lunes, 27 de agosto de 2007

Esdras 9:
Cuando le comunicaron a Esdras sobre la desobediencia del pueblo, al principio establecido por El Señor de no casarse con extranjeros; él se entristeció y preocupó grandemente. Esta reacción no fue para nada exagerada, ya que precisamente por la desobediencia a los mandamientos del Señor, los Israelitas fueron llevados como esclavos a Babilonia: y apenas estaban tratando de empezar de nuevo cuando se encuentra Esdras con este problema. Muchas veces no aprendemos de nuestros propios errores, aún habiendo sufrido las consecuencias dolorosas. La acción de Esdras fue la adecuada porque confesó el pecado con arrepentimiento sincero: "Cuando oí esto, rasgué mi vestido y mi manto, y arranqué pelo de mi cabeza y de mi barba, y me senté angustiado en extremo. 4 Y se me juntaron todos los que temían las palabras del Dios de Israel, a causa de la prevaricación de los del cautiverio; mas yo estuve muy angustiado hasta la hora del sacrificio de la tarde. 5 Y a la hora del sacrificio de la tarde me levanté de mi aflicción, y habiendo rasgado mi vestido y mi manto, me postré de rodillas, y extendí mis manos a Jehová mi Dios, 6 y dije: Dios mío, confuso y avergonzado estoy para levantar, oh Dios mío, mi rostro a ti, porque nuestras iniquidades se han multiplicado sobre nuestra cabeza, y nuestros delitos han crecido hasta el cielo. 7 Desde los días de nuestros padres hasta este día hemos vivido en gran pecado; y por nuestras iniquidades nosotros, nuestros reyes y nuestros sacerdotes hemos sido entregados en manos de los reyes de las tierras, a espada, a cautiverio, a robo, y a vergüenza que cubre nuestro rostro, como hoy día. 8 Y ahora por un breve momento ha habido misericordia de parte de Jehová nuestro Dios, para hacer que nos quedase un remanente libre, y para darnos un lugar seguro en su santuario, a fin de alumbrar nuestro Dios nuestros ojos y darnos un poco de vida en nuestra servidumbre. 9 Porque siervos somos; mas en nuestra servidumbre no nos ha desamparado nuestro Dios, sino que inclinó sobre nosotros su misericordia delante de los reyes de Persia, para que se nos diese vida para levantar la casa de nuestro Dios y restaurar sus ruinas, y darnos protección en Judá y en Jerusalén. 10 Pero ahora, ¿qué diremos, oh Dios nuestro, después de esto? Porque nosotros hemos dejado tus mandamientos, 11 que prescribiste por medio de tus siervos los profetas, diciendo: La tierra a la cual entráis para poseerla, tierra inmunda es a causa de la inmundicia de los pueblos de aquellas regiones, por las abominaciones de que la han llenado de uno a otro extremo con su inmundicia" (v. 3- 11).
En la primera epístola de Juan 1: 9 dice: "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad". Es lo que debemos hacer cuando estemos consientes de haber ofendido al Señor por no cumplir con los principios que Él nos ha dejado en Su palabra. Estos principios tienen el propósito de ayudarnos a vivir libres, en bendición y abundancia. Ninguno de los mandamientos del Señor fue dado por capricho, y cuando los practicamos, nuestra vida funciona de la manera correcta.

9.1, 2 Desde el tiempo de los jueces, los varones israelitas se habían casado con mujeres paganas, adoptando sus prácticas religiosas (Jueces 3.5–7). Aun Salomón, el gran rey de Israel, cayó en este pecado (1 Reyes 11.1–8). A pesar de que esta práctica estaba prohibida por la Ley de Dios (Éxodo 34.11–16; Deuteronomio 7.1–4), se repitió en los días de Esdras y una vez más sólo una generación después de él (Nehemías 13.23–27). La oposición a los matrimonios mixtos no era un prejuicio racial, ya que los judíos y los no judíos de esta área tenían el mismo trasfondo semítico. Las razones eran estrictamente espirituales. El que se casara con un pagano se veía inclinado a adoptar las creencias y prácticas paganas de esa persona. Si los israelitas fueron tan insensibles para desobedecer a Dios en algo tan importante como el matrimonio, no podían ser lo suficientemente fuertes para permanecer firmes ante la idolatría de sus cónyuges. Hasta que los israelitas finalmente abandonaron esta práctica, la idolatría continuó siendo un problema constante.
9.2 Algunos israelitas se habían casado con cónyuges paganos y habían perdido la visión del propósito que Dios tenía para ellos. El Nuevo Testamento dice a los creyentes «no os unáis en yugo desigual con los incrédulos» (2 Corintios 6.14). Tales matrimonios no pueden tener unidad en el asunto más importante de la vida: el compromiso y la obediencia a Dios. Debido a que el matrimonio consiste en la unión de dos personas en una sola, la fe puede llegar a ser un asunto crucial, y un cónyuge probablemente tendrá que comprometer sus creencias para el bienestar de la unidad. Mucha gente no presta atención a este problema, sólo para lamentarse después. No permita que la emoción o la pasión lo cieguen ante la máxima importancia de casarse con alguien con quien no pueda estar unido espiritualmente.
9.5–15 Después de conocer los pecados de su pueblo, Esdras cayó de rodillas y oró. Su oración sincera nos proporciona una buena perspectiva sobre el pecado. Reconoció: (1) que el pecado era grave (9.6), (2) que nadie peca sin afectar a otros (9.7), (3) que él también había pecado, a pesar de que no tenía esposa pagana (9.10ss), (4) que el amor de Dios y su misericordia habían salvado a la nación cuando esta no había hecho nada para merecerlo (9.8, 9, 15). Es fácil ver el pecado ligeramente en un mundo que no le da mayor trascendencia; sin embargo, debemos ver al pecado con la misma seriedad con que lo vio Esdras.
9.5–15 La oración de Esdras confesó los pecados de su pueblo. Aunque él no había pecado en la forma que lo había hecho su pueblo, se identificó con sus pecados. Con llanto expresó su vergüenza por el pecado, temor por las consecuencias, y deseo de que el pueblo lo entendiera y se arrepintiera. Su oración conmovió al pueblo hasta las lágrimas (10.1). Esdras demostró la necesidad de una comunidad santa que rodeara al templo reconstruido. También necesitamos en nuestras iglesias locales una comunidad santa. Aun en medio de nuestros peores pecados, podemos volvernos a Dios con oraciones de arrepentimiento.
(Biblia del diario vivir)

viernes, 24 de agosto de 2007

Esdras 8:
"Ayunamos, pues, y pedimos a nuestro Dios sobre esto, y él nos fue propicio" (v. 23). Una de las características más sobresalientes de Esdras, fue su vida de oración. Sabía que El Señor lo escuchaba y buscaba siempre Su ayuda, Su respuesta y bendición: "Y publiqué ayuno allí junto al río Ahava, para afligirnos delante de nuestro Dios, para solicitar de él camino derecho para nosotros, y para nuestros niños, y para todos nuestros bienes" (v. 21). Necesitamos desarrollar el hábito de buscar a Dios, de afligirnos en Su presencia con alguna frecuencia, reconociendo nuestras faltas y nuestra necesidad y dependencia de Él, volver nuestro corazón a Él y pedirle "camino derecho para nosotros, para nuestros niños y para todos nuestros bienes". A través del libro se repite una y otra vez la expresión "la mano de nuestro Dios estaba sobre nosotros" (v. 31): La mano de Dios sobre nosotros significa Su ayuda, Su provisión, Su dirección, Su protección; sin las cuales estaríamos expuestos a los ataques del enemigo sin ninguna protección.
"El capítulo 8 menciona los nombres de las familias y los hombres que acompañaron a Esdras en su peligroso viaje a Jerusalén. Era importante que los levitas fueran también, porque era su deber estudiar la Palabra y enseñarla al pueblo. Por desgracia, Esdras tuvo que «reclutar» a algunos de los levitas, porque no querían ir voluntariamente (vv. 15–20). Esdras proclamó ayuno, porque sabía que sólo Dios podía prosperar su viaje. El mismo testimonio de la nación estaba en juego; porque Esdras le dijo al rey que no necesitaría escolta militar, por cuanto el Señor los cuidaría. Su ayuno y oración, así como la respuesta de Dios, debe ahora motivarnos a una conducta similar (vv. 21–23). Esdras escogió a veintidós hombres piadosos para llevar los tesoros (vv. 24–30) y les advirtió que Dios les pediría cuentas cuando llegaran a Jerusalén. Qué hermoso cuadro de la mayordomía cristiana de hoy. Dios nos ha confiado los tesoros espirituales y en el tribunal de Cristo daremos cuenta de nuestra mayordomía. El grupo partió en abril de 458 y llegó a Jerusalén en julio, viajando un promedio de 11 km diarios. El pueblo depositó los tesoros y se halló que cada hombre fue fiel. Atendieron la advertencia de Esdras: «¡Vigilad y guardadlos!» (8.29). (Bosquejos expositivos de la Biblia)

jueves, 23 de agosto de 2007


Esdras 7:
En este capítulo aparece en escena el personaje que da el nombre al libro "Esdras". Un hombre muy especial, que se convirtió en uno de los más importantes líderes de la reconstrucción de la nación. El perfil que nos da el capítulo de Esdras es este: "Era escriba diligente en la ley de Moisés, que Jehová Dios de Israel había dado; y le concedió el rey todo lo que pidió, porque la mano de Jehová su Dios estaba sobre Esdras" (v. 6), "Porque Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová y para cumplirla, y para enseñar en Israel sus estatutos y decretos" (v. 10). Al leer estas características, entendemos que no fue para nada casualidad, que su vida fuera de tanto impacto, que llegara a cumplir un papel determinante en este gran proyecto, que dejara una huella de bendición en la historia. "Porque el día primero del primer mes fue el principio de la partida de Babilonia, y al primero del mes quinto llegó a Jerusalén, estando con él la buena mano de Dios" (v. 9): La ayuda, el respaldo, la provisión de Dios estaba con Esdras; como resultado de su fidelidad y diligencia en "inquirir" (estudiar), "cumplir" (practicar) y "enseñar" los principios de la palabra de Dios. Es un excelente ejemplo para nosotros que hoy nos levantamos a "reedificar la casa de Dios".

"7.1 Hay un intervalo de casi 60 años entre los sucesos de los capítulos seis y siete. La historia en el libro de Ester ocurrió durante este tiempo, en el reinado de Asuero, también llamado Jerjes el Grande, quien gobernó desde el 486 hasta el 465 a.C. Artajerjes hijo llegó a ser rey en el 465, y Esdras regresó a Jerusalén en el 458.
7.6 Después de 80 años de que los primeros cautivos habían regresado a Jerusalén (2.1), el propio Esdras regresó. Este fue su primer viaje, y le tomó cuatro meses completarlo. Ya hacía unos 58 que el templo había sido levantado. Hasta este punto en el relato, Esdras había permanecido en Babilonia, probablemente compilando un registro de los sucesos que habían ocurrido.
¿Por qué habrá tenido que preguntar al rey si podía regresar? Esdras quería guiar a muchos judíos de regreso a Jerusalén, y necesitaba un decreto del rey en el que se estableciera que cualquier judío que quisiera regresar podía hacerlo. En caso que se encontraran con oposición en el camino, este decreto sería como un pasaporte. El generoso decreto del rey mostró que Dios estaba bendiciendo a Esdras (7.6, 28) y que este era un hombre prominente en el reino de Artajerjes. Estaba dispuesto a renunciar a su posición para regresar a su tierra y enseñar a los israelitas las leyes de Dios.
7.6-10 Esdras demostró cómo un dotado maestro de Biblia puede hacer que el pueblo de Dios avance. Era eficiente debido a su aplicación como estudiante de las leyes de Dios y a que estaba decidido a obedecerlas. Enseñó tanto por su predicación como por su ejemplo. Al igual que Esdras, debemos decidirnos tanto a estudiar como a obedecer la Palabra de Dios.

7.24 ¿Por qué eximió Artajerjes del pago de impuestos a los trabajadores del templo? Reconoció que los sacerdotes y levitas jugaban un papel importante en la sociedad como líderes espirituales, así que los liberó de cargas tributarias. Si bien la Biblia no enseña la exención de impuestos para los empleados religiosos, Artajerjes, un rey pagano, reconoció y apoyó el principio. Hoy día, las iglesias tienen la responsabilidad de quitar las cargas mundanas de los hombros de los líderes espirituales.
7.27 En su doxología, Esdras reconoce que Dios «puso tal cosa en el corazón del rey». Dios puede cambiar el corazón de un rey (véase Proverbios 21.1). Cuando enfrentamos desafíos en la vida, a menudo debemos actuar con diligencia y con un esfuerzo extraordinario, recordando que Dios supervisa todo nuestro trabajo. Reconozca su mano en sus éxitos, y recuerde de alabarlo por su ayuda y protección.
7.27-28 Esdras alabó a Dios por todo lo que Dios había hecho por él y a través de él. Esdras había honrado a Dios a lo largo de su vida, y Dios decidió honrarlo a él. Esdras pudo haber supuesto que su propia grandeza y carisma habían ganado al rey y a sus príncipes, pero le dio el crédito a Dios. También nosotros, debemos ser agradecidos cuando tenemos éxito, sin permitir que nuestro orgullo nos haga pensar que lo logramos por nuestra propia fuerza"
(Biblia de diario vivir).

miércoles, 22 de agosto de 2007

Esdras 6:
El rey Dario encontró y ratificó la orden del rey Ciro, de reconstruir la casa de Dios en Jerusalén: "En el año primero del rey Ciro, el mismo rey Ciro dio orden acerca de la casa de Dios, la cual estaba en Jerusalén, para que fuese la casa reedificada como lugar para ofrecer sacrificios, y que sus paredes fuesen firmes; su altura de sesenta codos, y de sesenta codos su anchura; 4 y tres hileras de piedras grandes, y una de madera nueva; y que el gasto sea pagado por el tesoro del rey. 5 Y también los utensilios de oro y de plata de la casa de Dios, los cuales Nabucodonosor sacó del templo que estaba en Jerusalén y los pasó a Babilonia, sean devueltos y vayan a su lugar, al templo que está en Jerusalén, y sean puestos en la casa de Dios" (v. 3-5). Cuando estamos ante el gran reto de edificar la casa de Dios, cuando vemos los obstáculos que se presentan y los recursos que se necesitan; nos puede parecer imposible. Pero así como en este caso en el que El Señor movió a varios reyes que ni siquiera eran de Israel, para que no solamente autorizaran sino que también financiaran este gran proyecto, debemos entender que para El Señor no es difícil proveer los recursos, darnos la sabiduría y quitar los obstáculos para que edifiquemos Su casa: "Y por mí es dada orden de lo que habéis de hacer con esos ancianos de los judíos, para reedificar esa casa de Dios; que de la hacienda del rey, que tiene del tributo del otro lado del río, sean dados puntualmente a esos varones los gastos, para que no cese la obra. 9 Y lo que fuere necesario, becerros, carneros y corderos para holocaustos al Dios del cielo, trigo, sal, vino y aceite, conforme a lo que dijeren los sacerdotes que están en Jerusalén, les sea dado día por día sin obstáculo alguno" (v. 8, 9). El Señor ha "dado la orden" para que, "sean dados puntualmente" los recursos, "sin ningún obstáculo". Cumplamos nosotros con nuestra parte: construir, ponernos "en nuestro turnos" según nuestras responsabilidades en Su obra, "purificarnos y limpiarnos" espiritualmente, "apartarnos de las inmundicias de las gentes de la tierra para buscar a Jehová": "Y pusieron a los sacerdotes en sus turnos, y a los levitas en sus clases, para el servicio de Dios en Jerusalén, conforme a lo escrito en el libro de Moisés. 19 También los hijos de la cautividad celebraron la pascua a los catorce días del mes primero. 20 Porque los sacerdotes y los levitas se habían purificado a una; todos estaban limpios, y sacrificaron la pascua por todos los hijos de la cautividad, y por sus hermanos los sacerdotes, y por sí mismos. 21 Comieron los hijos de Israel que habían vuelto del cautiverio, con todos aquellos que se habían apartado de las inmundicias de las gentes de la tierra para buscar a Jehová Dios de Israel. 22 Y celebraron con regocijo la fiesta solemne de los panes sin levadura siete días, por cuanto Jehová los había alegrado, y había vuelto el corazón del rey de Asiria hacia ellos, para fortalecer sus manos en la obra de la casa de Dios, del Dios de Israel" (v. 18- 22).

martes, 21 de agosto de 2007

Esdras 5:
La obra de Dios se había detenido por un tiempo, a causa de la oposición y ataques que sufrieron los reconstructores de la casa de Dios. Esta obra se reinició, cuando los profetas Hageo y Zacarías cumplieron su papel de anunciar, proclamar y declarar las palabras del Señor. La palabra de Dios tiene poder sobrenatural, es palabra creativa, palabra que transforma, sana y restaura; de manera que cuando es anunciada produce la "reactivación de la obra de Dios". Inmediatamente comenzaron a ocurrir cosas, a levantarse líderes, a moverse recursos: "Profetizaron Hageo y Zacarías hijo de Iddo, ambos profetas, a los judíos que estaban en Judá y en Jerusalén en el nombre del Dios de Israel quien estaba sobre ellos. 2 Entonces se levantaron Zorobabel hijo de Salatiel y Jesúa hijo de Josadac, y comenzaron a reedificar la casa de Dios que estaba en Jerusalén; y con ellos los profetas de Dios que les ayudaban" (v. 1,2). Entonces los que trabajaban en la obra fueron cuestionados, pero la obra no se detuvo porque "...los ojos de Dios estaban sobre los ancianos de los judíos..." (v.5). La respuesta que dieron a los cuestionamientos sobre su labor, deja ver que actuaban por convicciones muy claras a cerca de Dios, de su llamado y de su trabajo: "Nosotros somos siervos del Dios del cielo y de la tierra, y reedificamos la casa que ya muchos años antes había sido edificada, la cual edificó y terminó el gran rey de Israel" (v. 11). En nuestro servicio a Dios debemos movernos bajo los mismos principios: anunciar, proclamar y declarar Su palabra, trabajar por convicción de acuerdo con nuestro llamado, recordando que "somos siervos del Dios del cielo", confiar en Sus promesas y depender de Él en todo.

"5.1 En los libros de la Biblia que llevan sus nombres se pueden encontrar más detalles acerca de la obra y los mensajes de Hageo y Zacarías.
5.1, 2 «Y con ellos los profetas de Dios que les ayudaban» En ocasiones, Dios envía profetas para que alienten y fortalezcan a su pueblo. Para lograr esto, Hageo y Zacarías no sólo predicaron, sino que también se involucraron en el trabajo. En la iglesia de hoy, Dios designa voces proféticas que nos ayudan con nuestro trabajo (Efesios 4.11–13). Su ministerio tiene el mismo efecto en nosotros como lo tuvo el de Hageo y el de Zacarías en Israel. «El que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación» (1 Corintios 14.3). A su vez nosotros debemos alentar a aquellos que nos traen las palabras de Dios.
5.3-5 Los no judíos que vivían cerca intentaron detener la construcción del templo. Pero mientras continuaba el debate legal y la decisión estaba bajo apelación, los judíos siguieron trabajando. Cuando hacemos la obra de Dios, quizá otros estén tratando de retrasarnos, confundirnos o frustrarnos, pero podemos proseguir con confianza. Dios llevará a cabo sus propósitos en nuestro mundo, sin importar quienes estén en desacuerdo. Así como los ojos de Dios estaban sobre los ancianos judíos, también lo están sobre usted. Concéntrese en los propósitos de Dios y no se desvíe por intrigas o calumnias.
5.11 Mientras reconstruían el templo, los trabajadores fueron confrontados por el gobernador designado por los persas, demandando saber quién les había dado permiso para su proyecto de construcción (5.3). Esto pudo haberlos intimidado, pero como sabemos por su carta, respondieron valientemente: «Nosotros somos siervos del Dios del cielo y de la tierra».
No siempre es fácil hablar de nuestra fe en un mundo incrédulo, pero debemos hacerlo. La forma en la que debemos lidiar con la presión y la intimidación es reconociendo que somos obreros de Dios. Nuestra lealtad debe ser primero con Él, y después con la gente. Cuando contemplamos las reacciones y las críticas de la gente hostil, el miedo puede paralizarnos. Si tratamos de no ofender a nadie o de complacer a todos, no seremos efectivos. Dios es nuestro líder, y sus recompensas son las más importantes. Así es que no se intimide. Permita que los demás sepan por medio de sus acciones y palabras a quién realmente sirve"
(Biblia del diario vivir)

lunes, 20 de agosto de 2007

Esdras 4:
Engaños, intimidación y sobornos; fueron algunas de las estratégias que utilizaron los enemigos del pueblo de Dios, para que se detuviera Su obra: "vinieron a Zorobabel y a los jefes de casas paternas, y les dijeron: Edificaremos con vosotros, porque como vosotros buscamos a vuestro Dios, y a él ofrecemos sacrificios desde los días de Esar-hadón rey de Asiria, que nos hizo venir aquí. 3 Zorobabel, Jesúa, y los demás jefes de casas paternas de Israel dijeron: No nos conviene edificar con vosotros casa a nuestro Dios, sino que nosotros solos la edificaremos a Jehová Dios de Israel, como nos mandó el rey Ciro, rey de Persia. 4 Pero el pueblo de la tierra intimidó al pueblo de Judá, y lo atemorizó para que no edificara. 5 Sobornaron además contra ellos a los consejeros para frustrar sus propósitos, todo el tiempo de Ciro rey de Persia y hasta el reinado de Darío rey de Persia. 6 Y en el reinado de Asuero, en el principio de su reinado, escribieron acusaciones contra los habitantes de Judá y de Jerusalén" (v. 2-5). Siempre encontraremos opososición cuando nos decidimos a trbajar activamente en la obra del Señor, tendremos que esforzarnos y luchar, necesitaremos estar alerta y discernir la mentiras y artimañas que pretenderán detenernos. Luego, usando la influencia humana, enviaron una carta llena de mentiras al rey Artajerjes, y lograron que diera la orden de detener la obra: "Entonces, cuando la copia de la carta del rey Artajerjes fue leída delante de Rehum, y de Simsai secretario y sus compañeros, fueron apresuradamente a Jerusalén a los judíos, y les hicieron cesar con poder y violencia. 24 Entonces cesó la obra de la casa de Dios que estaba en Jerusalén, y quedó suspendida hasta el año segundo del reinado de Darío rey de Persia" (v. 23, 24).

"4.1–3 Los enemigos de Judá y Benjamín eran personas que habían sido reubicadas en el reino del norte cuando Asiria conquistó Israel (véase 2 Reyes 17 y la nota a 3.3). En un intento por infiltrarse e interrumpir el proyecto, ofrecieron ayudar en el proyecto de reconstrucción. Querían vigilar de cerca lo que los judíos estaban haciendo. Esperaban evitar que Jerusalén volviera a ser fuerte. Sin embargo, los judíos descubrieron su maniobra. Tal sociedad con no creyentes hubiera tentado al pueblo de Dios a comprometer su fe.
4.1–6 Los creyentes pueden esperar oposición cuando llevan a cabo la obra de Dios (2 Timoteo 3.12). Los no creyentes y las fuerzas espirituales del mal siempre están trabajando en contra de Dios y de su pueblo. La oposición puede ofrecer alianzas comprometedoras (4.2), esfuerzos para desalentarnos e intimidarnos (4.4, 5) o acusaciones injustas (4.6). Si usted espera estas tácticas, no lo van a detener. Siga adelante con la obra que Dios ha planeado para usted y confíe en que Él le mostrará el camino para superar los obstáculos.
4.2 Estos enemigos afirmaban adorar al mismo Dios que Zorobabel y el resto de los judíos. En un sentido, esto era cierto, adoraban a Dios pero también a una multitud de otros dioses (véase 2 Reyes 17.27–29, 32–34, 41). A los ojos de Dios, esto no era adoración, sino pecado y rebelión. La verdadera adoración significa devoción únicamente a Dios (Éxodo 20.3–5). Para estos extranjeros, Dios era sólo otro «ídolo» para añadir a su colección. Su motivo real era interrumpir el proyecto del templo. Los creyentes de la actualidad deben tener cuidado de aquellos que proclaman ser cristianos pero cuyas acciones revelan claramente que usan al cristianismo sólo para su propio beneficio.
4.4, 5 El desaliento y el temor son dos de los más grandes obstáculos para completar la obra de Dios. Muy a menudo se aparecen donde y cuando menos se les espera. El desaliento se devora nuestras motivaciones y el temor nos paraliza a tal punto que nos impide actuar. Reconozca estas barreras comunes. Recuerde que el pueblo de Dios en todas las épocas tuvo que enfrentar estos problemas, y con la ayuda de Dios, pudo vencerlos. Al estar firmes junto con otros creyentes, usted puede vencer el temor y el desaliento, y completar la voluntad de Dios"
(Biblia del diario vivir)

sábado, 18 de agosto de 2007

Esdras 3:
Lo primero que hicieron los judíos que habían venido para reconstruir la nación, fue "edificar el altar del Dios de Israel": "Entonces se levantaron Jesúa hijo de Josadac y sus hermanos los sacerdotes, y Zorobabel hijo de Salatiel y sus hermanos, y edificaron el altar del Dios de Israel, para ofrecer sobre él holocaustos, como está escrito en la ley de Moisés varón de Dios" (v. 2). Nuestro corazón y nuestro hogar, deben ser "altares del Dios de Israel", donde Él sea levantado, exaltado y reconocido. Es probable que en muchos casos, el corazón sea un altar del odio, los celos, la mentira, la inmoralidad, la impureza, el amor al dinero, etc. ¿Qué hemos "levantado" en nuestro corazón"?, ¿a qué le rendimos culto?. El orden lógico de la reconstrucción es, primero reconstruir la vida espiritual, el culto al único y verdadero Dios, luego, reconstruir las familias y entonces viene la reconstrucción social. La obra de Dios debe "activarse", y El mismo Señor es quien mueve los recursos totales: dinero, obreros, especialistas, equipos, etc. "Y dieron dinero a los albañiles y carpinteros; asimismo comida, bebida y aceite a los sidonios y tirios para que trajesen madera de cedro desde el Líbano por mar a Jope, conforme a la voluntad de Ciro rey de Persia acerca de esto. 8 En el año segundo de su venida a la casa de Dios en Jerusalén, en el mes segundo, comenzaron Zorobabel hijo de Salatiel, Jesúa hijo de Josadac y los otros sus hermanos, los sacerdotes y los levitas, y todos los que habían venido de la cautividad a Jerusalén; y pusieron a los levitas de veinte años arriba para que activasen la obra de la casa de Jehová" (v. 7, 8). No nos detengamos pensando en lo que no tenemos o no podemos, porque El Señor está con nosotros y Él todo lo puede. Pongamos "manos a la obra" y empecemos a ver las respuestas y los milagros del Señor. Cuando cada uno en su función, asume su parte de la obra; unos en la alabanza, otros en la administración, otros dirigiendo; se produce gran gozo y entusiasmo al ver la obra de Dios funcionando, creciendo, avanzando: "Y cuando los albañiles del templo de Jehová echaban los cimientos, pusieron a los sacerdotes vestidos de sus ropas y con trompetas, y a los levitas hijos de Asaf con címbalos, para que alabasen a Jehová, según la ordenanza de David rey de Israel. 11 Y cantaban, alabando y dando gracias a Jehová, y diciendo: Porque él es bueno, porque para siempre es su misericordia sobre Israel. Y todo el pueblo aclamaba con gran júbilo, alabando a Jehová porque se echaban los cimientos de la casa de Jehová. 12 Y muchos de los sacerdotes, de los levitas y de los jefes de casas paternas, ancianos que habían visto la casa primera, viendo echar los cimientos de esta casa, lloraban en alta voz, mientras muchos otros daban grandes gritos de alegría. 13 Y no podía distinguir el pueblo el clamor de los gritos de alegría, de la voz del lloro; porque clamaba el pueblo con gran júbilo, y se oía el ruido hasta de lejos" (v. 10- 13).

A. Establecimiento del altar (vv. 1–6).
El altar era el centro de la adoración judía porque sin sus sacrificios no podían acercarse a Dios ni esperar su bendición. Los exilados temían a sus poderosos vecinos, pero sabían que Dios los protegería si le obedecían. Usted recordará que Elías había levantado de nuevo el altar (1 R 18.30ss). Josué y Zorobabel guiaron al pueblo a establecer los sacrificios y también a observar las festividades. Era el séptimo mes (nuestro septiembre-octubre), el mes de la Fiesta de las Trompetas y de la Fiesta de los Tabernáculos (Nm 29.1–6; Lv 23.23–25).
B. Colocación de los cimientos (vv. 7–13).
El pueblo evidentemente ofrendaba, añadiéndolas a los regalos del rey (1.5–11) que también proveía los materiales para reconstruir el templo. En el año 535 empezaron la obra, en el segundo mes (nuestro abril-mayo). Los levitas estaban al frente de la obra, ayudando a los otros trabajadores en la tarea. Tan agradecido estaba el pueblo que cantaron y gritaron cuando se colocaron los cimientos. Dios estaba haciendo lo imposible en esta situación (Jer 33.1–11). Por supuesto, habían ancianos que recordaban el templo anterior y su gloria, y no pudieron sino llorar al ver la sencillez de este segundo templo (véase Hag 2.3). Sin embargo, no es bueno vivir en el pasado (Bosquejos expositivos de la Biblia).