jueves, 13 de septiembre de 2007


Nehemías 9:
"La oración en el capítulo 9 es un resumen espiritual de la historia de los judíos del AT: la creación (v. 6), el llamado de Abraham (vv. 7–8), el éxodo (vv. 9–14), las experiencias de la nación en el desierto (vv. 15–23), la conquista de la tierra (vv. 24–25), el período de los jueces (vv. 26–29), el período de los profetas hasta el cautiverio (vv. 30–31). «Ahora pues» (v. 32) nos trae al día de Esdras y a la necesidad de la nación de arrepentirse y confesar sus pecados. Note en el versículo 36 que los judíos admiten que las «profecías de liberación» de Isaías y Jeremías no se aplicaban a su regreso del cautiverio. Se aplicarán en una fecha futura cuando Dios reúna a Israel de nuevo en Palestina. El capítulo 10 nos da los nombres de los valientes y consagrados que entraron en pacto con Dios aquel día. Es difícil que se dieran cuenta de que sus nombres quedarían anotados eternamente en la Palabra. En los versículos 28–39 vemos al pueblo aplicando la Palabra a sus vidas diarias. Una cosa es orar y firmar un pacto, y otra muy diferente separarse del mal, enderezar nuestros hogares (vv. 28–30), honrar los mandamientos (v. 31), contribuir para la casa de Dios (vv. 32–33) y servir a Dios con los diezmos y ofrendas (vv. 34–39). Demasiadas «conferencias bíblicas» terminan con la gente emocionada y bendecida, pero sin que obedezcan lo que han oído"
(Bosquejos expositivos de la Biblia)

9.2, 3 Los hebreos practicaban la confesión pública en que reconocían sus pecados. El leer y estudiar la Palabra de Dios precede a la confesión (véase 8.18) debido a que Dios puede mostrarnos por medio de su Palabra en qué estamos pecando. La confesión sincera precede a la verdadera adoración debido a que no podemos tener una correcta relación con Dios si estamos reteniendo ciertos pecados en nuestra vida.
9.7-38 Muchas oraciones y discursos en la Biblia incluyen un extenso resumen de la historia de Israel, ya que los individuos no tenían ejemplares de la Biblia como los tenemos hoy día. Este resumen de las obras de Dios del pasado recordó al pueblo su gran herencia y las promesas de Dios.
Es esencial que recordemos también nuestra historia, para no repetir errores y poder servir mejor a Dios. Recordar nuestro pasado nos ayuda a comprender la forma en la que podemos mejorar nuestra conducta. Nos muestra si hay un patrón para nuestro crecimiento espiritual. Aprenda de las experiencias del pasado para que llegue a ser la clase de persona que Dios quiere que sea.
9.16–21 El que Dios haya continuado con su pueblo nos muestra que su paciencia es sorprendente. A pesar de nuestras fallas, orgullo y tozudez siempre está dispuesto a perdonarnos (9.17) y su Espíritu siempre está listo para instruirnos (9.20). El darnos cuenta del grado del perdón de Dios debe ayudarnos a perdonar a los que nos fallan, hasta «setenta veces siete» si es necesario (Mateo 18.21, 22).
9.28-31 Israel fue devastado por momentos de rebelión y de pecado intensos. Aun así, cuando el pueblo se arrepentía y regresaba a Dios, Él los libraba. Dios no pone límite alguno al número de veces que podemos ir a Él para obtener misericordia, pero para obtenerla debemos ir a Él reconociendo nuestra necesidad y pidiéndole ayuda. Este milagro de gracia debe inspirarnos a decir «¡Cuán clemente y misericordioso eres, Dios!» Si existe un problema o una dificultad recurrente en su vida, continúe pidiendo ayuda a Dios, y esté dispuesto a hacer los cambios de actitud y de conducta que pueden corregir esa dificultad.
9.35 Algunas veces las bendiciones mismas que Dios ha derramado en nosotros hace que nos olvidemos de Él (9.28). A menudo nos vemos tentados a confiar en la riqueza y en la seguridad y no en Dios. Cuando vea lo que le sucedió a los israelitas, observe su propia vida. ¿Las bendiciones que reciben lo hacen estar agradecido y lo acercan a Él o lo hacen sentirse autosuficiente y desmemoriado en cuanto a Dios?
9.36 Los israelitas estaban en la extraña situación de ser esclavos en su propia tierra y tener cada año que dar parte de sus recursos a un rey extranjero. Lo triste es que Dios les había dado la tierra a ellos.
9.38 Esta promesa o pacto entre el pueblo y Dios tenía seis puntos. Acordaron: (1) no casarse con vecinos que no fueran judíos (10.30), (2) observar el día de reposo (10.31), (3) dejar descansar la tierra cada siete años (10.31), (4) pagar una contribución al templo (10.32, 33), (5) suministrar leña para los holocaustos del templo (10.34) y (6) dar primicias al templo (10.35–38). Después de años de decadencia y cautiverio, el pueblo comenzó una vez más a tomar en serio su responsabilidad de seguir a Dios y guardar sus leyes de todo corazón"
(Biblia el diario vivir).

miércoles, 12 de septiembre de 2007

Nehemías 8: "y se juntó todo el pueblo como un solo hombre en la plaza que está delante de la puerta de las Aguas, y dijeron a Esdras el escriba que trajese el libro de la ley de Moisés, la cual Jehová había dado a Israel. 2 Y el sacerdote Esdras trajo la ley delante de la congregación, así de hombres como de mujeres y de todos los que podían entender, el primer día del mes séptimo. 3 Y leyó en el libro delante de la plaza que está delante de la puerta de las Aguas, desde el alba hasta el mediodía, en presencia de hombres y mujeres y de todos los que podían entender; y los oídos de todo el pueblo estaban atentos al libro de la ley" (v. 1- 3). Una experiencia de renovación espiritual, arrepentimiento y avivamiento; fue el resultado de la lectura y enseñanza de las Escrituras al pueblo reunido durante una mañana entera. En tres versículos se menciona que "el pueblo estaba atento" (v. 3, 5 y 7), y también se menciona que los líderes espirituales "hacían entender al pueblo la ley". Cuando la palabra de Dios es enseñada, entendida y practicada, se producen grandes transformaciones en las personas en las familias y en la comunidad. A través de la historia, donde quiera que ha llegado el mensaje de la Biblia; ha producido reconciliación, sanidad, liberación, restauración y paz. Pero es necesario estudiar y profundizar en ella, y no simplemente contentarse con un conocimiento superficial. Es necesario obedecerla, ponerla en práctica, ajustar la manera de vivir a los principios que en ella encontramos.
"Esdras regresó a Jerusalén para ayudar a Nehemías en la dedicación de las murallas y para santificar al pueblo. No confunda esta escena con la de Esdras 3. Es significativo que se reunieron en la puerta de las Aguas, puesto que esta simboliza la Palabra de Dios (3.26). El pueblo tenía apetito por la Palabra, porque le pidieron a Esdras que trajera el libro y predicara. El primer día del séptimo mes marcaba la Fiesta de las Trompetas; el décimo sería el Día de la Expiación; y del quince al veintidós, la Fiesta de los Tabernáculos (véase Lv 23.23–44). Esdras leyó la Palabra y la explicó durante varias horas, ayudado por los levitas. El versículo 8 describe una perfecta reunión de la iglesia: todo el pueblo se reunió para escuchar, se exaltó la Palabra, el predicador leyó y explicó la Palabra para que la gente pudiera entenderla. El pueblo lloraba al oír la Palabra, aplastados, sin duda dolidos por sus pecados. Pero este debía ser de regocijo. ¡Debían llorar en el Día de la Expiación! Esdras les ordenó que festejaran y se alegraran; véase Eclesiastés 3.4.
Al siguiente día los líderes se reunieron con Esdras y descubrieron la ley respecto a la Fiesta de los Tabernáculos. Proclamaron esta ley por toda la tierra y conforme el pueblo obedeció «hubo alegría muy grande» (v. 17). Hay gozo al oír la Palabra, pero más gozo al obedecerla. El resultado de esta «conferencia bíblica» (celebrada diariamente durante una semana, v. 18) fue una gran convocación de personas convictas en el día veinticuatro del mes. Esdras y los levitas enseñaban tres horas la Palabra y luego guiaban al pueblo en confesión y oración otras tres horas y así todo el día"
(Bosquejos expositivos de la Biblia).

martes, 11 de septiembre de 2007

Nehemías 7:
Ya el proceso de reconstrucción estaba bastante adelantado, el muro estaba terminado y habían organizado al pueblo en funciones y responsabilidades. Son muy importantes los recursos físicos, económicos, los equipos y las estrategias adecuadas; pero de nada sirven si no somos los "hombres y mujeres adecuados". En el versículo 2 habla de un hombre que era "varón de verdad y temeroso de Dios", como necesitamos aprender a ser nosotros. Entonces, todos los planes y todo el trabajo que realicemos tendrán sentido y darán el fruto que deseamos. También debemos "mantener las puertas cerradas para el enemigo", como lo hicieron los habitantes de Jerusalén; que las mantenían "cerradas y atrancadas" hasta que el pueblo estaba preparado, y "Y señalar guardas, cada cual en su turno, y cada uno delante de su casa" (v. 3). La defensa debemos establecerla en cada casa, asumiendo la función de "guardas del muro" que protege nuestra vida, nuestra familia y nuestra ciudad. Asumir los cabezas de familia nuestra responsabilidad, reunirnos a orar, enseñar a nuestros hijos los principios de la palabra de Dios, practicarlos y transmitirlos a nuestros vecinos y amigos; es la manera de proteger nuestro "muro de protección espiritual".

"7.2 La integridad y el temor de Dios eran las características clave que calificaban a estos hombres para gobernar Jerusalén. Uno puede confiar que personas íntegras llevarán a cabo la obra y que si son temerosas de Dios lo harán de acuerdo con las prioridades de Dios. Estos hombres tenían ambas cualidades. Si su responsabilidad es seleccionar líderes, recuerde que la integridad y el temor de Dios son las cualidades más importantes. Si bien otras cualidades impactan más, la integridad y el temor de Dios pasan la prueba del tiempo.
7.3 Las puertas de la ciudad se abrían por lo común al amanecer, permitiendo a los mercaderes entrar y colocar sus tiendas. Nehemías no quería que Jerusalén fuera sorprendida por un ataque enemigo, así que ordenó que las puertas se cerraran hasta mucho tiempo después del amanecer cuando el pueblo ya estuviera despierto y alerta.
7.3 El muro fue terminado, pero la obra no. Nehemías asignó a cada familia la protección de la sección del muro próximo a su casa. Resulta tentador bajar la guardia y descansar en los logros pasados después de haber realizado una gran tarea. Sin embargo, debemos continuar sirviendo y cuidando lo que Dios nos ha encomendado. Seguir con atención el funcionamiento de un proyecto, luego de que este ha concluido, es tan vital como su ejecución".
Biblia del diario vivir)

sábado, 8 de septiembre de 2007


Nehemías 6:
"Cuando oyeron Sanbalat y Tobías y Gesem el árabe, y los demás de nuestros enemigos, que yo había edificado el muro, y que no quedaba en él portillo (aunque hasta aquel tiempo no había puesto las hojas en las puertas), 2 Sanbalat y Gesem enviaron a decirme: Ven y reunámonos en alguna de las aldeas en el campo de Ono. Mas ellos habían pensado hacerme mal. 3 Y les envié mensajeros, diciendo: Yo hago una gran obra, y no puedo ir; porque cesaría la obra, dejándola yo para ir a vosotros. 4 Y enviaron a mí con el mismo asunto hasta cuatro veces, y yo les respondí de la misma manera" (v. 1-4). Cuando nos decidimos a comprometernos y actuar en la obra de Dios siempre encontraremos oposición, como le ocurrió a Nehemías. Una y otra vez, los enemigos de la obra de Dios intentaron detenerla pero no lo lograron. Los obreros se mantuvieron enfocados, tuvieron discernimiento y lucidez pera entender las estrategias del enemigo, y no se dejaron engañar. Lo mismo debemos hacer nosotros hoy: estar conscientes de nuestra lucha espiritual, esforzarnos en la obra, trabajar y orar, no oír las voces de engaño y confusión, seguir adelante.

"VI. Engaño (6.1–4)
El pueblo volvió a la obra y también el enemigo. Esta vez Sambalat y sus hombres dirigieron sus ataques contra Nehemías, el líder. Muchos en el pueblo de Dios nunca se percatan aquí en la tierra de las tentaciones y pruebas especiales que enfrentan los siervos de Dios día tras día. El liderazgo espiritual es costoso. Sambalat invitó a Nehemías a una reunión amistosa en el campo de Ono y Nehemías rehusó. Los siervos que Dios ha separado no se atreven a «andar en el camino de pecadores» (Sal 1.1). Tenga cuidado con las sonrisas del enemigo, porque Satanás es más peligroso cuando aparece como su amigo que en cualquier otro momento. Cuatro invitaciones vinieron (v. 4) y Nehemías las rehusó todas. «Yo hago una gran obra, y no puedo ir». Siga en la obra cuando Satanás le invita a dejarla y Dios lo bendecirá.
VII. Calumnia (6.5–9)
La quinta vez que vino el mensajero trajo una «carta abierta» llena de acusaciones difamatorias contra Nehemías y su pueblo. «Se dice» es una de las principales armas del diablo. «Dicen» o «he oído» son frases que por lo general preceden chismes y mentiras. ¿Quiénes «dicen»? Nehemías detectó la artimaña y de inmediato puso al descubierto las mentiras de la llamada «carta abierta». Su vida y carácter refutaban cada mentira de la carta. En los versículos 1–4 el enemigo ofreció trabajar con los judíos; aquí, en los versículos 5–9, el enemigo quería difamar el nombre de Nehemías. Nótese cómo Nehemías de nuevo le pidió a Dios que anulara el asunto (v. 9). Los siervos de Dios no pueden impedir que la gente hable de ellos, pero sí pueden cuidar la clase de carácter y testimonio que tienen. Si Nehemías hubiera detenido la obra para defender su reputación, las murallas nunca se hubieran construido.
VIII. Amenazas (6.10–14)
Semaías se encerró en su casa, al parecer temeroso del enemigo, pero en realidad trabajaba para este. ¿Por qué no ayudaba a los judíos a construir la muralla? Vale la pena ser cautelosos con los llamados cristianos que siempre aconsejan, pero que nunca hacen ningún trabajo para Cristo. Pablo advirtió respecto a los falsos hermanos (2 Co 11.26). Semaías le mintió a Nehemías y trató de asustarlo para que acudiera al enemigo en busca de seguridad. Pero Nehemías vio la artimaña y abiertamente refutó las mentiras de Semaías. Otra vez oró pidiendo la ayuda de Dios y enseguida volvió a la obra.
Las murallas quedaron terminadas en cincuenta y dos días. Y el pueblo trabajó durante la temporada de más calor del año. Dios fue glorificado, el enemigo quedó avergonzado (v. 16), pero los judíos comprometidos aún trataban de lograr que Nehemías aceptara a Tobías. Qué carga deben haber sido estos nobles de Judá para el consagrado y valeroso Nehemías. La obra finalizó. ¡La gloria sea para Dios!"
(Bosquejos expositivos de la Biblia)

viernes, 7 de septiembre de 2007

Nehemías 5:
"5.1–5 ¿Quiénes eran estos judíos contra los que había personas resentidas y amargadas? O bien eran (1) judíos que se habían enriquecido en el cautiverio y que habían traído su riqueza a Jerusalén, o (2) descendientes de los judíos que habían llegado casi un siglo antes durante el primer regreso bajo el liderazgo de Zorobabel (Esdras 1, 2) y habían establecido negocios lucrativos.
5.7–9 Muchos de los desterrados que regresaron estaban sufriendo a manos de algunos de sus compatriotas ricos. Estas personas prestaban grandes sumas de dinero. Luego, cuando los deudores se atrasaban en un pago, tomaban sus campos. Sin fuentes de ingreso, los deudores se veían forzados a vender a sus hijos como esclavos, una costumbre común en esa época. Nehemías estaba enojado con aquellos judíos que estaban aprovechándose de su propio pueblo para enriquecerse. Usura es el cobro excesivo de intereses. Estas prácticas violaban la ley (Éxodo 22.25).
5.9–11 El interés de Dios en los pobres se revela en casi todos los libros de la Biblia. Aquí, Nehemías insiste en que la justicia hacia el pobre y hacia el oprimido es importante para seguir a Dios. Los libros de Moisés detallaban con claridad la responsabilidad de los israelitas de ocuparse de los pobres (Éxodo 22.22–27; Levítico 25.35–37; Deuteronomio 14.28–29; 15.7–11) La forma en la que ayudamos a los necesitados debe reflejar el amor y la preocupación de Dios.
5.10 Nehemías dijo a los judíos ricos que dejaran de cargar intereses excesivos en los préstamos que hacían a sus hermanos necesitados. Dios nunca quiso que la gente se beneficiara de las desgracias de otras personas. En contraste con los valores de este mundo, Dios dice que el cuidarse unos a otros es más importante que el beneficio personal. Cuando un hermano o hermana en Cristo sufre, todos sufrimos (1 Corintios 12.26). Debemos ayudar a los creyentes necesitados, no explotarlos. La iglesia de Jerusalén fue alabada por trabajar unida para eliminar la pobreza (Hechos 4.34, 35). Recuerde que «el que da al pobre no tendrá pobreza» (Proverbios 28.27). Ayude a los necesitados que están a su alrededor.
5.13 Era un gesto para expresar una maldición. Nehemías se sacudió el vestido y pronunció que todo aquel que rompiese el voto sería igualmente «sacudido y vacío», y perdería todo lo que tuviera.
5.14,15 En esta digresión, Nehemías hizo una comparación entre sus doce años de gobierno y las injusticias que se cometían en el país antes de que él llegara. El gobernador no era elegido por el pueblo, sino que era designado por el rey de Persia.
5.16 Nehemías dirigió todo el proyecto de la construcción, pero además trabajó en el muro junto con los demás. No era un burócrata que se encerraba en su oficina cómoda, sino un líder que participaba en el trabajo diario. No utilizó su posición para aprovecharse de su pueblo. Un buen líder se mantiene en contacto con la obra que se realiza. Los que son buenos líderes dirigen mejor no sólo por lo que dicen, sino por lo que hacen"
(Biblia del diario vivir)

lunes, 3 de septiembre de 2007

Nehemías 4:

"Cuando oyó Sanbalat que nosotros edificábamos el muro, se enojó y se enfureció en gran manera, e hizo escarnio de los judíos. 2 Y habló delante de sus hermanos y del ejército de Samaria, y dijo: ¿Qué hacen estos débiles judíos? ¿Se les permitirá volver a ofrecer sus sacrificios? ¿Acabarán en un día? ¿Resucitarán de los montones del polvo las piedras que fueron quemadas?" (v. 1- 2). Siempre encontraremos enemigos de la obra de Dios, que van a tratar de que nos desanimemos, renunciemos y se detengan la restauración y le edificación del pueblo de Dios. Ya sabemos que nuestra lucha no es contra personas y que las armas que debemos utilizar no son físicas, sino espirituales: "Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; 4 porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, 5 derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, 6 y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta" (2 Corintios 10: 3- 6). Lo que intentaron los enemigos de Nehemías y su equipo, fue desanimarlos, atemorizarlos y confundirlos; tramaron toda una "conspiración" en contra de la obra de Dios. Nehemías supo hacer frente a estos ataques, con oración, organización, planeación; mantuvo a sus hombres alerta y preparados, sin permitir que la obra se detuviera, sin dejarse distraer ni atemorizar: "Oye, oh Dios nuestro, que somos objeto de su menosprecio, y vuelve el baldón de ellos sobre su cabeza, y entrégalos por despojo en la tierra de su cautiverio. 5 No cubras su iniquidad, ni su pecado sea borrado delante de ti, porque se airaron contra los que edificaban. 6 Edificamos, pues, el muro, y toda la muralla fue terminada hasta la mitad de su altura, porque el pueblo tuvo ánimo para trabajar" (v. 4- 6). No permitas que la obra de Dios se detenga en tu vida, no dejes que ninguna circunstancia o argumento te haga dejar de "edificar" tu vida espiritual y la de tu familia; sigue adelante en tu relación con Dios y en tu servicio a Él. Actúa y ora, como lo hicieron estos hombres: "Entonces oramos a nuestro Dios, y por causa de ellos pusimos guarda contra ellos de día y de noche" (v. 9). No pelees solo, lucha en equipo con tu familia y con tu iglesia: "Entonces por las partes bajas del lugar, detrás del muro, y en los sitios abiertos, puse al pueblo por familias, con sus espadas, con sus lanzas y con sus arcos" (v. 13). Desecha el temor y el desánimo, recordando las promesas del Señor en Su palabra y enfocándote en Su carácter, en Su poder, en Su autoridad y soberanía: "Después miré, y me levanté y dije a los nobles y a los oficiales, y al resto del pueblo: No temáis delante de ellos; acordaos del Señor, grande y temible, y pelead por vuestros hermanos, por vuestros hijos y por vuestras hijas, por vuestras mujeres y por vuestras casas" (v. 14). ¡Involúcrate activamente en la obra de Dios con tu familia y pelea con ellos la "buena batalla de la fe"!: "Nosotros, pues, trabajábamos en la obra; y la mitad de ellos tenían lanzas desde la subida del alba hasta que salían las estrellas. 22 También dije entonces al pueblo: Cada uno con su criado permanezca dentro de Jerusalén, y de noche sirvan de centinela y de día en la obra. 23 Y ni yo ni mis hermanos, ni mis jóvenes, ni la gente de guardia que me seguía, nos quitamos nuestro vestido; cada uno se desnudaba solamente para bañarse" (v. 21- 23).

"I. Ridículo (4.1–6)
El pueblo de Dios siempre tiene enemigos. En este caso fueron Sambalat, un oficial del gobierno en Samaria, Tobías amonita y Gesem el árabe, también llamado Gasmu (6.1, 6). Estos tres perversos hombres no eran israelitas; es más, los amonitas eran definitivamente enemigos de los judíos (Dt 23.3–4). La primer arma que usaron fue ridiculizarlos; se mofaron de los «débiles judíos» ante los líderes de Samaria. Satanás es el burlador (Lc 22.63; 23.35–37). El ridículo es una artimaña usada por gente ignorante llena de celos. Se burlaron del pueblo («débiles judíos»), del plan («¿Acabarán en un día?») y de los materiales («piedras que fueron quemadas»). ¿Cómo les respondió Nehemías? ¡Oró a Dios! Su preocupación sólo era la gloria de Dios y el testimonio de la nación, de modo que no lea venganza personal en su oración (véase Sal 129.19–24). Nótese que el pueblo seguía trabajando mientras oraba, porque la oración no sustituye el trabajo. A Satanás le hubiera encantado ver a Nehemías dejar la muralla y enredarse en una disputa con Sambalat, pero Nehemías no cayó en la trampa de Satanás. Nunca permita que el ridículo le haga dejar su ministerio; «lléveselo al Señor en oración» y continúe trabajando.
II. Fuerza (4.7–9)
Lo que Satanás no puede conseguir mediante el engaño lo hace por la fuerza. ¡Qué confederación de pueblos tenemos en el versículo 7! Y todos conspiraron contra los judíos. Es asombroso cómo el diablo parece nunca carecer de mano de obra. En 2.10 tenemos dos enemigos; tres en 2.19 y una multitud entera en 4.7. Pero «si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?» ¿Cómo enfrentó Nehemías este nuevo ataque? Oró y estableció vigilantes. «¡Velad y orad!» es una admonición repetida en el NT; véanse Marcos 13.33 (el mundo), Marcos 14.38 (la carne) y Efesios 6.18 (el diablo). Nótese que Nehemías no dependía sólo de la oración; también puso una guardia.
III. Desaliento (4.10)
La batalla pasa ahora de fuera hacia dentro de la ciudad. Satanás siguió la misma táctica en Hechos 5–6 cuando usó a Ananías y a Safira y a las viudas quejosas dentro de la comunidad de la iglesia. También usó a Judas dentro de las filas de los apóstoles. Cuán desanimados estaban los trabajadores, con todos los escombros en la ciudad y el peligro acechando afuera. ¿Por qué se quejó la tribu de Judá? Tal vez porque secretamente estaban aliados a Sambalat (6.17). Nótese en 13.15 la desobediencia de Judá a la ley de Dios. Cuando dijeron: «¡No podemos!» (v. 10), en realidad estaban de acuerdo con el enemigo (4.2). El desaliento y la queja se esparcen rápidamente y estorban la obra de Dios. No leemos que Nehemías le haya puesto mucha atención a su queja; continuó trabajando, vigilando y orando.
IV. Temor (4.11–23)
El temor y la fe nunca pueden permanecer en el mismo corazón. En el versículo 11 tenemos un rumor que el enemigo empezó de que sus ejércitos invadirían de súbito a Jerusalén. Los judíos que vivían fuera de la ciudad oyeron este informe y lo llevaron diez veces a Nehemías. Cuán persistente puede ser Satanás y sus trabajadores. Al final, Nehemías estableció la guardia en las murallas y animó al pueblo a que no temiera. Note que el trabajo se detuvo desde el versículo 13 hasta el versículo 15; exactamente lo que quería el enemigo. Nehemías vio la necedad de este plan, de modo que puso a los obreros de nuevo a trabajar, con un arma en una mano y una herramienta en la otra. También puso una guardia especial con trompetas (vv. 19–20), pero no permitió que se detuviera la obra. Estos judíos son maravillosos ejemplos de lo que el obrero cristiano debe hacer: tenían su mente en la obra (4.6), un corazón para orar (4.9), un ojo para vigilar (4.9) y un oído para oír (4.20)".
(Bosquejos expositivos de la Biblia)

sábado, 1 de septiembre de 2007

Sugerimos repasar y profundizar en los capítulos estudiados en la semana. Estas son algunas anotaciones adicionales sobre los capítulos correspondientes:
"PROPÓSITO:Nehemías es el último de los libros históricos del Antiguo Testamento. Registra la historia del tercer regreso a Jerusalén después del cautiverio y relata cómo fueron reconstruidos los muros y cómo se renovó la fe del pueblo.AUTOR:La mayor parte del libro está escrita en primera persona, lo que sugiere que Nehemías es el autor. Probablemente Nehemías escribió el libro y Esdras le sirvió de editor.FECHA:Aproximadamente entre 445–432 a.C.MARCO HISTÓRICO:Zorobabel guió el primer regreso a Jerusalén en 538 a.C. En 458, Esdras guió el segundo regreso. Finalmente, en 445, Nehemías regresó con el tercer grupo de cautivos para reconstruir el muro de la ciudad.VERSÍCULOS CLAVE:«Fue terminado, pues, el muro, el veinticinco del mes de Elul, en cincuenta y dos días. Y cuando lo oyeron todos nuestros enemigos, temieron todas las naciones que están alrededor de nosotros, y se sintieron humillados, y conocieron que por nuestro Dios había sido hecha esta obra» (6.15, 16).PERSONAS CLAVE:Nehemías, Esdras, Sanbalat, TobíasLUGAR CLAVE: Jerusalén
«¡LO QUE esta iglesia necesita es...!» «No puedo creer lo que hacen nuestros funcionarios del gobierno. ¡Si estuviera en su lugar, yo haría...!» «Nuestras escuelas andan mal. ¡Alguien debería hacer algo!»
Es fácil analizar, escudriñar, y hablar acerca de los problemas del mundo. Abundan los criticones, los quejumbrosos, los que se han nombrado a sí mismos profetas y «capitanes araña». Sin embargo, lo que en realidad necesitamos son personas que no sólo discutan una situación, ¡sino que hagan algo al respecto!
Nehemías vio un problema y se afligió. En vez de quejarse y revolcarse en la autocompasión y en el sufrimiento, actuó. Nehemías sabía que Dios quería que motivara a los judíos para que reconstruyeran los muros de Jerusalén, por lo tanto dejó una posición de responsabilidad en el gobierno persa para hacer lo que Dios quería. Nehemías sabía que Dios utilizaría sus talentos para conseguir que se realizara el trabajo. Desde el momento que llegó a Jerusalén, todos supieron quien era el jefe. Organizó, administró, supervisó, alentó, se enfrentó a la oposición, confrontó la injusticia, y se mantuvo así hasta que se construyeron los muros. Nehemías era un hombre de acción.
Al comienzo de la historia, Nehemías estaba hablando con compañeros judíos. Estos le informaban que los muros y las puertas de Jerusalén estaban deteriorados. Eran noticias preocupantes, y la reconstrucción de aquellos muros se convirtió en la carga de Nehemías. En el momento adecuado, Nehemías pidió al rey Artajerjes permiso para ir a Jerusalén a reconstruir esos muros caídos. El rey aceptó.
Armado de cartas del rey, Nehemías viajó a Jerusalén. Organizó al pueblo en grupos y le asignó secciones específicas del muro (capítulo 3). Sin embargo, el proyecto de construcción tuvo oposición. Sanbalat, Tobías y otros trataron de detener la obra a través de insultos, ridiculizaciones, amenazas y sabotaje. Algunos de los trabajadores tuvieron miedo, otros se hastiaron. En cada caso, Nehemías empleó una estrategia para frustrar a sus enemigos: oración, aliento, guardas de seguridad, consolidación (capítulo 4). Sin embargo surgió un problema diferente: un problema interno. Los judíos ricos estaban aprovechándose del compromiso solemne de sus trabajadores compatriotas. Al escuchar acerca de su opresión y avaricia, Nehemías confrontó a los extorsionadores (capítulo 5). Cuando casi estaban terminados los muros, Sanbalat, Tobías y compañía trataron de detener por última vez a Nehemías. Sin embargo este se mantuvo firme, y el muro se terminó en sólo cincuenta y dos días. Cuán grandioso monumento al amor y la fidelidad de Dios. Tanto los amigos como los enemigos supieron que Dios había ayudado (capítulo 6).
Después de construir los muros, Nehemías continuó organizando al pueblo, realizó un censo y nombró guardias de las puertas, levitas y a otros funcionarios (capítulo 7). Esdras guió a la nación en la alabanza y en la instrucción bíblica (capítulos 8, 9). Esto llevó a una reafirmación de fe y a un avivamiento religioso en donde el pueblo prometió servir con fidelidad a Dios (capítulos 10, 11).
Nehemías finaliza con una lista de los clanes y sus líderes, con la dedicación de un nuevo muro en Jerusalén y la purgación del pecado del país (capítulos 12, 13). Cuando lea este libro, observe a Nehemías en acción, y determine ser una persona de la cual Dios puede depender para actuar por Él en el mundo".

(Biblia del diario vivir)