obra se reinició, cuando los profetas Hageo y Zacarías cumplieron su papel de anunciar, proclamar y declarar las palabras del Señor. La palabra de Dios tiene poder sobrenatural, es palabra creativa, palabra que transforma, sana y restaura; de manera que cuando es anunciada produce la "reactivación de la obra de Dios". Inmediatamente comenzaron a ocurrir cosas, a levantarse líderes, a moverse recursos: "Profetizaron Hageo y Zacarías hijo de Iddo, ambos profetas, a los judíos que estaban en Judá y en Jerusalén en el nombre del Dios de Israel quien estaba sobre ellos. 2 Entonces se levantaron Zorobabel hijo de Salatiel y Jesúa hijo de Josadac, y comenzaron a reedificar la casa de Dios que estaba en Jerusalén; y con ellos los profetas de Dios que les ayudaban" (v. 1,2). Entonces los que trabajaban en la obra fueron cuestionados, pero la obra no se detuvo porque "...los ojos de Dios estaban sobre los ancianos de los judíos..." (v.5). La respuesta que dieron a los cuestionamientos sobre su labor, deja ver que actuaban por convicciones muy claras a cerca de Dios, de su llamado y de su trabajo: "Nosotros somos siervos del Dios del cielo y de la tierra, y reedificamos la casa que ya muchos años antes había sido edificada, la cual edificó y terminó el gran rey de Israel" (v. 11). En nuestro servicio a Dios debemos movernos bajo los mismos principios: anunciar, proclamar y declarar Su palabra, trabajar por convicción de acuerdo con nuestro llamado, recordando que "somos siervos del Dios del cielo", confiar en Sus promesas y depender de Él en todo.

"5.1 En los libros de la Biblia que llevan sus nombres se pueden encontrar más detalles acerca de la obra y los mensajes de Hageo y Zacarías.
5.1, 2 «Y con ellos los profetas de Dios que les ayudaban» En ocasiones, Dios envía profetas para que alienten y fortalezcan a su pueblo. Para lograr esto, Hageo y Zacarías no sólo predicaron, sino que también se involucraron en el trabajo. En la iglesia de hoy, Dios designa voces proféticas que nos ayudan con nuestro trabajo (Efesios 4.11–13). Su ministerio tiene el mismo efecto en nosotros como lo tuvo el de Hageo y el de Zacarías en Israel. «El que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación» (1 Corintios 14.3). A su vez nosotros debemos alentar a aquellos que nos traen las palabras de Dios.
5.3-5 Los no judíos que vivían cerca intentaron detener la construcción del templo. Pero mientras continuaba el debate legal y la decisión estaba bajo apelación, los judíos siguieron trabajando. Cuando hacemos la obra de Dios, quizá otros estén tratando de retrasarnos, confundirnos o frustrarnos, pero podemos proseguir con confianza. Dios llevará a cabo sus propósitos en nuestro mundo, sin importar quienes estén en desacuerdo. Así como los ojos de Dios estaban sobre los ancianos judíos, también lo están sobre usted. Concéntrese en los propósitos de Dios y no se desvíe por intrigas o calumnias.
5.11 Mientras reconstruían el templo, los trabajadores fueron confrontados por el gobernador designado por los persas, demandando saber quién les había dado permiso para su proyecto de construcción (5.3). Esto pudo haberlos intimidado, pero como sabemos por su carta, respondieron valientemente: «Nosotros somos siervos del Dios del cielo y de la tierra».
No siempre es fácil hablar de nuestra fe en un mundo incrédulo, pero debemos hacerlo. La forma en la que debemos lidiar con la presión y la intimidación es reconociendo que somos obreros de Dios. Nuestra lealtad debe ser primero con Él, y después con la gente. Cuando contemplamos las reacciones y las críticas de la gente hostil, el miedo puede paralizarnos. Si tratamos de no ofender a nadie o de complacer a todos, no seremos efectivos. Dios es nuestro líder, y sus recompensas son las más importantes. Así es que no se intimide. Permita que los demás sepan por medio de sus acciones y palabras a quién realmente sirve"
(Biblia del diario vivir)

lunes, 20 de agosto de 2007

Esdras 4:
Engaños, intimidación y sobornos; fueron algunas de las estratégias que utilizaron los enemigos del pueblo de Dios, para que se detuviera Su obra: "vinieron a Zorobabel y a los jefes de casas paternas, y les dijeron: Edificaremos con vosotros, porque como vosotros buscamos a vuestro Dios, y a él ofrecemos sacrificios desde los días de Esar-hadón rey de Asiria, que nos hizo venir aquí. 3 Zorobabel, Jesúa, y los demás jefes de casas paternas de Israel dijeron: No nos conviene edificar con vosotros casa a nuestro Dios, sino que nosotros solos la edificaremos a Jehová Dios de Israel, como nos mandó el rey Ciro, rey de Persia. 4 Pero el pueblo de la tierra intimidó al pueblo de Judá, y lo atemorizó para que no edificara. 5 Sobornaron además contra ellos a los consejeros para frustrar sus propósitos, todo el tiempo de Ciro rey de Persia y hasta el reinado de Darío rey de Persia. 6 Y en el reinado de Asuero, en el principio de su reinado, escribieron acusaciones contra los habitantes de Judá y de Jerusalén" (v. 2-5). Siempre encontraremos opososición cuando nos decidimos a trbajar activamente en la obra del Señor, tendremos que esforzarnos y luchar, necesitaremos estar alerta y discernir la mentiras y artimañas que pretenderán detenernos. Luego, usando la influencia humana, enviaron una carta llena de mentiras al rey Artajerjes, y lograron que diera la orden de detener la obra: "Entonces, cuando la copia de la carta del rey Artajerjes fue leída delante de Rehum, y de Simsai secretario y sus compañeros, fueron apresuradamente a Jerusalén a los judíos, y les hicieron cesar con poder y violencia. 24 Entonces cesó la obra de la casa de Dios que estaba en Jerusalén, y quedó suspendida hasta el año segundo del reinado de Darío rey de Persia" (v. 23, 24).

"4.1–3 Los enemigos de Judá y Benjamín eran personas que habían sido reubicadas en el reino del norte cuando Asiria conquistó Israel (véase 2 Reyes 17 y la nota a 3.3). En un intento por infiltrarse e interrumpir el proyecto, ofrecieron ayudar en el proyecto de reconstrucción. Querían vigilar de cerca lo que los judíos estaban haciendo. Esperaban evitar que Jerusalén volviera a ser fuerte. Sin embargo, los judíos descubrieron su maniobra. Tal sociedad con no creyentes hubiera tentado al pueblo de Dios a comprometer su fe.
4.1–6 Los creyentes pueden esperar oposición cuando llevan a cabo la obra de Dios (2 Timoteo 3.12). Los no creyentes y las fuerzas espirituales del mal siempre están trabajando en contra de Dios y de su pueblo. La oposición puede ofrecer alianzas comprometedoras (4.2), esfuerzos para desalentarnos e intimidarnos (4.4, 5) o acusaciones injustas (4.6). Si usted espera estas tácticas, no lo van a detener. Siga adelante con la obra que Dios ha planeado para usted y confíe en que Él le mostrará el camino para superar los obstáculos.
4.2 Estos enemigos afirmaban adorar al mismo Dios que Zorobabel y el resto de los judíos. En un sentido, esto era cierto, adoraban a Dios pero también a una multitud de otros dioses (véase 2 Reyes 17.27–29, 32–34, 41). A los ojos de Dios, esto no era adoración, sino pecado y rebelión. La verdadera adoración significa devoción únicamente a Dios (Éxodo 20.3–5). Para estos extranjeros, Dios era sólo otro «ídolo» para añadir a su colección. Su motivo real era interrumpir el proyecto del templo. Los creyentes de la actualidad deben tener cuidado de aquellos que proclaman ser cristianos pero cuyas acciones revelan claramente que usan al cristianismo sólo para su propio beneficio.
4.4, 5 El desaliento y el temor son dos de los más grandes obstáculos para completar la obra de Dios. Muy a menudo se aparecen donde y cuando menos se les espera. El desaliento se devora nuestras motivaciones y el temor nos paraliza a tal punto que nos impide actuar. Reconozca estas barreras comunes. Recuerde que el pueblo de Dios en todas las épocas tuvo que enfrentar estos problemas, y con la ayuda de Dios, pudo vencerlos. Al estar firmes junto con otros creyentes, usted puede vencer el temor y el desaliento, y completar la voluntad de Dios"
(Biblia del diario vivir)

sábado, 18 de agosto de 2007

Esdras 3:
Lo primero que hicieron los judíos que habían venido para reconstruir la nación, fue "edificar el altar del Dios de Israel": "Entonces se levantaron Jesúa hijo de Josadac y sus hermanos los sacerdotes, y Zorobabel hijo de Salatiel y sus hermanos, y edificaron el altar del Dios de Israel, para ofrecer sobre él holocaustos, como está escrito en la ley de Moisés varón de Dios" (v. 2). Nuestro corazón y nuestro hogar, deben ser "altares del Dios de Israel", donde Él sea levantado, exaltado y reconocido. Es probable que en muchos casos, el corazón sea un altar del odio, los celos, la mentira, la inmoralidad, la impureza, el amor al dinero, etc. ¿Qué hemos "levantado" en nuestro corazón"?, ¿a qué le rendimos culto?. El orden lógico de la reconstrucción es, primero reconstruir la vida espiritual, el culto al único y verdadero Dios, luego, reconstruir las familias y entonces viene la reconstrucción social. La obra de Dios debe "activarse", y El mismo Señor es quien mueve los recursos totales: dinero, obreros, especialistas, equipos, etc. "Y dieron dinero a los albañiles y carpinteros; asimismo comida, bebida y aceite a los sidonios y tirios para que trajesen madera de cedro desde el Líbano por mar a Jope, conforme a la voluntad de Ciro rey de Persia acerca de esto. 8 En el año segundo de su venida a la casa de Dios en Jerusalén, en el mes segundo, comenzaron Zorobabel hijo de Salatiel, Jesúa hijo de Josadac y los otros sus hermanos, los sacerdotes y los levitas, y todos los que habían venido de la cautividad a Jerusalén; y pusieron a los levitas de veinte años arriba para que activasen la obra de la casa de Jehová" (v. 7, 8). No nos detengamos pensando en lo que no tenemos o no podemos, porque El Señor está con nosotros y Él todo lo puede. Pongamos "manos a la obra" y empecemos a ver las respuestas y los milagros del Señor. Cuando cada uno en su función, asume su parte de la obra; unos en la alabanza, otros en la administración, otros dirigiendo; se produce gran gozo y entusiasmo al ver la obra de Dios funcionando, creciendo, avanzando: "Y cuando los albañiles del templo de Jehová echaban los cimientos, pusieron a los sacerdotes vestidos de sus ropas y con trompetas, y a los levitas hijos de Asaf con címbalos, para que alabasen a Jehová, según la ordenanza de David rey de Israel. 11 Y cantaban, alabando y dando gracias a Jehová, y diciendo: Porque él es bueno, porque para siempre es su misericordia sobre Israel. Y todo el pueblo aclamaba con gran júbilo, alabando a Jehová porque se echaban los cimientos de la casa de Jehová. 12 Y muchos de los sacerdotes, de los levitas y de los jefes de casas paternas, ancianos que habían visto la casa primera, viendo echar los cimientos de esta casa, lloraban en alta voz, mientras muchos otros daban grandes gritos de alegría. 13 Y no podía distinguir el pueblo el clamor de los gritos de alegría, de la voz del lloro; porque clamaba el pueblo con gran júbilo, y se oía el ruido hasta de lejos" (v. 10- 13).

A. Establecimiento del altar (vv. 1–6).
El altar era el centro de la adoración judía porque sin sus sacrificios no podían acercarse a Dios ni esperar su bendición. Los exilados temían a sus poderosos vecinos, pero sabían que Dios los protegería si le obedecían. Usted recordará que Elías había levantado de nuevo el altar (1 R 18.30ss). Josué y Zorobabel guiaron al pueblo a establecer los sacrificios y también a observar las festividades. Era el séptimo mes (nuestro septiembre-octubre), el mes de la Fiesta de las Trompetas y de la Fiesta de los Tabernáculos (Nm 29.1–6; Lv 23.23–25).
B. Colocación de los cimientos (vv. 7–13).
El pueblo evidentemente ofrendaba, añadiéndolas a los regalos del rey (1.5–11) que también proveía los materiales para reconstruir el templo. En el año 535 empezaron la obra, en el segundo mes (nuestro abril-mayo). Los levitas estaban al frente de la obra, ayudando a los otros trabajadores en la tarea. Tan agradecido estaba el pueblo que cantaron y gritaron cuando se colocaron los cimientos. Dios estaba haciendo lo imposible en esta situación (Jer 33.1–11). Por supuesto, habían ancianos que recordaban el templo anterior y su gloria, y no pudieron sino llorar al ver la sencillez de este segundo templo (véase Hag 2.3). Sin embargo, no es bueno vivir en el pasado (Bosquejos expositivos de la Biblia).

viernes, 17 de agosto de 2007

Esdras 2:
El retorno de este primer grupo de judíos a su tierra fue un macro proyecto, que implicó una gran logística, gran cantidad de recursos, esfuerzos y riesgos. Se trataba de la movilización de cerca de cincuenta mil personas a un largo viaje, con sus pertenencias, animales, etc. De hecho, muchos de los exiliados no quisieron regresar, prefiriendo la comodidad y seguridad que tenían en la tierra extranjera en la que habían vivido como cautivos. Muchas personas prefieren no asumir el reto de "reconstruir su vida", prefieren conformarse con su situación sin esfuerzos adicionales. Tal vez en muchos casos, porque no creen que Dios pueda hacer algo por ellos, porque no creen que Dios pueda darles los recursos necesarios, o que no pueden vencer los obstáculos que aparecen en el camino. La verdad es que vale la pena correr el riesgo, asumir el desafío; de romper con la inercia y lanzarnos a nuestra propia reconstrucción.
"2.59-63 Las genealogías eran credenciales muy importantes para los hebreos. Si no podían probar que descendían de Abraham, no eran considerados verdaderos judíos y eran excluidos de algunos privilegios especiales en la vida de la comunidad judía. Además, algunos de los privilegios estaban restringidos a los miembros de determinadas tribus. Por ejemplo, sólo los descendientes de Leví (bisnieto de Abraham) podían servir en el templo.
2.63 El gobernador mencionado aquí era probablemente Zorobabel. El Urim y el Tumim eran dos objetos, tal vez en forma de piedras planas, que originalmente eran llevadas dentro de la vestimenta del sumo sacerdote. Eran usados para determinar la voluntad de Dios en asuntos importantes. (Véase la nota a Levítico 8.8.) «Que no comiesen de las cosas más santas» se refiere a la comida que sólo los sacerdotes podían comer. Era la porción de carne sacrificada sobre el altar que se les había asignado.
2.68, 69 Conforme progresaba la reconstrucción del templo, todos contribuían libremente, con ofrendas de acuerdo con sus habilidades. Algunos pudieron dar regalos cuantiosos y lo hicieron con generosidad. Se requería el esfuerzo y la cooperación de todos, y el pueblo dio cuanto pudo. A menudo limitamos nuestra ofrenda al diez por ciento de nuestro ingreso. La Biblia, sin embargo, hace énfasis en que debemos dar de corazón todo lo que podamos (2 Corintios 8.12; 9.6). Deje que la cantidad de su ofrenda sea decidida por el llamado de Dios de dar generosamente, no por la cantidad de sobrantes.
2.69 Dracmas y libras eran monedas de oro y de plata. El dinero que se dio fue suficiente para comenzar la reconstrucción del templo. El pueblo entregó todos sus recursos para que se usaran de la mejor manera. Estaban entusiasmados y eran sinceros, pero este templo nunca igualaría el esplendor del templo de Salomón. El dinero que David reunió para comenzar la construcción del templo de Salomón fue mil veces mayor (1 Crónicas 22.14). Algunas personas lloraron al recordar el glorioso templo que había sido destruido (3.12)" (Biblia del diario vivir).